Querido diario:

“Para que pueda solucionarse un conflicto, no puedo partir de que tengo la razón”, dijo Ayala en la conferencia de la que te hablé hace unas páginas, diario. Me chocó mucho esto. Sin darnos cuenta vamos a un intercambio de ideas pensando que la otra persona es tonta o está errada. 

¿Cómo nos comunicamos partiendo, uno o varios, de este principio? Así es difícil resolver una crisis permitiendo el ganar-ganar. Nos enfocaríamos en hacer justicia y no en encontrar soluciones.

Terminaríamos en una lucha de razones, donde la empatía y el perdón no tienen espacio.

Creo ese es el primer paso, mi querido diario: ser empáticos. Porque cada quien vive realidades, tiene personalidad, convive con sus defectos, y debe ser entendido.

Cualquiera puede tener un mal día, o podemos malinterpretar acciones fácilmente. O simplemente, puedo pensar distinto a mí.

Buscar entender al otro, sin juzgarlo constantemente, es importante para salir a flote. Aprender a hacer las paces con eso que rechazamos; es un largo camino a recorrer en las relaciones humanas.

¡Claro! Estoy partiendo de que queremos conservar a esa persona en nuestra vida. Porque de lo contrario, te quedas con la moraleja y cada quien que siga su camino.

Pero si aprecias la relación, es tu tarea afrontarla con una actitud de conciliación. Es obvio que en el instante en que las emociones están al rojo vivo, la actitud pasiva sale por la ventana. Pero la inteligencia emocional debe permitirte descubrir un momento idóneo para promover esa conversación.  

Las diferencias deben ser valoradas, no aplastadas. Las diferencias enriquecen. Todo depende del ojo con que se mire. Forman parte del mundo. Muchas relaciones humanas mejoran luego de los discrepancias. Es más, siempre he escuchado que las reconciliaciones con las parejas son mágicas.

Ahora sé por qué, querido diario. Porque si valoras a ese ser amado, esa divergencia será un motivo de fortalecimiento, nada más.

#PODERCORAZÓN

¡Un hola a la paz!

La historia nos muestra que aun los grandes desacuerdos entre naciones pueden tener fin con la actitud correcta, en el momento correcto.

1. Sudáfrica, 1984:

Es al arzobispo y premio Nobel Desmond Tutu a quien envió el presidente Nelson Mandela, y se convierte en el protagonista de un largo, paciente y exitoso proceso de negociación que permitió erradicar de ese país la segregación racial.


2. Chile, 1988:

La Concertación de Partidos por la Democracia ha sido otro ejemplo exitoso de acuerdos políticos. Este permitió que se acabara la dictadura del general Pinochet, recuperando Chile el sistema democrático.


3. Colombia, 2016

: Colombia puso fin al sangriento trance armado de más de medio siglo, con la firma de un histórico acuerdo de paz entre el gobierno de Juan Manuel Santos y la guerrilla izquierdista de las FARC.

4. Cuba, 2016:

El deshielo entre Cuba y EE.UU., tras medio siglo de conflictos y graves desencuentros, comienza a ver luz con la visita del presidente Obama al presidente Raúl Castro.

LA CINEMATECA DE LORE

Soluciones de película

De todo podemos sacar grandes aprendizajes. Detrás de estos cuatro filmes hay posibles soluciones a diversos conflictos.

1-  Big Fish:  
Trata sobre la reconciliación entre padre e hijo. El hijo comprendió que el que su padre vea la vida diferente a él no hace que su verdad sea menos válida.

2-  Life as we know it:
Es sobre dos personas que no se toleraban y se ven forzadas a criar el hijo de una pareja de amigos. Entendieron que ese vínculo que los unía era más grande que sus desacuerdos. 

3-   Invictus:
No ha existido otro hombre como Nelson Mandela, capaz de entender que el problema termina con el perdón. Aquí busca lidiar con situaciones entre distintas naciones y razas que se rechazan. 

4-  Bride Wars:
Dos mejores amigas que desde pequeñas planeaban su día de bodas. Increíble que sea justo este acontecimiento lo que separe esta relación que nace en la niñez.