David Ayer ha conquistado a las críticas y la taquilla. Ha dirigido y escrito todo tipo de proyectos, desde películas épicas hasta documentales; pero esta vez le tocó estar a cargo de una de las cintas más esperadas del año. Y fue por eso que se reunió con Metro, para contarnos todas esas cosas que rodearon semejante producción, incluyendo un frenético elenco con todo tipo de personalidades incluidas, desde un consagrado actor hasta la nueva promesa de Hollywood casi recién llegada de Australia.

En todas tus películas te has caracterizado por tener una visión así como una fascinación por personajes con todo tipo de locura. ¿Cómo lograste visualizar todos estos personajes como un equipo?

Estaba terminando Fury y quería desafiarme a mí mismo y espantarme a la vez. Así que fui a Warner Brothers y me reuní con Greg Silverman (CEO de Warner Bros. Pictures) y me habló del “Escuadrón Suicida”, y yo me acordaba de qué se trataba porque leí los cómics de niño y sabía que era acerca de los chicos malos. La verdad es que para mí los súper héroes a veces me parecen un poco aburridos porque siempre van a hacer lo correcto; en cambio, los malos son impredecibles y misteriosos. Así que les mostré mi idea, me contrataron y me puse a trabajar en la cinta.

¿En algún punto del proceso tuviste que eliminar partes que habías escrito o tuviste que improvisar en el camino?

Creo que hacer cine es un proceso vivo. Es como si hicieras una película diferente cada día. Siempre está cambiando, el guión nunca es perfecto, lo que filmas no es perfecto, lo que editas nunca es perfecto. Como guionista y director entiendo la película en su totalidad de tal forma que puedo ir cambiando las cosas. Entiendo las conexiones, puedo reescribir cosas ya estando en el set, puedo agregar o eliminar diálogos y saber que al final todo va a cuadrar. Eso ayuda, es como tener todo el mapa en tu cabeza.

Para esta cinta tuviste que lidiar con diferentes actores e incluso técnicas de actuación, como por ejemplo Jared Leto, a quien no le gusta ensayar escenas. ¿Fue eso una dificultad para ti?

Sé que él tiene un estilo. Cada actor es diferente y tienes que darle a cada quien lo que necesita. En este caso que mencionas, cabe aclarar que Jared sí ensayó las escenas con Margot porque eran tan maníacas que no puedes llegar a sorprender al otro. Eran como un matrimonio arreglado. Él tiene una forma de pensar muy lógica y tiene que entender todo e investigar lo más que puede, así que le tomó mucho tiempo aproximarse al personaje. Cuando finalmente pudo hacer la risa del Joker, me llamó y me dijo: “Hey, escucha esto”, y soltó la risa en el teléfono y le respondí, “Ok, lo tienes”, y a partir de eso todo fue más fácil. Pero sí, fue un proceso largo.

¿Qué tan controlador fue el estudio con esta película?

Nada. Estuvieron geniales. Desde el principio dejaron claros sus estándares. Me contrataron por una razón: porque tengo un punto de vista como director, y durante la filmación solo visitaron el set un par de veces. Realmente me dejaron filmar y cuando llegó la hora de ver la cinta editada, yo sabía que era mi turno de demostrarles que la película funcionaba. Así que el peso recayó sobre mí y si algo no funcionaba era mi deber arreglarlo.

Además de los cómics, ¿qué otras referencias tomaste?

Vi The Dirty Dozen, Yojimbo, que es una cinta de Kurosawa; vi trabajos de Tarkovsky, a los grandes directores de cine ruso para introducirme en el cine soviético. Lo que sucede es que creo que las películas de súper héroes de hoy en día son algo mecánicas y yo quería que el filme tuviera un alma, color, visuales y belleza. Trabajamos muy duro para que se viera así, no se parece en nada a otras cintas.

¿Cómo logras hacer una obra de autor en un contexto donde se esperan grandes equipos de personas?

Tenía un equipo. Necesitas un montón de gente. Roven y yo somos como un matrimonio viejo que pueden leerse la mente mutuamente; sabemos lo qué el otro está pensando. Él es implacable con los visuales y me motiva a hacer un mejor trabajo. Con los diseñadores él logra que la gente haga cosas que nunca imaginaron, pero al mismo tiempo, hay un montón de ideas y conceptos en mi cabeza y es mi responsabilidad comunicárselo a todo el equipo.

Varios actores han comentado que usaste información personal para ayudarlos a entrar en el personaje o lograr ciertas reacciones en las escenas. ¿Cómo fue eso?

Durante los ensayos, todo mundo me platicó su historia y sus vidas. El instrumento de los actores es su cuerpo, su mente, su alma y su corazón. Así que si sabes qué hay ahí, sabes con qué herramientas cuentas. Y es así como puedes guiarlos a través de las emociones. ¿Por qué pretender algo cuando puedes sentirlo de verdad? Si puedes provocar una actuación a través de algo real que les haya pasado en su vida y funciona para una escena, eso es honestidad para mí y es la mejor manera de lograrlo. Es el poder que tiene lo que hacen y es lo que yo amo hacer: tratar de encontrar algo de verdad en cada actuación.

¿Por qué incluiste un personaje femenino tan fuerte como Amanda Waller (Viola Davis) en un momento de la historia donde una mujer podría ser la próxima presidente de Estados Unidos?

Yo amo al personaje de Amanda Waller porque es una mujer “de color” que creció en la pobreza, en medio de un ambiente violento y experimentó una horrible violencia intrafamiliar.

Ella se inscribió en la escuela y empezó a trabajar en el gobierno donde fue escalando hasta llegar a una posición prominente. Y ahora tiene que usar todos sus recursos para controlar a estos súper villanos. Incluso creo que gran parte de la historia se trata de Amanda tratando de encubrir sus errores. Además, Viola es una actriz tan talentosa y poderosa que creo que va a lograr sorprender a todos y hará que respeten su personaje.

Al final de la película aparece un conocido súper héroe. ¿Significa que ya firmaste para la secuela?

La puerta se queda abierta para una segunda parte, pero primero hay que ver cómo le va a esta. Pero sí, es posible que haga una nueva.

Y con una sonrisa y una mirada cómplice, el director dejó la puerta abierta para una secuela o bien, una participación en la esperada Liga de la justicia.