Luego de ganar el Soberano a Mejor Actor de Teatro, ¿cómo ha sido tu año?

Tuve muchísima suerte, porque el año pasado el teatro tuvo mucho auge, tan que decidieron incluirlo en la ceremonia que se televisa, lo que no pasaba desde hacía muchos años.

Se hizo un número de teatro donde me presenté y se le dio mucho realce a esta rama del arte. La gran ventaja mía fue que al entregarme el premio salió en televisión nacional. Así la gente pudo conocerme y ver qué tipo de obras hago.

He tenido un buen año, en el que,  paradójicamente, he dejado descansar un poco el teatro y me he enfocado en la pantalla grande. Es la primera vez que enfoco mi carrera dn el cine, y ha resultado.

Algunos actores de las tablas se resisten a este cambio…

No es lo mismo, no hay un “pare” en un escenario. En sentido general es falta de información, los actores de Hollywood de gran trayectoria vienen del teatro.

Aquí todavía hay un estigma de que el actor de teatro en cine no funciona, por el hecho de que en las tablas debes exagerar los movimientos, los parlamentos, la dicción… Y eso no es verdad, simplemente son géneros diferentes y uno lo maneja con enfoques diferentes.

¿Hay un desconocimiento de los directores?

Más bien un miedo a que se vea sobreactuado, que se vea grande, cuando en el cine se busca minimalismo. Y mira que algunas películas sí buscan este toque dramático, como Hotel Budapest. Siempre va a depender de lo que se quiera lograr, no se puede esquematizar.

Con mi carrera quiero romper ese estigma y proyectarme en la pantalla grande.

No quiero parar, muchas producciones me han llamado; estuve en Todos los hombres son iguales haciendo un papel secundario. Es una película local dirigida por un español. También acabo de rodar hace unas semanas mi segundo protagónico.

Háblame de este filme

Es un drama y mi personaje es muy sombrío. El director es Francisco Valdez (el mismo de De pez en cuando),  se llama Flor y mi personaje Mani. Es un personaje complicado y en el transcurso del drama la gente irá entendiendo. Es una persona muy doble.

¿No hay comedia?

La comedia funciona, pero ya no estamos haciendo cine para vender taquillas. Ya se hacen tantas películas que la gente no hace una fila para entrar en las salas porque hay varias opciones de producciones locales.

Todo tiene su público, está  lo comercial y hay productos artísticos. Yo prefiero los artísticos, porque soy artista. Prefiero un proyecto que pueda enviar a un festival, sorprender a los jurados y ganar menciones. Aunque claro, no descarto ser comercial, porque a todo mundo le gusta ser popular y del arte solo no se vive.

¿Qué actores te acompañarán al desenlace de esta historia?

Es un excelente equipo. Muchos son egresados de Bellas Artes, incluso mi maestra María Castillo tiene un papel muy importante; está Judith Rodríguez, Vladimir Acevedo, Augusto Feria, Mike Montilla.

¿Fechas?

Está indefinido aún, acabamos de rodar.

¿Buenas expectativas?

Va a ser un palo. De esta película aprendí muchísimo y del aprendizaje es de donde se saca mejores resultados. Hice procesos diferentes para el personaje y tengo muy buenas expectativas y un buen presentimiento.

El año pasado el actor principal de De pez en cuando resultó con el premio a Mejor Actor de Cine. ¿Crees que continúes con la racha?

Voy a mantener la vibra, es muy bueno el reconocimiento y el personaje puede llegar hasta ahí. Hasta donde sé, lo desarrollé muy bien, no tengo la seguridad de un premio, pero sí me voy a proyectar hacia allá.

¿Qué tiene que tener una película para que formes parte del elenco?

Sustancia, que llegue a la gente. Se supone que una obra artística tiene que cambiarte, para mí tiene que tener eso.

El personaje que vaya a desarrollar tiene que generar una sensación, odio, amor… Pero hacer sentir.

¿Se ven obligados los actores a migrar?

Fausto es un gran ejemplo, lo conocí como mimo profesional, un talento impresionante. Pero tuvo que irse a Telemicro y logró popularidad, aunque quizás eso no es lo que él quiere hacer.

Hay que  sacrificarse, me he pasado meses sin un centavo, por no decidir irme a lo comercial, o no hacer “tal” tipo de trabajo. No es fácil, pero yo decidí ser artista.

¿Confías en que los actores de teatro vuelvan a tener el reconocimiento del público?

Ahora estamos viendo muchos actores del teatro en el cine, el respeto a la actuación está regresando, ya los mismos productores lo están pensando dos veces al elegir a los actores.

El que viene de las tablas nunca dejará de hacer teatro; inmediatamente logra popularidad en la pantalla grande, y también va a ser popular el arte del teatro. En los últimos dos años las obras que he ido a ver están llenas.

¿Abandonado el teatro?

El año próximo voy a estrenarme como actor y director de teatro. Me gusta mucho escribir y el proyecto que tuve  en enero, MonoÓestéreo, que eran mis monólogos,  fue un experimento y gustó. Eso me dio la seguridad para lanzarme.

Hace cinco años escribí una obra de mi propia vida y Sdenka Kalina (actriz) me pidió la obra, estuvimos hablando con Irving Alberti y le encantó. Ahora estoy en proceso de redacción para hacerlo el año entrante

¿Cómo se llamará?

La noche de los fracasados. El tema es una reunión de compañeros del colegio que después de 20 años se reunieron en casa de dos que se casaron. La idea es criticar el hecho de que la gente solo cuenta los éxitos, cuando en ocasiones es mentira, todo para quedar bien. 

Voy a tener un elenco muy chulo y más adelante daré los detalles.

¿A finales de año la veremos?