Con vestido rojo, estiletos de animal print, gafas para leer y las emociones a flor de piel, Evelyna nos visitó para abrir el corazón en una charla donde hasta las lágrimas presenciaron la historia de una mujer luchadora, que triunfa en el cine y la televisión local.

Siempre me llamó muchísimo la atención que hayas empezado en la comunicación escrita. ¿Estaba ya en tus planes, en aquel entonces, el cine?

Honestamente, la revista Oh! Magazine es una plataforma para conocer gente, y de hecho, estaba en un ambiente que me valió para conocer amigos.

No sé si estaba pensando en el cine en ese momento, hace siete años de eso. Estaba en el modelaje, haciendo televisión para “Market News” y había hecho algunas cosas más.

Tenía planes de que los medios escritos iban a ser parte de mi vida, porque soy una apasionada de la escritura.

Con el tiempo no pude mantenerlo, porque el trabajo de la televisión y el cine me estaban demandando demasiado.

Uno siempre visualiza lo que quiere, y al final, todo lo que se hace sirve de ayuda en un determinado momento.

Has manejado esta nueva etapa en paralelo a los proyectos televisivos, estás en “Una Vía”  y también te vemos con “Sigue la Noche”.

Es difícil dividir el tiempo entre dos programas, el cine y los trabajos extras. “Una vía” se graba en formato de cine y se programan con mucho tiempo, en el caso de “Sigue la Noche”, es diario, y debo grabar material para todos los días.

Tener empleadores como Jean Carlos y Pamela ayuda, es una ventaja. Ellos entienden si tengo que irme por un mes a grabar una película.  

¿No te quita tiempo útil la televisión para tu proyección cinematográfica? Otras actrices han dejado la TV por completo.

Sí, me quita tiempo, pero me costaría mucho dejar la TV, porque me gusta lo que hago. Aunque sé que no va a ser eterno, ni la una, ni la otra. Afortunadamente he podido combinarlo todo, aunque implique dormir poco.

El que te conoce sabe que eres extremadamente responsable. ¿No te cuesta ser así teniendo tantos proyectos y, sobre todo, viviendo en R.D.?

Sí, hago mis piques (risas). Yo trabajo con una agenda programada. Si un invitado llega tarde, me perjudica en todo lo demás que tengo para mí día. Cuando grabo “Una Vía” coloco cosas para cada hora, durante todo un día.

No me gusta que me fallen mis tiempos, porque luego, me hace quedar mal ante otros. Me gusta ser puntual y que el otro también lo sea conmigo.

Con el programa “Una Vía” están teniendo muy buena audiencia.

Lo defino como el refresco que te vas a tomar en el fin de semana; es un programa de media hora, ágil, que no es estático, que no se hace en un set.

El contenido lo da la gente, el pueblo, y grabamos en exteriores. Esas cosas mantienen al programa vigente. A veces me escriben para decirme: “¿Y ya se acabó?”.

Se nos ha dado la posibilidad de tener una hora, pero es algo que todavía no quisiera hacer porque, como está ahora, cumple su efecto.

Figuras como Miralba Ruíz han salido a decir que es mejor tener un proyecto de temporada que hacer televisión diaria o semanal, ¿piensas lo mismo?

Estoy de acuerdo con Miralba; de hecho, es la única que está haciendo lo que hacen mercados como México y Estados Unidos. Ahora mismo la telerealidad está rompiendo esquemas, que si “The voice”, “La banda”… Aquí siento que están un poco tímidos en ese aspecto.

Entiendo que reinventarse en la televisión debería ser algo constante, hay cosas que funcionan, pero no eternamente.

Todos los programas deben vivir su ciclo, algunos se quedan en ese mismo ciclo y otros que evolucionan y se adaptan a lo que el mercado está exigiendo.

¿Se te han acercado para ofrecerte un proyecto en solitario en la TV?

Me lo han dicho, pero en el caso de “Una Vía” Daniel Reynoso y yo somos un equipo, cuando yo no puedo él sí, y viceversa. Creo que el trabajo en equipo funciona, y sí, mucha gente me lo ha dicho, pero en su momento llegará.

¿No lo descartas?

No, inclusive se ha estado hablando de hacer algo de temporada, solo yo. Sería con el mismo equipo que tengo. Pero ahora estoy viviendo este ciclo, vamos a ver qué pasa con el siguiente.

