Quizás ya no hay una fórmula que deslumbre en unos premios que de por sí son más amigables e informales (eso está reservado para premios de mayor envergadura como los Grammy u Oscar). Pero en estos premios, quienes tuvieron los mejores looks siguen siendo reyes de la sobriedad.

Kate Hudson, con un simple enterizo blanco, fue la mejor vestida del evento. Otras estrellas pusieron mayor formalidad a sus atuendos (más apropiados para otros eventos), pero por eso no dejaron atrás la elegancia.

Como siempre, fueron muy pocos los que lograron looks apropiados, pero no exentos de ser igualmente predecibles. ¿Cuál fue su favorito?