Tengo que confesar que me pasaría un día completo conversando con el cineasta Ernesto Alemany, un experto en producciones cinematográficas que tiene el mérito de ser artífice de la exitosa producción La Gunguna.

La charla, muy amena, comenzó desatando la vena artística que está en el ADN de su familia. En sus años de infancia fue formado en un hogar y en una escuela donde se promovía el arte, el espíritu crítico, la creatividad. “Mis padres siempre apoyaron esa visión de la vida, y eso produce una necesidad de expresión, que en mi caso se volcó hacia el cine. Mi hermano Marel es cantante y otra de mis hermanas está en los medios”.

Creció y el arte le coqueteaba. Desde los 14 años, siempre supe que quería hacer cine, eso lo tuve muy claro”. Por eso, cuando le tocó entrar a la universidad en los años 90, eligió publicidad en UNAPEC, porque esa era la única carrera disponible en el país donde más o menos había una cierta inclinación al arte. No obstante, rápidamente se dio cuenta de que realmente no quería ejercerla como carrera profesional.

Aunque no concluyó el pensum, se mantuvo muy cerca del área como productor. “Tengo una productora de comerciales, con lo cual trabajo para la publicidad. Producir para publicidad  fue, digamos, mi ejercicio cotidiano como cineasta: yo aprendí a filmar profesionalmente por haberme dedicado a ese rubro. Es decir, que a la industria de la publicidad le debo mi formación. Como cineasta, realmente yo soy autodidacta.

Del videoclip a la pantalla gigante

De manera formal, en la industria del cine empezó en 2013, con La Gunguna.  Sin embargo, está en la industria desde el 97, año en que fundó su propia productora, y está produciendo comerciales y videoclips musicales con intención cinematográfica, que también también, a su juicio, una forma de hacer cine. “Un videoclip, por lo menos de la manera que siempre lo hice, con una intención muy cinematográfica. Todos mis videos son así que cuentan historias que pueden ser un extracto de una película, (y) los comerciales, al nivel en el que yo me dediqué a la industria. Incluso instalé una productora en Argentina que trabajaba en toda la región de Latinoamérica, incluyendo el mercado hispano de Estados Unidos”.

Dijo que cuando se trabaja a ese mercado, con grandes marcas y multinacionales, la exigencia del nivel cinematográfico es muy alto, y por ende, se trabaja con estándares muy parecidos al cine.

Algunos de los videos cinematográficos que produjo, y que al espectador le dan la sensación de estar viendo una película, son los siguientes: “El precio”, Tabutek (1999); “Dame lucha”, de Marel Alemany;  “El club de corazones rotos”, del grupo Podapop, que estuvo nominando a Premios Casandra –hoy Soberano–; “Sonrisa valiente”, de Alex Ferreira; y “Ella me vivía”, de El Prodigio, tema de Luis Días, y que también estuvo nominado.

Destacó que él incursionó con esa tendencia en el año 1999, pero otros directores de cine consagrados lo han hecho como un sello de su carrera. Algunos de ellos son David Fincher y Mark Romanek, quienes hoy producen películas importantes, pero empezaron haciendo videos con esa fuerte esencia de película.

Su ópera prima, La Gunguna”

La Gunguna es una historia de Miguel Yarull que originalmente no tenía ese título. Era el nombre de un cuento que forma parte del libro Bichan, 14 cuentos y el de Montás, presentado en 2008.

“La historia empezó siendo un cuento literario. Para ese tiempo, yo vivía en Buenos Aires, pero Miguel y yo somos amigos de toda la vida. En un viaje que hice al país, lo abordé porque al leerla, la historia me pareció fascinante, además la narración es muy cinematográfica. Yo iba leyendo el cuento y me era muy fácil visualizarlo”.

En una conversación, Miguel Yarull le dijo que  tenía un guión desarrollado, pero en ese momento era un mediometraje de 60 páginas, es decir, que todavía no daba para una película, explicó Alemany. Pero durante un par de años, se dedicaron a trabajar el guión, que en ese proceso creció a 30 páginas hasta llegar al que terminaron filmando.

Dijo que el cuento lo cautivó, porque está narrado con ese humor negro que produce gracia, y que a él le encanta. “Con el cuento, uno se ríe de cosas que son muy críticas. No deberíamos reírnos de las cosas que vemos en la película, pero así somos, nos reímos de nuestras desgracias, nos burlamos de nosotros mismos; eso de alguna manera es parte de lo que somos. Para mí ese cuento refleja esas emociones magníficamente, y al mismo tiempo tenía una visión muy crítica de nuestra sociedad, con mucha gracia.