Estoy viviendo un paso a la vez, con mi norte claro.

Háblame de este nuevo proyecto que te regresa al cine local y que te abre al mercado mexicano.
Ladrones llegó de una manera sumamente interesante.

Hace tres años hice Quiero ser fiel con Joe Menéndez, película que  no la iba a hacer.

¿Y por qué?

Negociaciones, pero María Matos me dijo que tenía un buen presentimiento y que la hiciera. La hice y eso me permitió conocer al director, y ahora este nuevo proyecto de Ladrones llegó al país y fue cosa de un telefonazo.

Evidentemente es una súper oportunidad porque estoy trabajando con Pantelion Film, que es Televisa, y Lions Gate.

Una alianza que busca impulsar el cine latino en Estados Unidos. Ladrones es la primera película local que tiene 350 salas de cine en Estados Unidos.

Fuimos a Nueva York y Puerto Rico a promocionarla, se estrena el 13 de noviembre en México, y de verdad, es una oportunidad enorme para conocer gente y otros ambientes.

Diste muchos golpes en el filme, ¿te gustaría irte por estos papeles de mujeres fuertes, tipo Michelle Rodríguez?

No me cierro a ninguna posibilidad. Nunca había hecho cine de acción, por ejemplo, y me encantó. Estoy abierta a lo que la vida traiga, a dejarme fluir. Mucha gente te ve en la televisión y desconoce tu pasado.

Eres una muchacha de Mao que llegó muy joven a Santo Domingo. ¿Qué sacrificas de tu vida personal?

El tiempo. Ya no puedo ir a ver a mi mamá a Mao, ella tiene que venir. Y no solo tiempo para la familia, también tiempo para ti. Uno trata de condensar, de repartir bien los horarios. A veces la gente no lo cree, que cuando tenía grabaciones de La extraña, me trasnochaba la noche antes pensando en la escena para que quedara bien.

Recientemente se coló lo de  tu matrimonio en las redes y medios locales, ¿cómo te hizo sentir?

Se le dio más espacio a eso a que a las 12 películas en las que he trabajado. Fue un golpe que no esperaba, un baño de agua fría… Se suponía que todos los suplidores manejaban que era mi cumpleaños.

Siempre trato de cuidar la vida personal y familiar, porque es lo único con que cuento cuando llego a mi casa. Algo que no me interesa compartir porque es mío.

Que la vida personal despierte más interés que mi trabajo, es decepcionante. Pero entiendo que la gente quiere integrarse en tu vida, porque como figura, entras a la vida de los demás a través del cine o la TV.

Trato de mantener ese límite, no quiero darles el derecho a las personas a qué decir. Si no te lo doy, la vida personal me pertenece a mí.  

¿Cuáles planes siguen en el cine?

Hay planes de hacer otras películas. Tengo dos guiones en mano, pero no creo que se firmen este año.

También voy a estrenar La familia Reina, la película más emotiva que he hecho. Desde que leí el guión lloré; es producida por Danilo Reynoso. Es una producción que va a llenar emocionalmente a los asistentes. Ojalá que le toque a la gente y antes de hacer un juicio, vea las cosas con la naturalidad que son.  

¿Se estrena este año?

No, pero va a abrir el Festival de Funglode. En 2016 sale a todo el público.Los guiones que mencionaste, ¿serán protagónicos? Sí, creemos que se van a materializar. Vamos a ver.

¿Qué tiene que tener un guion para que aceptes?

Sueño con hacer películas que toquen, que sensibilicen. Quiero hacer personajes que me ayuden a crecer. No tengo tantísimas exigencias, a veces no es el dinero, a veces es por el reto que representan, aunque el cine es muy bien pagado aquí.

Con el paso de los años, ¿qué quieres que la gente recuerde de ti?

Que me recuerde como una luchadora, como alguien que se arriesgó. Vengo de un pueblo, pasando trabajo, dejando la familia. (Aquí sus palabras se interrumpen con lágrimas).

Ahora, me pongo a pensar qué hubiese pasado si me quedo en Mao… Seguro embarazada, y tocando en la banda de música, que no está mal, pero yo quería más.

Los proyectos no llegan a tu casa, yo no tuve a nadie, tuve que tocar puertas, ir a cáastin… Allá es limitado el nivel de crecimiento profesional. Quiero que vean que lo intenté todo, que salí a buscar mi oportunidad, termine lográndolo o no.