El encuentro para la prensa de Escuadrón suicida no es sólo una oportunidad para vender una película de un cómic salvaje y rebelde sobre un equipo de villanos obligada por el gobierno a salvar el mundo. Es una oportunidad para reunirse. Los actores han pasado por algo.

Antes de filmar, el director David Ayer (End of Watch, Fury) tuvo semanas de ensayo con su elenco –que también incluye a Will Smith, Margot Robbie y Viola Davis–, compartieron sesiones de terapia de grupo y se les hizo hacer cosas locas. Para Kinnaman, quien interpreta a un soldado encargado de mantener a los malos en línea, significó que le dijeran nombres ofensivos por parte de Davis, su superior.

Suena duro, pero eso los hizo unirse más, y no sólo porque habían pasado por algo disparatado. De hecho, el actor sueco de 36 años dice que aún así todos ellos pasan el rato y se llaman entre sí tan a menudo como sea posible.

Dijiste que una de las razones por la que hizo esta preparación inusual para la película era no sólo porque haría que todos se unieran más, sino porque sería una experiencia que nunca olvidarían.

Él realmente tuvo éxito con eso. Casi que tenía este menú de preparación para profundizar con el personaje que abrió para todo el mundo. Hablé con un tipo que David conocía que se llamaba Jamie, que era un exoficial de policía de Los Ángeles, un veterano de 26 años de la división Rampart. Tanto él como David iniciaban estas conversaciones en las que nos volvíamos realmente profundos. Tenían preguntas importantes como “¿Cuáles son tus mayores temores?” “¿Qué es lo que más te da vergüenza?”. Uno contestaba con la verdad y profundizabas. Se llegs al fondo de uno mismo, de una manera muy terapéutica. La diferencia está en que una sesión de terapia es para tu propio beneficio personal. Esto fue para que David pudiera obtener información, por lo que en el momento adecuado en el set él traicionaba por completo nuestra confianza, delante de todos [Risas].

Eso suena como algo difícil de tratar.

No quiero sonar demasiado pretencioso, pero al ser un actor, mi pasión es conseguir una comprensión diferente de mí mismo. Al hacer esto se obtiene una comprensión más profunda de todas las personas. Entrenas a tu empatía para ir mucho más allá de lo que normalmente lo harías. Para hacer eso hay que ser muy honesto con uno mismo. Tienes que ser valiente: valiente emocionalmente. En muy raras ocasiones uno realmente se desafía de la forma en que David te desafía. No es un nada cómodo. Puede ser un poco peligroso y puede hacer daño, y puede ser embarazoso. Pero eso forma parte de ello. En muy raras ocasiones uno tiene un director que se atreve a ir en ese viaje contigo, que te lleva en esos territorios. Jamás habría esperado eso de una película de superhéroes.

Las películas de superhéroes ahora están mucho más abiertas a hacer frente a los horrores del mundo real o a explorar personajes.

Tienen que hacer eso, porque directores como David Ayer y Patty Jenkins [directora de La mujer maravilla] ahora están haciendo las películas de superhéroes. Ellos las van a hacer más interesantes. El material es cada vez mejor y, con al menos algunos, el desarrollo del personaje se toma más en serio. No es sólo un montón de peleas ensartadas. Lo más difícil de hacer es ser emocionalmente serio y tener la vulnerabilidad real que exige que lo tomes en serio, y al mismo tiempo tener un mundo en el que un personaje tiene un unicornio rosa como su espíritu animal [N del E: el bumerang de Jai Courtney].

El director David Ayer es una opción fuera de la caja para una película de cómic, dado que sus películas son ásperas y oscuras y terrenales.

Con las películas que ha hecho, se puede ver dónde están sus intereses. Siempre está en los personajes. Él tiene un oído real para los personajes que son trabajadores, personajes de la calle. Él entiende los callejones de las grandes ciudades. Él conoce ese mundo porque es de ese mundo. Fue interesante ver esa sensibilidad metida en el mundo de los superhéroes. Si vas a tomar esto en serio, que las personas tengan este tipo de habilidades, entonces van a venir de todos los ámbitos de la vida. Vas a tener algunos delincuentes que eran pandilleros. ¿Qué pasaría si un pandillero rudo pudiera incinerar a las personas, al igual que el Diablo?

Durante el proceso de preparación, ¿mantuviste tu distancia de los actores del Escuadrón suicida, puesto que tu personaje es parte del equipo de la policía, y no es uno de ellos?

No. La idea se me ocurrió. Pero parecía demasiado divertido. Y hay muchas ideas que surgen cuando estás en un colectivo. Hay matices a las relaciones que no se me habrían ocurrido a mí. A pesar de que estamos jugando a ser enemigos, podríamos encontrar una manera de interpretar la antipatía con un sentido del humor. Nos encontramos con todas esas pequeños matices en las relaciones. Hay una gran cantidad de beneficios de trabajar de la manera que Jared [Leto, quien interpreta al Guasón] lo hizo. Era el personaje perfecto para hacer eso. Pero se pierden un montón de cosas cuando se va por ese camino. Se pierde el proceso creativo que uno gana de un colectivo.