El pasado sábado 30 de julio, la merenguera típica Fefita La Grande estaba tocando una fiesta en El Tina Lounge, del Alto Manhattan, pero pasó lo que nunca se imaginó: perdió su inseparable estatuilla del Gran Soberano, que le fue otorgado en la ceremonia realizada el 31 de mayo.

Un descuido de su equipo de trabajo causó la pérdida del premio y después de finalizar la fiesta Fefita se percató de la situación. “No me voy para el hotel hasta que aparezca mi “Gran Soberano”, se le escuchó decir.

De inmediato Eladio Castro, coordinador de los eventos de El Tina, ofreció una recompensa económica que motivó a que todos los presentes iniciaran una exhaustiva búsqueda de la estatuilla que se prolongó por más de media hora. “¿Y cómo me presento en mi pueblo Santiago Rodríguez el próximo miércoles sin mi Gran Soberano? Yo de aquí no me voy”, era la frase monotemática de Fefita a medida que pasaba el tiempo.

Finalmente, la estatuilla apareció. Al parecer fue tomado por un fanático “borracho”, que aprovechó el descuido y quiso jugarle una broma de mal gusto a “La Vieja Fefa” o tal vez después de esconderlo no pudo volver a ponerlo en su lugar por el reperpero que se armó en ese centro de diversión.

Se recuerda que Fefita La Grande había pedido de rodillas en un programa de televisión a Acroarte que le entregara este premio.

Esperamos que la cantante típica no vuelva a pasar otro susto como este, o mejor dicho, que cuide su presea.