Gracia, jocosidad y metas muy definidas fue lo que nos dejó claro Joey Montana en el encuentro que tuvimos, la semana pasada, en Cap Cana. Al presentarnos como periódico MetroRD no escatimó esfuerzos en romper el hielo y elaborar una frase picante con el nombre del medio.

Han de imaginar que sus comentarios nos relajaron y nos mostraron, no a un artista, más bien a un ser humano simpático que no priva a nadie de su sonrisa.

A pesar de que su música lo lleva paseando por todo el mundo, el artista panameño confesó que no piensa estar encima de un escenario toda la vida  y que antes de un gran  reguetonero, quiere llegar a ser un gran compositor.

Ante todo, trabajador

Aunque actualmente es uno de los mayores exponentes del movimiento urbano, su niñez se desarrolló en una familia agricultora y en su  casa se sustentaban de una finca de café. Desde corta edad,  supo lo que significaba el trabajo,  ello gracias a su padre, quien se lo llevaba a sembrar vegetales y le enseñó que hay que llevar el pan al hogar de una manera honesta.

El compositor de “Picky” (tema que tiene cinco semanas consecutivas en número 1 en México), estudió rehabilitación neurológica y terapia física, ya que su padre no veía la música como una fuente de trabajo; aun así, nunca le negó su apoyo. Pero el tiempo le dio la razón a Joey y la decisión de hacer camino en la música le está rindiendo más frutos que los que cosechaba en su finca de Panamá.

Y como era de esperarse,  la fama no fue inmediata. Sus inicios se remontan a la agrupación “La factoría”, donde no era el principal; siempre vio esta oportunidad como un trampolín para lo que perseguía. “Siempre me preguntaba cuándo iba a despegar, cuándo me llegaría el turno. Sí te digo que me ayudaron las conexiones que me dejó la banda. Al salir me demandaron y fue mi papá quien me prestó el dinero para pagar. Ese fue mi impulso mayor, el compromiso con la familia.”

Defiende su posición de cantautor

Montana considera una ventaja su faceta de compositor. Y aclaró que no quiere ser encasillado. “La gente a veces no entiende y ve al urbano como alguien muy callejero, como algo que no tiene proyección. Yo inicié componiendo dos temas para la mexicana Paulina Rubio y es a eso a lo que aspiro: a vivir de la composición”, dijo el artista que también hace baladas y regional mexicano.  Además, acaba de finalizar seis temas para Luis Coronel, uno de los artistas de mayor ascenso en la actualidad. Realizó con Thalia la canción “De ti”, para su nueva producción que sale a final de año.  Y con Paty Cantú, Jencarlos Canela, Víctor Manuelle y Dulce María también se encuentra trabajando temas.

Al regresar a su natal Panamá, compondrá con Omar Alfanno (responsables de temas de la talla de “A puro dolor”, “Y hubo alguien”, y “Que alguien me diga”). “Cuando esté arrugado, gordo y feo,  en ese momento quiero dedicarme, exclusivamente,  a componer. La música urbana es más juvenil y no me veo a los 40, 50 años haciendo esto”, dijo el intérprete.

Duda de la vigencia del género

Tras aclarar que quiere hacer más cosas en otros géneros, fuera del urbano, expresó que no está seguro de la permanencia que pueda tener lo urbano: “No sé si tenga tanta vigencia. Hay cada día más urbanos inclinándose por esto y no sé si pueda a ver futuro. Ya he ganado el premio SESAC (Sociedad de Autores y Compositores de la etapa europea) por mis temas y quiero proyectarme por esa rama”.

El también jurado de “La Voz Ecuador” aseguró que trata de hacer letras sencillas, pero que tengan sentido, una historia. Su próximo sencillo, “Hola”, tendrá más romanticismo y espera tener la misma pegada que con “Picky”.  

“No quiero cansar con mis contenidos y musicalización, me dedico mucho a lo que hago y trato de hacerlo lo mejor que pueda, pero pido no me encasillen en reguetón”, finalizó declarando.