Chris Hemsworth es el hombre a quién se acude en Hollywood. Es el tipo al que se llama cuando se necesita alguien a quien interprete a Thor en las películas de Marvel o en comedias como Vacaciones y la próxima versión de Ghostbusters, en el que se burla de su híper masculinidad.

En el corazón del mar, le piden hacer aún más de lo habitual. Dirigida por Ron Howard, cuenta la historia real del  hundimiento del barco ballenero estadounidense The Essex en 1820 provocado por una ballena enorme.

Es la historia que inspiró a Herman Melville a escribir Moby Dick. Él interpreta al primer oficial, uno del grupo de sobrevivientes que pasó meses en los botes salvavidas, y que tuvo que llegar al canibalismo para sobrevivir.

Esto fue filmado durante dos meses en una enorme piscina y otros dos meses realmente en el mar, frente a las Islas Canarias. No te mareas con el mar, ¿verdad?

El setenta por ciento de la tripulación estuvo vomitando constantemente en la primera semana. Tuve suerte. Tomé todas las pastillas anti mareo que nos dijeron.

Después de haber estado en el agua la mayor parte de mi vida surfeando, o pescando un poco, probablemente estaba preparado para ello. Mantuve mis ojos en el horizonte, como recomiendan, porque he estado mareado antes y es lo peor del mundo.

¿Qué pasó con tu equilibrio? Un barco en alta mar no es el lugar más estable.

Ves a las personas que lo hacen todos los días con tanta facilidad. Pareciera como si estuvieran conectados a cables, por la forma en que saltan y pasan a través de las cosas y nunca tropiezan o bambolean. Al final te sientes bien equipado y mucho más cómodo.

Hubo que fingir mucho durante las primeras semanas, cuando tratabas de que se viera “cool”, con seguridad, mientras estás agarrado fuertemente del barco para verte firme.

Pareciera como si este fuera el papel con más exigencia física a la fecha. No sólo estás en el mar, sino que también tuviste que perder mucho peso para la parte en la que estás atrapado en la balsa salvavidas al medio del mar.

Fue la experiencia más real que he tenido en una filmación. No había momento para desconectarse; simplemente lo vivías y respirabas. Estabas en el mar durante todo el día o en los balleneros. Sólo estás allí. Llegas a casa y no puedes comer. Luego tienes que hacer frente a los cambios de humor y el desequilibrio químico debido a la dieta baja en calorías.

Estás al sol, salado, mojado. Por un lado, era increíblemente agotador. Al mismo tiempo, añadió muchísima profundidad a todas nuestras actuaciones, ya que estábamos viviendo y respirando esa experiencia tanto como fuera posible.

Me imagino que cuando llevas tiempo con esa dieta baja en calorías casi que ya no estás actuando.
Rodamos en secuencia, por lo que nos presentamos bien alimentados y descansados cuando hicimos las primeras escenas.

En el momento en que llegamos a la parte en las que estábamos perdidos, muertos de hambre y de mal humor, recuerdo que sencillamente ya no te quedaba nada. Todo lo que decías era muy veraz. Lo he sentido en otras películas, en las que estás agotado por cualquier razón, entonces haces una escena y es muy sincera y cruda, ni te molestas en actuarla.

He leído que no te gusta pensar demasiado en tus actuaciones, un truco que aprendiste de Anthony Hopkins. ¿Tiendes a ir por la línea antigua de Spencer Tracy, que dice “Aprende tus líneas y no te golpees con los muebles”?

Siento que haces tu investigación antes de llegar allí. Luego, intentas dejarte ir y dejar que tus instintos corran. Soy una persona muy física. Con cualquier deporte, si estás por ahí tratando de recordar cómo patear una pelota de fútbol, ​​terminas siendo un desastre.

En el momento en que sales al campo tienes que seguir tu instinto. Tiene que producirse en el momento.


¿Te sientes de la misma manera con las comedias? Comenzaste con Vacaciones y estarás en la próxima Ghostbusters.

Esa fue una gran curva de aprendizaje. No se puede planificar demasiado, sobre todo con Ghostbusters, que contó con una gran cantidad de improvisación.

Simplemente, tienes que estar allí, sólo estar en el momento y ajustarte, volando con lo que te estén lanzando.

Tienes que ser espontáneo, de lo contrario será aburrido. Paul (Feig, Ghostbusters, el director) me dijo desde el principio que las personas que entran y tratan de ser divertidas terminan siendo un desastre. Tu reacción veraz a una situación ridícula es lo que va a ser divertido.

Tenemos que terminar con esto, así que debería preguntarte algo sobre interpretar a un personaje que practica canibalismo.

Terminemos así. Simplemente comí. [Risas] Me refiero a que estábamos demasiado hambrientos en el momento en que rodamos esas escenas. [Risas] La psicología detrás de esa mentalidad era una de las cosas que hablamos.

En ese momento ya no se trata de tener hambre y quedar satisfecho; se trata de sobrevivir. ¿Quieres ir a casa? ¿Quieres ver a tu familia? ¿A qué precio? Bueno, aquí está. Lo más grande es cuando llegas a casa y te tratas de ajustar de nuevo a un mundo normal y a la sociedad. Si eso significaba ver a mis hijos de nuevo, entonces sí.

Nos gustaría pensar que el canibalismo es algo del pasado. Pero el equipo de rugby uruguayo que se estrelló al aterrizar en una montaña, historia que se cuenta en la película Alive, no fue hace mucho tiempo.

Recuerdo haber visto esa película a una edad muy joven y haber pensado, “¿qué hubiera hecho yo?”. Eso es lo que me gusta de las películas y de las historias como estas: te plantean una pregunta y hace que tu pienses, lo personalizas.

Sin duda, hace que la experiencia de ver una película sea un poco más interesante cuando empiezas a hacerte un montón de preguntas de ese estilo.