Guillermo del Toro no le teme a monstruos, vampiros ni a la muerte. Su miedo más grande es la violencia que existe en México, la cual lo ha obligado a un exilio involuntario. En una entrevista con el tapatío, quien sigue con la promoción de La cumbre escarlata, confesó que ahora es cuando más extraña a su país, y más en las celebraciones del Día de Muertos, que, por cierto, lo ponen muy “cachondo”. Si algo caracteriza al cineasta es su buen humor y gusta de caricaturizarse a sí mismo.

¿Cuánto ha cambiado tu perspectiva de México?
Si me hubieran dicho “escribe tu vida”, yo habría escrito una completamente diferente, pero la verdad es que cuando empezó el exilio involuntario toda mi vida cambió, pues el tema de la seguridad es muy complicado para mí. Extraño a Guadalajara y a mi país entero.

¿Celebras el Día de Muertos?
Me gusta todo lo que tiene que ver con la muerte como esqueletos y panteones. Creo que es lo que más me gusta de mi país, esa obsesión por la muerte. Ese tema me pone cachondo, pues me remite a la sangre, con perversiones sexuales y esa exageración del melodrama que viene con el romance por una persona que ya no vive.

¿Cómo es tu casa?
Realmente me gustaría vivir en una casa como La cumbre escarlata. Lo mejor es que mi esposa me permite algunas locuras en casa.

¿Qué te inspira para crear?
La melancolía y la pérdida. Creo que la idea de la melancolía es esencial para escribir mis historias. Me gusta el sabor agridulce del amor y la muerte.

Si pudieras elegir un órgano del cuerpo para describir tus cintas, ¿cuál sería?
Mmmmm, siento que sería el intestino. Cada película que hago tiene que sentirse en el intestino para saber que podrá funcionar.

¿Cuál es tu mayor miedo?
He tenido algunas experiencias con fantasmas, pero lo que más me asusta en la vida real son los seres humanos y su obsesión de controlar y gobernar nuestras vidas.

¿Qué podría molestarte de Hollywood?
Bueno, que todo proyecto significa dinero, es simple, si no es negocio, no se hace. Por ejemplo cuando presenté a Pinocho hubo mucha desconfianza, tuve que convencerlos de mostrar a un personaje desde otra perspectiva.

Mi Pinocho se encuentra entre las dos Guerras Mundiales, con el ascenso del fascismo en Italia, por lo que todo el mundo se comporta como una marioneta, excepto la marioneta. Eso hace que sea digna de ser contada.
Si sólo trato de hacer Pinocho para ver si funciona, sería increíblemente horrible.

En sus palabras:

“Lo que más me asusta en la vida real son las personas, los políticos y las empresas, son espectros de gran poder”.