¿Por qué abordan un tema de drama?

Realmente la intención primera no era un drama. Era una comedia-dramática y una película con dos personajes protagónicos, pero el resultado fue otro. Resultó ser un drama familiar con una buena dosis de comicidad y cosas típicas del dominicano. Es una película coral, todos los personajes fueron tan bien logrados que no podías clasificar la importancia de los papeles, aunque sí el entorno de dos personas en específico.

La familia Reyna superó mis expectativas. El producto final quedó mejor de lo que tenía esbozado en la cabeza. Y pese a que no es del género taquillero, creo que ha funcionado bastante bien. La gente ríe muchísimo, pero también llora. Llevamos a la audiencia a un torbellino de emociones que resulta ser muy interesante.

El tipo de público que ha visto la película no es quizás el “target” general local. ¿Crees que a ese público que se dará cita desde hoy en las salas de cine, sí lograrás sensibilizarlo?

Sí, hemos hecho varios “screenings” con audiencias distintas. La verdad es que pensamos muchísimo la estructura de la película. Cada personaje se  parece a un tipo de público. Tenemos a Cuquín Victoria, a quien la gente lo sigue como comediante y en esta ocasión hace algo distinto. Adalgisa Pantaleón por igual; David Mayer también como nuevo talento. Carasaf Sánchez, que está muy posicionado en el humor y la masa popular; Evelyna Rodríguez tiene su trayectoria y lo mismo me pasa a mí. Lo concebimos con características bien pensadas para poder nadar en todos los mercados.

Se han presentado en Festivales Internacionales y las producciones corales están funcionando en este tipo de eventos. ¿También eso fue pensado, crear una película con potencial de festivales?

Con el programa “Una Vía” (del que es conductor) nosotros hacemos un programa popular pero con una estética bastante cuidada. Dígase que el contenido lo puede disfrutar ese público y  también una gente tipo A-B-C por su atractivo visual (estilismo, calidad de imagen). Eso nos funciona en la televisión y quisimos hacer algo similar en la pantalla grande. Con La familia Reyna creamos una historia muy popular, en el sentido que todo el mundo se puede identificar, es una familia y todos venimos de una. A esa historia global, porque es una circunstancia que pueda pasar en cualquier lugar del mundo, le sumamos una estética muy artística, muy de festivales (con esas montañas de Constanza). Nuestro director Tito Rodríguez, junto a todo el equipo, logró una estética distinta a lo que está acostumbrado el cine local.

En las últimas películas locales que he visto, independientemente del tema, hay unos fallos técnicos muy visibles: o el audio no funciona, la fotografía… ¿Ustedes han tomado esto en cuenta, para que funcione?

En principio nos tomó mucho tiempo desarrollar la historia, nos dio tiempo a pensarla de varias maneras y con diferentes opciones. Honestamente, contamos con un director de fotografía, Francis Adamez, que tiene más de 10 largometrajes, y con Tito Rodríguez (director), que aunque era su primer largometraje, ha ganado varios festivales locales. Ellos dos, como equipo funcionaban bien y el hecho de rodar en exteriores tan hermosos,  facilitaba el tema de la visual. Igual que la parte técnica: trabajamos el sonido y mezcla con David Hernández; lo que te digo es que contamos con un equipo muy experimentado. Con ello, minimizamos las posibilidades de error.

El común denominador es que el talento sea talento y el productor, productor. ¿Por qué hacer ambas en tu caso?

(Risas), fue más bien una necesidad. Estábamos un grupo de artistas y alguien tenía que tomar las riendas administrativas y comerciales. Como yo ya venía de la experiencia de la televisión, pues me tocó hacerlo. Obviamente, fue una historia que uno parió junto a Carlos (escritor), quizás poca gente como yo iba a poder vender un producto que era de uno. Básicamente, fue por eso, me hubiese gustado no tener que involucrarme en ese punto. Sin embargo, pudimos pensar y armar el proyecto con tanto tiempo y anticipación que, honestamente, mi presencia como productor en el rodaje fue poco necesaria. Conté con un equipo de producción encabezado por Cristian Mojica que pudo ejecutar sin mayores preocupaciones.

Vienes de las tablas. ¿Prefieres más ser talento?

