“Que cool tu camisa, por cierto”, me dice Sean Rad, al juntarse conmigo en el suavemente iluminado restaurante Dean Street Townhouse en el centro de Londres. “Es totalmente el tipo de lugar donde iría para una primera cita”, comenta, entrando a contarme sin problemas que necesita algo para ponerse para su aparición en televisión esta noche.

Rad tiene confianza. Es de esperar eso del hombre detrás de la aplicación que junta a perfectos desconocidos. Si aún no estás familiarizado con cómo funciona Tinder, los usuarios se desplazan a través de los perfiles de las personas, deslizando hacia la derecha si les gusta el perfil o hacia la izquierda si no. Si dos personas deslizan hacia la derecha en los perfiles de cada uno, Tinder los une y un chat privado se abre donde puede conversar y establecer un encuentro íntimo en la vida real.

La aplicación elimina la laboriosidad de la creación de una cuenta en un sitio de citas tradicionales. “La diferencia entre Tinder y sitios de citas como Match.com es que el último es para las personas que están buscando algo muy específico y Tinder es para el resto del mundo que no saben qué demonios quiere”, enfatiza un relajado Rad, vestido con jeans ajustados y un suéter.

Al parecer, somos muchos, con más 9,000 millones de conexiones que se realizan en Tinder al día. Incluso celebridades como Hilary Duff y Leonardo DiCaprio lo usan.

Eso sí, no vayas a llamarlo una aplicación para ligar –un término tabú en Tinderlandia–. Tanto Rad como su equipo con sede en Los Angeles quieren alejarse de la sordidez asociada a aplicaciones sexuales. En su lugar, se agrupan alrededor de palabras como “red social”, “relaciones” y “conexiones” –más como LinkedIn que Grindr–. Tampoco es una “aplicación de citas” (culpa a los medios de comunicación por etiquetarla así) para el empresario de 29 años.

Pero nadie es tan ingenuo como para dejarse engañar por las cuidadosamente elegidas palabras de mercadeoarketing. Tinder ha quitado la dificultad de decir “me gustas” al distanciar y, hasta cierto punto, deshumanizar potenciales parejas a través de la tecnología.

Esto significa que los hombres (sí, es en su mayoría hombres) son capaces de utilizar un lenguaje lascivo reservado sólo para la noche de salida de amigos con cualquier mujer lo suficientemente generosa para querer hablar por mensajes de textos.

De hecho, Tinder mismo no ha estado fuera de la controversia. En 2014, Whitney Wolfe, la única mujer co-fundadora de la empresa, presentó una demanda por acoso y discriminación sexual contra su novio y cofundador Justin Mateen.

Lo que llevó al CEO Rad a reposicionarse como presidente, mientras que el mejor amigo Mateen se convirtió en un consultor a tiempo parcial. Sin embargo, las altas posiciones en Tinder parecen durar tanto como una relación promedio de la aplicación.

Dado que desde que esta entrevista tuvo lugar, el nuevo CEO Chris Payne, quien fue llevado desde eBay en marzo, dejó el cargo en agosto, Rad reclamó su título original. Sorprendente, teniendo en cuenta que en palabras de Rad, “se sintió abrumado llevando el funcionamiento de la empresa”, y agregó: “Nos tomó mucho tiempo para encontrar a la persona adecuada... unos ocho meses, pero finalmente lo hicimos –tenemos una gran alianza”. Interviene su persona de relaciones públicas: “Eso es todo lo que podemos decir sobre el asunto”.

La aplicación también se ha enfrentado a una campaña de desprestigio de parte de los medios de comunicación, con demandas que van desde su responsabilidad en un aumento de la clamidia a que uno de cada tres de sus usuarios está casado. Ambos Tinder ha demostrdo como falsos y Rad los describe como “mentiras”.

Sin embargo, si vas más allá de las políticas internas, las falacias anti-Tinder y la asquerosa imagen de hombres verdes hojeando a través de las fotos, como dice el empresario, “nivela el campo de juego”.

