Juan Carlos –Kanky– Lora emigró hace una década a suelo estadounidense en pos de un sueño: convertirse en un baterista de renombre.

Aunque sus estudios musicales los inició con el piano, a través del rock descubrió que los instrumentos de percusión eran su pasión.

Con el dolor de dejar atrás a amigos, familiares y seguidores conquistados gracias a bandas locales como Poket, González o Santuario, Kanky se estableció en Nueva York, de ahí se mudó a Los Ángeles hasta asentarse finalmente en Chicago, donde actualmente tiene su estudio de grabación.

Recientemente visitó el país como parte de la agrupación de heavy metal Soulfly (ex Sepultura) donde funge como baterista invitado para las giras internacionales.

El pasado sábado 16 tuviste la oportunidad de presentarte en tu país natal como baterista de Soulfly. ¿Cómo queda grabado ese momento en tu memoria?

Como le dije a los miembros de Soulfly, he tocado en muchísimos festivales en todo el mundo, frente a grandes multitudes, 30-50 mil personas, a veces más. Este show en Santo Domingo fue para mí el concierto más emocionante y memorable de toda mi carrera.

Cuando yo vivía en la isla estaba muy activo en la escena, tocando y produciendo muchas bandas y el ir a tocar luego de tanto tiempo y venir con una de las bandas que más me influenciaron cuando vivía allá es algo indescriptible, y encima de todo, ver a tantos amigos y tener a mi familia y mi esposa allí fue algo bien especial.

¿Cómo resultaste elegido para tocar con Soulfly?

Mi primer contrato en Estados Unidos fue tocar con la banda solista de Marc Rizzo, el guitarrista de Soulfly, luego de eso tuve la oportunidad de ser ingeniero del primer disco de Max Cavalera y su hermano llamado “Cavaleras Conspiracy”, y ahí empieza mi relación con los Cavaleras.  Desde hace tiempo hablábamos de posibilidades de tocar juntos, pero yo siempre estaba ocupado con las otras bandas a las que pertenecía (como Straight Line Stich con la que recorrí Estados Unidos y Europa).

Hace tres años hice una pausa en las giras y ellos habían despedido a su baterista, me llamaron y así comienza todo.

Creciste en RD donde la música es vista más como un hobby que como una carrera profesional. ¿Qué clase de apoyo u obstáculos has encontrado?

La razón principal por la que me fui de Santo Domingo fue esa, yo quería hacer de la música mi carrera.
El tipo de música que yo trabajaba allá en esa época (final de los años 90 y principio de la década del 2000) no era muy convencional que digamos, ya que me concentré en el rock, heavy metal y hip hop.

Llegar a una ciudad nueva no es para nada fácil, encuentras muchas personas buscando lo mismo que tú y al final al tú ser el “chico nuevo” te la ponen bien difícil (risas), pero siempre en el camino encuentras personas que te echan una mano.

De tocar conciertos en el Boulevard de la 27 y festivales locales a recorrer Europa y América en giras internacionales. ¿Pensaste alguna vez que llegarías tan lejos?

La verdad que no. Es muy chistoso porque me fui de República Dominicana obviamente con muchos sueños y metas, pero nunca pensé que este tipo de cosas me pasarían. O sea, trabajé y me sacrifiqué mucho para lograrlo, pero al ver ahora cómo he sobrepasado mis expectativas es algo bien surrealista.

¿Por qué radicarte en Chicago cuando las mecas musicales son ciudades como Nueva York, Miami o Los Ángeles?

La industria de la música ha cambiado drásticamente en los últimos años y esas ciudades que eran mecas todavía puede que lo sean, pero no como antes.

En una de mis primeras giras fui a Chicago y me quedé enamorado con lo artística y linda que es la ciudad, aparte de que allá conocí a mi esposa y al final todo se resumió en que allá tengo todo lo que quería.

Kanky, ¿eres todo un rockstar dominicano?

(Risas) Para nada y creo que eso la gente lo vio en el show de Soulfly en Escenario 360. Yo siempre he hecho música por pasión y no por presumir nada.

¿El heavy metal es tu género predilecto?

A pesar de que he trabajo toda clase de géneros musicales ya sea como ingeniero o baterista, para tocar definitivamente el heavy metal, lo que más escucho en mis audífonos es reggae jamaiquino (dancehall); rara combinación, lo sé.

No puedo evitar notar que entre tus múltiples tatuajes tienes uno con el mapa y bandera dominicana. ¿Qué significa ese tatuaje en particular para ti?

Yo estoy muy orgulloso de mis raíces, no sé si también notas que en todas partes del mundo en cada espectáculo engancho mi bandera dominicana en mi batería, pues para mí significa mucho y me muestra como un “tiguerito” de un barrio de Santo Domingo, que con mucho esfuerzo y sacrificio salió y se encuentra andando el mundo haciendo algo no tan común como los merengueros y bachateros, que por ellos es que somos más reconocidos, bueno… Y por los peloteros también. Ese tatuaje me ayuda a recordar todo el tiempo de dónde vengo.

Ahora que eres padre, ¿incitas a tus hijos a que sigan tus pasos en la música?

La música para mí lo ha sido todo, pasatiempo, carrera, paño de lágrimas; la música me sacó del país, me ha llevado a conocer el mundo, a conocer maravillosas personas, mis mejores amigos y hasta mi esposa. ¿Por qué no tratar de pasar ese regalo que la vida me ha dado también a mis hijos? ¡Claro que sí!

De no tocar la batería, ¿qué tocarías?

La güira

 Ya que terminó la gira “Archangel World Tour 2016”, ¿qué proyectos siguen?

Sigo trabajando mucho en el estudio y seguiré haciendo giras con Soulfly cada vez que me necesiten. También tengo algunas ofertas de otras giras en agenda.