Es una historia que desde el papel era fascinante, y por estos méritos era fácil que el cuento se convirtiera en una película,

Su gran apuesta, Loki 7

Es inicialmente, una historia de Isaac Saviñón –Panky–; era un proyecto que ya el tenía concebido con Carlos de la Mota, José Guillermo Cortines, Héctor Aníbal, Shalim Ortiz, David Chocarro y Julián Gil, quienes realmente son amigos que viajan juntos con la familia.

Ese proyecto ellos lo  acordaron hace cuatro años en Miami, cuando se juntaron fortuitamente. “A partir de ahí, lo empezaron a perfilar, y cuando estábamos  filmando La Gunguna, Panky me dijo que querían filmar esta película conmigo, y le dije “déjame terminar esta, y ver cómo nos va”.

Cuando salió La Gunguna”, y que empezó su ruta y a irle muy bien, eso le puso combustible a ese proyecto. Convocamos a Miguel Yarull para darle forma a la historia de Panky –que no terminó siendo la que él tenía–; es una historia muchísimo más grande, pero la sustancia estaba ahí.

Esta película no aborda un tema social, y no pretende ser una crítica; básicamente es de entretenimiento.

Se desarrolla en Punta Cana, porque es un crisol o una sociedad que se ha conformado con gente de todo el mundo con una población esencialmente joven, y de una multiplicidad de nacionalidades que conviven muy bien, que hace el lugar muy interesante. “Era fácil ubicar esta historia ahí, porque son muchachos de todos los lados. Era el sito donde se podía ver orgánico esa mezcla de gente y de acentos”.

Además, explicó que, internacionalmente, este es el destino más conocido del país.

“Creemos que haber ambientado la historia ahí, con un elenco tan multinacional, le da al proyecto esa posibilidad de proyectarse internacionalmente, y lo vamos a probar, porque la película estrena el 25 de este mes en Puerto Rico”.

Al referirse a la participación especial de Manny Pérez en esta película, dijo que es muy brillante tal como su personaje, y los protagonistas agradecen que haya aceptado su papel por lo mucho que aprendieron de la manera en que él trabaja su personaje. Resaltó “esa disciplina y ese rigor que él tiene”.

Por ejemplo, comentó que Manny Pérez llegaba al set convertido en su personaje y durante la grabación él no respondió por otro nombre que no fuera el de su personaje pintoresco y gracioso. Y es que tiene más potencial para conectar con el público. “Lo interesante es la forma orgánica en que él creó el personaje, porque no se ve forzado ni una caricatura”. Ese es el valor del personaje.

“En nuestro cine se tiende a caricaturizar a los personajes pintorescos, y cuando son buenos no es necesario llevarlos al nivel de lo ridículo. Yo tenía la teoría de que aquí era posible crear un personaje que en sí mismo tuviera humor sin llegar a ser un payaso”.

Le agradece a los años que hizo comerciales y videoclips por la práctica adquirida: Yo tengo 20 años en la industria y estoy haciendo cine ahora porque lo quiero hacer bien y para eso tenía que formarme. Yo le tengo mucho respeto a lo que hago. Soy fanático del buen cine de toda la vida, entonces, no voy a hacer algo que no se pareciera a lo que a mí me gusta”.

“Yo creo que nuestro público se le ha dado básicamente un solo tipo de cine, no se estaba produciendo otro porque todo el mundo está apostando a lo seguro. Usando los mismos actores haciendo lo mismo.

Con La Gunguna se demostró que la gente quiere ver buen cine y está dispuesto a pagar por ello”.

Ficha técnica:

Director: Ernesto Alemany
Guión: Miguel Yarull basada en una historia de Isaac Saviñón
Producción: Sarah Pérez, Carlos Forero, Pablo Mustonen, Ernesto Alemany, Isaac Saviñón
Duración: 106 minutos
Género: Comedia
Director de fotografía: Juan Carlos Franco
Diseño de vestuario: Gina Terc
Edición: Dulce García
Música original: David Vásquez
Casting: Valerie Hernández
Productor de línea: Sarah Pérez
Producción ejecutiva: Gabriel Tineo, Robert Carrady y Gregory Quinn
Distribución: Caribbean Films Distribution