Helen Mirren está filmando una película en Nueva York. Aún mejor, es la primera vez que ella y su marido, el director Taylor Hackford ( “Ray”), han trabajado en la misma ciudad al mismo tiempo.

Mientras que ella filma Belleza colateral con Kate Winslet y Will Smith, él está haciendo El comediante, con Robert De Niro. Confiesa que pasan mucho tiempo separados, afirmando que no es algo tan malo. “Es fabuloso”, nos dice Mirren, con una sonrisa. “Soy una gran creyente en pasar mucho tiempo separados.”

La actriz ganadora de un Oscar (y también una “Dame”), de 70 años, está tomando un descanso para hablar de Ojo en el cielo, un drama británico que se desarrolla todo en tiempo real. La trama central sigue a la coronela Katherine Powell (Mirren), estacionada en una base militar cerca de Londres, y al piloto de drone con base en Las Vegas, Steve Watts (Aaron Paul), que tienen como tarea capturar, o tal vez matar, a los terroristas de Al-Shabaab en Kenia, sin asesinar a una niña que juega cerca de su objetivo.

Los drones son algo que la gente puede ver en términos de blanco y negro. Pero Ojo en el cielo no está interesado en favorecer a ninguna de las partes. ¿Cómo evolucionaron tus pensamientos sobre los drones con esta película?

Sabes, no se puede simplemente decir: “Drones. ¿Cuál es mi opinión sobre los drones?” Bueno, yo no quiero que un drone entre en mi jardín trasero y me tome fotografías tomando el sol. Pero estoy segura que como herramienta de vigilancia, son increíblemente valiosos y útiles.

Es lo mismo que decir: “¿Cuál es tu actitud acerca de los teléfonos?”. La gente puede llamar entre sí y planear cosas terribles. ¿Deberíamos prohibir los teléfonos? Es una tecnología con la que vamos a tener que vivir. No se puede simplemente, de repente, deshacerse de él. Entonces la pregunta es: ¿Cómo y dónde los utilizamos, o no los utilizamos? El objetivo de la película es plantear esas preguntas.

Plantea muchas preguntas, e incluso sugiere a veces que los drones hacen que la guerra sea más precisa y ayudan a reducir los daños colaterales, aunque no completamente.

Las mismas preguntas se han lanzado desde tiempos inmemoriales. ¿Qué se sacrifica y con qué fin? Las personas inocentes son asesinadas siempre, en todas las guerras. La guerra es matar a personas inocentes. En los siglos XVII y XVIII había un daño colateral increíble: la población local, las granjas. Esto ha estado siempre nos ha acompañado. Siempre que hay guerra, hay personas inocentes que mueren. Los aviones que volaban sobre las ciudades cuando los británicos bombardearon Dresden no sabían dónde caían sus bombas. Y ni les importaba.

¿Hubo cosas que te sorprendieron mientras investigabas esto?

Honestamente, mi investigación fue el guión. Pero yo no sabía que los pilotos de drones estaban sentados en remolques estacionados en Las Vegas. La otra cosa interesante es que los pilotos de combate, que tuvieron entonces que transicionar para convertirse en pilotos de drones, eran inútiles en eso, o no tan buenos como los niños que crecieron jugando juegos de video.

Los niños que juegan juegos están acostumbrados a eso. Los pilotos de combate están acostumbrados a poder cambiar la trayectoria de forma rápida, mientras que los drones toman un poco más de tiempo. Nunca pudieron lograr entenderlo, mientras que los niños que juegan videojuegos son absolutamente hábiles en eso.

Siempre me ha preocupado que la gran cantidad de juegos de video militares siempre han estado ahí para entrenar a los soldados desde la infancia.

No creo que ese sea el caso en absoluto. Pero tú sabes más que yo, porque eres un hombre. Es una cosa muy de chicos. No estoy diciendo que los juego en general sean una cosa de chicos. Las mujeres están realmente involucradas en ello ahora. Pero ese lado de los juegos es una cosa muy masculina. Nosotras las mujeres nos sentamos y hacemos [hace una gesto de persona aterrorizada].

Hablando de eso, esto trata de un drama con una mujer en cartel. Teniendo en cuenta lo mucho que hemos estado hablando acerca de la diversidad, ¿crees que Hollywood se está alejando de esa perspectiva puramente de hombre y ese paisaje impulsado por superhéroes?

Sí, por supuesto que pasará. La gente necesita hablar. Esto lo aprendí con el feminismo. Siempre he sido una feminista, pero cuando era más joven no era una feminista proselitista. Siempre creí en mi derecho de hacer y ser lo que quería ser, y todo lo que me estaba frenando era profundamente injusto. Pero nunca me uní a un grupo feminista.

¿Pero sabes que? Uno tiene que hablar, es necesario articular los temas. Y uno recibe mierda por eso, se burlan de ti, se descargan en uno por eso. Pero estás en el lado correcto de la historia cuando alzas la voz. Y las cosas cambian. El diálogo es muy importante.

Ha sido alentador que, en el último año, las piezas sobre la diversidad y la desigualdad hayan ido realmente bien con los lectores. Ellos lo comparten en línea. Es bueno para los negocios, finalmente,  poder hablar de eso.

Ustedes los periodistas son muy importantes, porque durante mucho tiempo ustedes no hablaron de esto; no querían hablar de eso. Es curioso: Uno puede hablar hasta ponerse  con el rostro malditamente azul. He concedido entrevistas toda mi vida y siempre he hablado de eso. ¿Alguien lo imprimió? No. (Risas). No es hasta que entra en el espíritu de la época, si así lo deseas. Ahora está en el espíritu de la época, lo que es increíble. Eso sí, también pasará. Pero el genio salió de la botella.

Yo quería preguntarte si habías visto esos mensajes web con comparaciones lado a lado de imágenes tuyas más joven con las de Jennifer Lawrence ahora. El parecido es asombroso.

Un poco, sí. Ella es mucho más bonita de lo que alguna vez fui. No estoy siendo autocrítica. Ella es mucho, mucho más bella. Sin embargo, hay ciertas tomas en las que me veo un poco como ella. Tengo mucha suerte, eso es todo lo que puedo decir. [Risas]