Si te sientes estresado, visita algunos eventos de música en vivo. Esa es la receta de un grupo de investigadores del Centro para el Desempeño en Ciencia, Reino Unido, una asociación entre el Royal College of Music y el Imperial College de Londres, que recientemente han puesto de manifiesto que la asistencia a conciertos reduce los niveles de la hormona del estrés llamada cortisol.

“Las personas dicen sentirse más relajadas cuando han ido a conciertos, visitaron museos o galerías”, dice a Metro Daisy Fancourt, líder de la investigación. “Queríamos ver si había efectos biológicos más profundos con los eventos culturales”.

Un total de 117 voluntarios asistieron a relajantes conciertos de música clásica, incluyendo composiciones del estadounidense Eric Whitacre, que incluyen calmantes piezas vocales.

Proporcionaron muestras de saliva una hora antes y después de los acontecimientos. Estas muestras se analizaron para valorar una serie de hormonas incluidas las responsables del estrés.

Durante el concierto, los oyentes dijeron sentirse mucho más relajados y más felices que al comienzo. Por otra parte, la saliva mostró una disminución significativa de la hormona cortisol.

“Curiosamente, se encontró que estos resultados a través de todas las edades, tanto para hombres como mujeres, no se veían afectados por la familiaridad con la música, la experiencia musical o la frecuencia de asistencia a conciertos. Por lo tanto, sugerimos que los conciertos pueden tener un impacto sobre una gama muy amplia de gente”, agregó Fancourt.

Hasta el momento, no está claro si otros tipos de música podrían producir el mismo efecto. Pero los investigadores dicen que el baile en los conciertos de rock o pop podrían conducir a aumentos temporales de las hormonas del estrés, de forma similar al ejercicio. Por otra parte, algunos podrían sentir que asistir a un concierto es algo bastante catártico, por lo que al final del concierto podrían sentirse más relajados.

“Ciertamente, los grandes conciertos no se adaptan a todos”, dijo Fancourt. “Pero hay tipos buenos y malos de estrés. Muchas personas odian estar apretados en el metro, por ejemplo, pero no les importa estar en un concierto musical lleno de gente.La sensación de multitud podría ser muy similar, pero cuando se asocia con la gente y la hora punta, ellos sólo quieren llegar a casa por lo que lo experimentan como algo malo. Mientras que la multitud en un concierto trae la emoción de la música y la energía de otras personas, por lo que puede llegar a ser un buen tipo de estrés”.

Los investigadores esperan que su estudio anime a la gente a asistir a más conciertos como una forma de relajarse. Afirman que sea cual sea el estilo de música que alguien disfrute, ir a un evento en vivo puede ser una gran manera de relajarse y hay un montón de otros beneficios, como mejoras en el bienestar y la conexión social.

“Actualmente estamos realizando muchos estudios que analizan los beneficios de las artes para diferentes condiciones de salud mental y física”, concluyó Fancourt. Y seguiremos analizando el impacto de los eventos culturales diarios”.