Con solo mencionar un nombre: Gaby (su hija) se detonaron las emociones de Eddy.

Estoy muy encima de mis hijas, de mi familia. Porque sé lo importante que es enseñar con el ejemplo.

Aprendí a ser quien soy por mi papá, la  educación que me dieron mis padres fue fundamental. No es usual que un artista sea tan organizado como lo soy yo.

Desde Wilfrido Vargas, me decían que tenía porte de médico o abogado.

Era quien en el colegio no necesitaba cuadernos con líneas para tener una caligrafía derecha, la sangre de arquitecto (lo que estudié tres años) me ha ayudado en todo.

Si vas a mi oficina verás todo organizado. Esas cualidades me han ayudado en todo. Soy muy calculador y medido y eso se refleja en mi vida personal, artística y, sobre todo, familiar. Cuido y protejo a mi familia, y mido cada paso de mi carrera.

¿No das pasos a ciegas? Claro que sí, pero soy muy perceptivo y me doy cuenta de cualquier cosa.

Recientemente Miriam Cruz lanzó su producción de merengue en Colombia y luego aquí. Tú has sido de los artistas que siempre han sido bien recibidos en ese país, ¿qué pasa en ese mercado que aquí no?

Es verdad… y no es que en Colombia no haya este grupo de músicos urbanos que aquí han surgido. Lo que pasa es que el colombiano es el doble de nacionalista que el dominicano.

Allá lo primero es el vallenato, su música. Ellos son exigentes, les gusta lo bueno, lo bien hecho.

El merengue para ellos ha sido tan importante en los últimos veinte años, que se lo vacilan como si fuera de ellos.

Sin el mínimo esfuerzo de dinero, siempre nos han recibo nuestras canciones, las mías, las de Sergio Vargas, Miriam… Allá se reconoce lo que tiene calidad. Voy a Venezuela el 16 y 17 de este mes y luego a Colombia (dos veces antes de que finalice el año).

Es difícil explicar el por qué, quizás somos culpables, en parte, porque no estábamos grabando nuevos temas. No es mi caso, pero debo incluirme porque pertenezco al conglomerado.

Los fuertes nombres del merengue no estábamos grabando, atesorando, dándole calor al género.

Sin embargo, desde marzo de este año se ha generado y reactivado de nuevo el merengue en la República Dominicana.

Entonces, ¿sí es cierto el periodo de crisis que vivió el merengue?

Sufrió una especie de merma radial y de discotecas (las calles). Al nivel de presentaciones privadas, no.

Semanalmente todos los grupos de merengue, incluso los nuevos, tocábamos sin parar. Sin embargo, sí, en la radio hubo esa merma, una pausa colectiva, por asuntos de comodidad.

De que muchos estábamos cómodos económicamente y no necesitábamos hacer muchas cosas. No necesitábamos invertir dinero, ni en imágenes, ni en discos.

Me mantuve tocando dos y tres veces a la semana.

Por año sacas por lo menos dos canciones y su respectivos videos. Las últimas han sido con artistas urbanos…

Sí, grabé “Te voy a querer solo”, que es más moderno. También con Vakeró, “Ella me gusta”, y con Mozart, “Tu boquita”. Las próximas dos no serán con invitados, pero sí con colores más juveniles.

Si queremos que la juventud de clase alta, media alta y media escuche un merengue con el color de los 80, 90, me temo que podría ser difícil. Lo digo porque vivo tanteando el mercado, hablando con los compañeritos de mis hijas, y vivo explorando.

Tiene que tener algún elemento jovial. Es el toque de hoy para lograr llegar a ese mercado. Y si me voy a la juventud humilde, creo que mucho menos, porque esa juventud del pueblo es urbano ciento por ciento.

¿El merengue lo que necesita es renovarse?

Tenemos que darle el tratamiento de fusionarlo y que en un mínimo 70% se sienta el merengue. Es ver lo que está pasando, y jugársela.

A veces hago cosas que me sugieren, porque si me llevo de mí mismo, voy a hacer los merengues de siempre, de trompeta. Suelto, y digo sí porque hay que arriesgarse.

Con los merengues de siempre llegamos a la gente contemporánea, la que siempre va a los shows.

¿Y para llegar a la radio?

Cautivar a los jóvenes. Por ejemplo, Mozart tiene un millón de seguidores, ha ganado tres veces el Soberano del pueblo.