Por supuesto, se trata de una aplicación basada en la imagen, por lo que, por naturaleza, es superficial y favorece el buen aspecto –y si añades la capacidad de conversar como un ser humano relativamente civilizado, en lugar de un Neandertal, eres un ganador. Pero también le da al tímido entre nosotros la oportunidad de encontrar pareja.

“Es diferente en el sentido de que resuelve un problema real: se elimina el rechazo de las citas”, explica Rad. “Incluso si eres un tipo más bien social, simplifica la situación; a veces no es el mejor momento para acercarse a una persona”. No es algo malo, después de todo, la mayoría de nosotros tenemos que estar algo borrachos antes de poder acercarnos al bombón del bar.

Y, ¿qué sucede con el propio Rad? “No soy una persona tímida. Nunca tuve problemas para conectar con la gente, pero siempre sentí que era algo torpe el hecho de simplemente acercarse a alguien. Me sentía como que estaba invadiendo su espacio”, explica.

Rad incluso utilizó Tinder para encontrar a su novia, Alexa Dell, la hija de Michael Dell, el empresario multimillonario detrás de la empresa de informática que lleva su nombre. No es que Rad sea el pobre de la relación; hizo varios millones tras la venta de su participación en Adly, un servicio de publicidad en los medios sociales, y tiene una participación del diez por ciento en Tinder, que está valorada en aproximadamente mil millones de dólares.

Rad y Dell es una pareja hecha en el cielo tecnológico, pero ¿cómo lo hizo? “Creo que estaba en una playa en una de sus fotos y pensé que reconocí la playa, así que le pregunté cuál era la playa y así se inició una larga conversación”, relata el maestro casamentero.

“El entorno de tus fotos dice más sobre ti que cualquier otra cosa”, un buen consejo para los usuarios de Tinder, pero su resumen en argumento de ventas para su aplicación raya en el libertinaje: “Es una fiesta de 24 horas en tu oficina, en tu cubículo...” o en tu dormitorio. Cuando le pregunto si Evan Spiegel, el fundador de Snapchat, le ha dado las gracias por la tasa de conversión de Tinder hacia la aplicación de imagen de tiempo limitado, saca una sonrisa de complicidad, antes de volver al territorio de las RRPP: “No sé cuáles son los datos sobre eso, pero me imagino que Tinder genera ascenso a todos los medios de comunicación social”.

Tinder es claramente el macho alfa en el mundo del “encuentro”, pero tiene la competencia de jóvenes pretendientes, como el sitio basado en la ubicación Happn, que te junta con gente en una proximidad local. Rad se encoge de hombros ante su rival, burlándose: “Somos líderes porque estamos sentados sobre una gran cantidad de información sobre nuestros usuarios. De hecho, me siento emocionado de aprender algo de la competencia, pero aún no me han enseñado nada”.

Uno de los mayores campos de ciber batalla para Rad es el correo no deseado –es decir, los robots sexuales– que afectan a la alimentación de los usuarios. “Hombre, es una constante persecución del gato y del ratón pero el 95 por ciento de lo que entra consigue ser eliminado de inmediato”, dice.

También está “eliminando” la comunidad trans que injustamente es reportada por usuarios intolerantes y, posteriormente, se les suspende sus cuentas. “Estamos trabajando en ofrecer tipos más amplios de género. Tenemos que averiguar cómo hacerlo adecuadamente dentro del ecosistema para la comunidad transgénero en este momento”, cuenta el empresario.

“Estamos en la fase de investigación, pero muy pronto vamos a implementar algo para evitar que la comunidad transgénero sea bloqueada.”

Rad cree inequívocamente que ningún bache dificultará su visión de la aplicación. La última parte de su gran plan lo vio desplegar el Súper Me Gusta, una característica que hace de las conexiones más significativas mediante el envío de una “poderosa señal, transmitiendo un nivel especialmente alto de interés”.

Otras novedades son menos emocionalmente invasivas, incluyendo la provisión de los usuarios con opciones de conexión adicionales aparte de Facebook, así como un motor de búsqueda que encuentra coincidencias en base a amigos comunes.

Para Rad, la aplicación es algo más que un poco de diversión, es una revolución imparable: “Tinder es un fenómeno social y está ayudando a sacudir a la sociedad”.