Las vitaminas son nutrientes vitales para el buen funcionamiento de nuestro cuerpo, porque, entre otras cosas, mantienen la salud de las células, permiten que el sistema inmune trabaje bien y participan en la síntesis de proteínas, lípidos y carbohidratos. El problema es que de forma natural no las generamos, pero sí las obtenemos al alimentarnos.

La suma de factores como el esmog, tabaco, alcohol y estrés propios de nuestra vida, multifunción y mala alimentación, trae una consecuencia directa, que es no asimilar o perder los nutrientes o vitaminas que consumimos, dejándonos desprotegidos para los cambios de temperatura.

Consejos

Otros alimentos que debemos consumir:

•    Frutos secos. Fortalecen el sistema inmunológico, y además aportan Omega 3, vitaminas, minerales y proteínas. “Pacientes con sobrepeso u obesidad deben medir las porciones y lo ideal es siempre consumirlos de manera natural”, dice la doctora Silva.

•    Ajo. Conocido por su potente fomentación de la inmunidad, se ha descrito como una de los sustancias naturales con mayor poder antimicriobiano (antibacterianos, antivirales, antihongos, antiparasitario), Idealmente se debe consumir crudo para mantener sus propiedades, ya que al cocerlo se pueden perder hasta en 90% de los beneficios descritos.

•    Propóleo. Las abejas recubren las paredes de sus colmenas con propóleo para protegerlas, y así evitar infecciones bacterianas. Este mismo efecto se ha estudiado en humanos, y además, se ha descrito un buen efecto antiviral, muy buen estimulador del sistema inmune, efecto anti-inflamatorio e incluso leve efecto analgésico.

•    Jengibre. Al igual que el ajo, es considerado un superalimento por sus múltiples propiedades. Además de ser un potente antiinflamatorio y antibacteriano, tiene un papel importante en el tratamiento de la tos y como expectorante. No sólo ayuda a prevenir las clásicas enfermedades de invierno, sino que además ayuda a combatirlas (menor duración, menor severidad).