Más de una hora y media no fueron suficientes para que Judith Rodríguez y yo pasáramos revista a lo que fue el 2015 en su vida profesional y personal. Ella, quien se define como una actriz comprometida con lo que hace, aseguró no negocia sus convicciones con nada ni con nadie.

Aunque admite que aún le falta mucho por recorrer, la joven y polifacética actriz despidió un 2015 lleno de satisfacciones. Y se apresta para comenzar un 2016 colmado de más éxitos y sueños por realizar, los cuales ya están en agenda para convertirse en una realidad palpable.

Rodríguez cerró el año con nueve personajes realizados en los 365 días pasados, tanto en las tablas como en el cine, eso sin contar las producciones en las que se involucró como dramaturga y directora de teatro, como su ópera prima Oda a la vida. Además de escribir, dirigir y actuar, también aportó su arte a cortometrajes, para apoyar a talentos emergentes.

2015 fue un año muy activo en tu carrera artística. Para 2016 que recién inicia, ¿cuáles son tus nuevos proyectos?

Pues el 9 de enero llego de Francia, luego de unas merecidas vacaciones, y ya el día 11 comenzaré a rodar la próxima película de José María Cabral. También aprovecharé mi estancia en París para filmar el video clip del soundtrack original del mediometraje Té para tres, el cual este año, gracias a Dios, se convertirá en un largometraje. La canción se llama “Misery”, la cual interpreto, y es de mi autoría con arreglos de David Vásquez y con la actuación de mi hermano Josué Guerrero. Todo esto lo trabajaremos con la productora mía y de mi esposo Edward Díaz, Destiny Films.

¿Qué personaje interpretarás en la película de José María Cabral?

No puedo dar muchos detalles, pero es un personaje muy complicado. Solo te puedo decir que es un proyecto hermoso el cual será mi primer protagónico en el cine dominicano. Para mí es un reto estar con Cabral, además de que cuando me presentó el guion me enamoré de su película.

¿Cómo surgió Destiny Films?

A los 16 años tomé conciencia de que quería dedicarme de por vida a la actuación. Conocí al profesor Haffe Serrulle, quien era director de la Escuela Nacional de Teatro, allí él me impartió dirección y montaje y ahí entendí que no quería comprometer mi arte nunca y él nos inspiraba a crear nuestras propias obras y que República Dominicana necesita identidad en su arte.

Mis pilares y mis referentes son Haffe Serulle, María Castillo y Waddys Jáquez, cada uno con su estilo me enseñó que no debemos comprometer nuestro arte ni valores como seres humanos ni artistas. Si eres un mal ser humano, entonces eres un mal artista. Las oportunidades debemos crearlas nosotros mismos, así nació Destiny Films, como una idea que tenía, y le comenté a mi esposo de concebirla para crear proyectos de arte en sentido general.

¿Cuáles proyectos has desarrollado a través de tu productora?

Nuestra primera producción fue el mediometraje Té para tres; luego filmamos el cortometraje El experimento. Actualmente, estamos en la fase de la postproducción de nuestro tercer proyecto, una coproducción domínico-argentina titulada La pasada vida de Juan Gil, donde interpreto mi primer protagónico en el extranjero. Para este año volvemos con otra coproducción con Danilo Reynoso y Logia Films, para hacer realidad a Rafaela un proyecto que es mi bebé desde hace unos seis años y por fin vamos a trabajar con esta historia.

Durante tu trayectoria como actriz, ¿cuál consideras tú que ha sido tu mayor reto?

No me gusta hacer cosas que no me reten. Tengo la dicha de que casi siempre me llegan cosas que me retan. En 2015, indiscutiblemente mi mayor reto fue Hamlet. Resulta que antes de la función iba a cumplir mis 30 años y alguien me dijo: “Dios mío mira que regalo te están dando, Hamlet es un personaje de unos 30 años y tú vas a cumplir exactamente su edad. Eres la primera dominicana al nivel profesional que interpretará este personaje y tú vas a hacer Hamlet de William Shakespeare, tú estás graduándote”.

