Como se trata de un evento musical y es menos solemne que otras premiaciones, como los Golden Globes o los Oscar, las celebridades se arriesgan y se divierten más con su vestuario, convirtiendo su alfombra roja en una de las más interesantes.

Este año no fue la excepción.  A pesar de que muchos artistas –en especial las chicas– hicieron elecciones seguras y, salvo algunas excepciones, no corrieron grandes riesgos, no podemos negar que la moda estuvo divina.

Taylor Swift, vestida de Atelier Versace, y su gran amiga Selena Gómez, en un vestido con abiertos de Calvin Klein Collection, nos deslumbraron posando juntas.

También Adele lució impecable, con un largo vestido negro con mangas tres cuartos. El toque boho-chic lo puso Florence Welch, de Florence and The Machine. La británica trajo de vuelta los 70, con su vestido de Gucci con diseños de luna y estrellas.

Hace algunas semanas, la modelo y presentadora de televisión Chrissy Teigen dijo estar recibiendo consejos de estilo de Kim Kardashian durante su embarazo, y esto resultó más que evidente en los Grammy.

La bellísima esposa del cantante John Legend llevó un vestido blanco con capa transparente, de Yousef Al-Jasmi, el cual parecía sacado del closet de Kim. Eso sí, no podemos negar que se veía increíble.

Otra estrella pop que impactó fue Demi Lovato. La intérprete de “Confident” vistió completamente de negro, con un blazer de escote profundo y falda larga con abierto frontal.

Es difícil que una chica tan guapa no se vea bien, pero nos hubiera gustado verla con algo más juvenil y fresco, pues este look, aunque muy elegante, recordaba un poco a Morticia Adams.