Es la realidad, algunos no queremos aceptar esa realidad. Aceptar que los tiempos han cambiado y que debemos de buscar por dónde encontrarle la vuelta.

Mencionaste que vienen dos canciones más, ¿se acompañarán de toda una producción?

Hace un año que me separé de  Premium Latin Music.

Sigo llevando una relación maravillosa con mi exdisquero, Franklin Romero. Es un empresario, no solamente disquero, y también está en el cine. Vi que el calor de 100% a mi proyecto ya no era igual. Somos muy amigos, y llegamos al acuerdo de que me dejara continuar solo.

Tengo como ocho temas desde que salí de la disquera, temas que me han colocado nuevamente en la radio. Soy mi propio disquero, mi empresa se llama Inter Music SA.

Lo que ves que pasa con Eddy Herrera los últimos años es por nosotros mismos, mi equipo. Tengo el material para lanzar un disco completo y lo voy a terminar para lanzarlo a mediados de 2016.

Tú que estás tan adaptado a las nuevas generaciones, es imposible no preguntarte: ¿Qué está pasando con el relevo del merengue local?

Hay muchos que lo han intentado. Pero hay un problema, y es que el costo de pre-producción, producción y post es muy caro.

Para un nuevo talento iniciar una carrera, debe tener un mínimo de cinco millones de pesos para el primer año. Y, es obvio, que no todos tienen ese dinero.

Un buen video cuesta 25,000 dólares. Pautar en la radio también es costoso. Hay jóvenes que cuentan con sus padres, pero el papá se va a cansar, después de tener dos millones invertidos y no ver resultados.

Eso es lo que ha pasado con el merengue, sin embargo, si ese muchacho lo hubiese intentado con lo urbano, estuviera muy pegado.

Aparte del talento, también hay que caerle bien a la gente (risas).

¿Te arriesgarías a mencionar un nombre que pueda ser la nueva cara?

Desde hace diez años, el que estuvo más cerca ha sido Rafely Rosario. Y todavía tiene la oportunidad.

Es muy talentoso, tiene la chispa y aún no pasa la barrera para convertirse en un astro.

Lo mismo ha pasado con Tueska y Juliana. Lo más que puedo decirle es que no se desesperen, que a mí me costó nueve años pegarme.

Tu concierto “Versátil” es hoy en Hard Rock. ¿Qué tan versátil será?

“Versátil” es desdoblarme, salirme de la zona de confort y sorprender a mi público. Daremos un giro por mis grandes éxitos y por siete géneros musicales: merengue, bachata, salsa, bolero, rock, balada y rancheras.

El plus es que me verán como músico, con instrumentos.

Estás en tus 51 años, ¿con este concierto (tan versátil)  llegas a cumplir los anhelos del artista?

Esto era de las grandes cosas que quería hacer.

Que la gente me viera en otras facetas, porque al comenzar ni soñaba con tocar merengue, lo mío eran las baladas, rancheras…

Es este concierto soy el productor musical, he elegido las canciones…

También quiero continuar haciendo cine, trabajé en la película de Archie López, Luís, que saldrá el año que viene, y estoy muy contento y animado con todo lo que la vida me está dando.

¿Quiénes te acompañarán?

Mozart La Para, Alex Matos, Rafa Rosario y Wilfrido Vargas (que viene desde Bogotá).

Quizás una nominación a espectáculo del año…

En la rueda de prensa que tuvimos la gente dijo que por los artistas invitados entraba en el renglón de espectáculo.

Para mí es un concierto y no lo hago para ganar nada. Quiero hacer algo divertido y que sirva para celebrar mis 25 años de carrera.

¿Preparado para abrir las nuevas fechas?

Tenemos, entre comillas, separada una fecha, pero para repetir tienen que quedarse más de 300 personas fuera.

En los 30 años de carrera, ¿qué te arrepientes de no haber hecho?

De nada. Aunque me hubiese gustado que “Demasiado niña”, en lugar de salir en el 99 (9 años después que me lancé en el 90), se hubiese pegado en el 92.

Pero no me quejo, porque Dios quiso que fuera así. Tras ese continuaron los éxitos.

De los años venideros, ¿qué no te perdonarías dejar de hacer?

Me encantaría tener el protagónico de una telenovela.

También tener un programa de televisión, tipo Milagros Germán y Jochy Santos.