No sé si hay una graduación de la vida porque la vida continúa, pero honestamente Hamlet en lo profesional y lo personal ha sido hasta ahora el mayor reto como actriz. He interpretado muchos personajes pero como ese ninguno, tanto en el aspecto filosófico como emocional. Fue un proceso de trabajo muy fuerte, ya que tuve que armarlo en tres semanas con 6 y 10 horas diarias de ensayos.

En teatro fue una de mis mejores experiencias, ya que con este personaje tuve que romper con muchos paradigmas.

En Hamlet hiciste un desnudo, ¿sentiste en algún momento miedo por la sociedad donde vivimos?

Hubo reacciones a favor y en contra. Pero a pesar de todo, no, nunca sentí miedo. Sí hubo personas que salieron indignadas de la sala, porque aun en nuestro país tenemos un asunto muy complicado de la moral. No lo entiendo porque arte es arte; al contrario, fue un reto para mí en lo personal romper con todos esos paradigmas en el país. Además, era la forma de darle al público un poco de que lo que soy, de mi verdad, de mi honestidad, y es lo que siento que debe lograr el arte, unirnos.

La obra Oda a la vida fue tu primer proyecto escrito y dirigido por ti, ¿Qué tal fue la experiencia?

Me gusta dirigir porque le doy al actor algo de mí y ambos crecemos juntos y me enamora ver el actor crecido en escena.

¿De qué trata la historia?

Es una obra humana que trata sobre la codependencia en el amor y el maltrato psicológico.

 Té para tres; ¿de cortometraje a largometraje?

Sí, así es, se convertirá en una película. Tengo tiempo escribiendo el largo y estoy rehaciendo el guion. Este es otro bebé personal que tiene que ver con mi historia durante mi tratamiento de cáncer, con personas que conocí y que ya no están físicamente, pero que sí están espiritualmente. Como actriz necesito reinventarme porque un actor que no se reinventa es lo mismo que proyecta en el escenario y la pantalla.

Al inicio de la entrevista mencionas al filme Rafaela. Háblanos sobre este proyecto.

Es un drama de acción, lo filmaremos en marzo en el sector de Capotillo. Es un argumento original de mi autoría, escrito por Cristian Mojica y será dirigido por Tito Rodríguez. Yo soy la actriz principal, me llegó una idea cuando estudiaba géneros periodísticos con Elvira Lora, un reportaje de Colombia sobre una chica que es la líder de una pandilla proveniente de una familia de adictos y por condiciones de extrema pobreza, se convirtió en buzo desde muy pequeña. Además, su padrastro abusaba de ella física y verbalmente, lo que la lleva a las pandillas con su fuerte personalidad donde tiene que sobrevivir en un mundo de hombres.

Si te menciono el nombre de Josué Guerrero, ¿qué me dices?

 Hemos trabajado mucho juntos en muchos proyectos. Estoy muy orgullosa de él. Es digno de admirar. Le tengo mucho respeto porque es un joven con mucho talento y muy trabajador. Él está claro de lo que quiere. Tampoco puedo dejar de mencionar a Vicente Santos y Pavel Marcano, ellos dos junto con Josué, son tres joyas del arte dominicano y con todos he tenido la oportunidad de trabajar.

¿Abogas por una Ley de Teatro?

Yo le tengo tanto miedo a las leyes en este país porque a veces se manipulan, a veces uno pasa más trabajo con ellas, a veces no se cumplen a cabalidad, etc. Por ejemplo, la de cine está muy bien, pero funciona un poco más para las personas que hacían cine anteriormente. Si la crean me gustaría que se manejara de una forma objetiva y honesta y con los acápites que verdaderamente funcionen, para organizarnos como una clase depurada y que se regule el pago de los actores, al igual que la de cine.

Finalmente, cuéntanos sobre tu papel principal como madre de tu hija Maia Díaz Rodríguez.

Es algo impresionante. Esa niña me ha devuelto mucho de mí, porque a veces estar en este medio te encierra en una burbuja de metal, hay muchas decepciones. Mi hija me ha devuelto con sus miradas esa inocencia que he perdido. A pesar de que tengo mucho trabajo, siempre le busco la vuelta para tener tiempo con ella. Mi madre postiza, María Castillo, me ha aconsejado que me lleve a Maia a los ensayos, y es lo que pretendo hacer con ella, ahora que está más grandecita.