Si tuviera que elegir entre cualquier cosa y ser actor, pues preferiría ser actor. Es mi primer amor, mi gran pasión, pero la vida y las circunstancia te van llevando a jugar diferentes roles. Lo de productor se me ha dado bien y hasta ahora casi todo lo que he emprendido ha tenido éxito, por lo que lo asumo con mucha naturalidad y también muy agradecido.
 
Como hablábamos,  la película ha sido presentada en Miami y en varios festivales. ¿Fue mucha la presión? ¿Cuál ha sido la reacción?

Fue súper interesante. Ha sido de las mejores experiencias. Ver a venezolanos, costarricenses, cubanos,  hasta alemanes y ver la conexión de la gente con la película fue grandioso. Ese es el poder de las historias universales, la gente se conecta sin importar su geografía, pero no pierde las características criollas.  Y esa  es la fortaleza de La familia Reyna.

Están tratando de acceder a otros festivales… Estuvimos aquí en Funglode, en Miami, en el festival de Guadalupe y hasta la fecha vamos a cerrar el Festival de Cine Latino de Filadelfia (12 de junio). Además, vamos a abrir el Festival de Cine de Nueva York (22 de junio).

Has estado en teatro, televisión. Llevas una carrera significativa en el arte. ¿Reyna te corona?

No lo hice con esas expectativas. De hecho es una película poco pretenciosa y creo que por eso la gente la ha asumido, porque siendo tan sencilla, apela a otro tipo de cosas: al alma y el corazón de la gente. No ha sido la intención; nos comprometimos a hacer una historia con corazón y ya, después de ahí, lo que pase, eso ya depende de Dios.

¿Cómo te ha tocado esta historia familiar a ti?

Es una mezcla de muchas cosas. Fue inspirada en la parábola del hijo pródigo, de una manera actual. Pero indiscutiblemente la película tiene mucho de Carlos y eso es por lo que para mucha gente es difícil de ver. Pareciera que él pudo predecir lo que iba a pasar con su vida unos meses después.

Definitivamente, pudo impregnar muchas cosas de su vida; casi todo lo que pasa en  el filme le pasó a él o a personas de Constanza. Fue casi autobiográfico y es de las cosas que le dan duro a uno dentro del proyecto. Pero la verdad es que cuando él escribió la película ni siquiera  estaba enfermo.

¿Llegó a verla?

Sí, material crudo,  pero no la película completa. Creo que es una oportunidad para que el público conozca el talento de una persona que ya no está con nosotros.  

Y traen a escena a una de las figuras más importante de la escena local: Adalgisa Pantaleon. ¿Fue fácil dirigirla?

Fue sumamente fácil, Ada se involucró en todo. Indiscutiblemente, fue de las grandes actuaciones del cine dominicano.

De todo el proyecto, ¿cuál fue la etapa más cuesta arriba?

Algo interesante es que tocamos puertas al principio del proyecto; todo el mundo nos dijo que no. Con el que nos decía que sí, llegábamos a un monto, y cuando volvíamos esa persona no podía.

Fue un tema de sube y baja, pero gracias a Dios las primeras personas a quienes les tocamos fueron finalmente quienes terminaron invirtiendo en la película, o porque se convencieron o porque se cansaron de la insistencia (risas).

Al final, la fase más difícil, que es la fase de promoción, porque cuando ya tienes una película lista y no tienes el dinero y las relaciones necesarias para promocionarla de una manera  efectiva el producto que te tomó tanto tiempo hacer, eso es lo peor. Cuentas con tu distribuidor (Caribbean Cinemas)... Pero no es suficiente y cada proyecto tiene un tope de inversión, según las expectativas y el tipo de proyecto. Es muy difícil.

¿No te da miedo que esa falta de dinero para mercadeo afecte las taquillas a partir de hoy?

Definitivamente. Pero hay películas que se han publicitado enormemente y hay algunas que ni lo han recuperado. Sí afecta, porque la promoción da mayor posibilidad para que la gente vaya a las salas de cine. Aquí funciona mucho el “boca en boca”; si logramos llevar una buena cantidad de personas la primera semana, estoy seguro que las otras corren solas.

¿Te deja un sabor dulce esta experiencia para seguir involucrándote como productor o director?

Dirigir no está en mis planes. Pero a raíz de La familia Reyna han surgido otras oportunidades para producir.

No te puedo dejar ir sin que me digas…

(Risas) Hay dos proyectos internacionales que han venido y ya están de DGCINE.