Lalo Antón heredó de su padre la administración del grupo ArteVino (Izadi, Finca Villacreces, Orben y Vetus) y  actualmente es el CEO de la empresa.

Desde su puesto de máxima responsabilidad, el  joven empresario emprendió la comercialización de vinos en el exterior y la expansión de la empresa Izadi, bajo el nombre de Artevino, destacando así la evolución positiva de una compañía que ha pasado de tener un carácter local a proyectarse a nivel internacional.
Lalo Antón estuvo visitando en el país a Vinos S.A. y durante su estadía recibió al  equipo de MetroRD para conversar sobre la comercialización en el exterior y la expansión de las bodegas de Artevino.
 

Izadi –Artevino– es una empresa familiar, una de la más importantes en España.  Está compuesta por cuatro bodegas, las cuales mantienen un sello único y bien diferenciado, conservando siempre la misión principal, que se fundamenta en la elaboración de vinos de calidad, explicó el bodeguero.

“Cuidar cada detalle a la hora de iniciar un proyecto es el pilar fundamental de Artevino. Buscamos siempre transmitir la identidad propia de cada zona y el carácter de cada tierra, ya que en ellas está nuestro gran valor” afirmó Antón.

¿Cómo se da la expansión de  Artevino?
Nuestra historia se remonta al año 2003, al momento en el cual decidimos dejar de crecer con “Izadi”, que era nuestra casa madre, y empezar a desarrollar otros proyectos en zonas de España con mucho más potencial para el futuro y que en aquel momento no eran tan conocidas.

Yo siempre digo que ese año fue el de gloria. El año donde empezamos a materializar todos los proyectos que la familia había soñado. Inicialmente viajamos a la zona de Ribera del Duero y montamos nuestra zapata, Finca Villacreces, el proyecto más ambicioso de todos.

De ahí nos fuimos a Toro y compramos una finca para desarrollar nuestro segundo proyecto, Vetus, a través de la variedad de tintos de Toro.

También viajamos a Rueda, a la Bahía de Reina que es la de Verdejo, la bodega allí también se llama Vetus2, y en ella desarrollamos un vino con la variedad de Verdejo. Y el último proyecto fue volver a nuestros orígenes a Rioja, a la Rioja Arabella con las bodegas Orben.

¿Qué tipo de suelo es el apto para el cultivo de la vid de calidad?
A la vid le gusta los suelos pobres, les gustan sufrir, y es donde mejor se expresa. Les gusta que haya poca agua, que sus raíces se tengan que forzar para conseguir los pocos recursos minerales, de ahí normalmente salen las uvas más interesantes para hacer grandes vinos.

¿Cuál es el secreto de la calidad de la producción para un buen vino, su altitud, el clima o el tipo de suelo?
Yo creo que es un poco de todo. Tú puedes tener muy buena ubicación de viñedo pero si la climatología de ese año es adversa, la calidad, por mucho que hayas hecho no te acompaña, yo creo que es la suma de todo.

Para alguien que nunca ha asistido a una cata de vino, ¿cómo le explicarías lo que es?
Es una experiencia para conocer la historia y la cultura de una zona a través del vino. Una experiencia para conocer la forma de ser de una familia, de una empresa, de una filosofía a la hora de desarrollar un producto, que es un vino. La cata te ayuda a socializar, es un tema de conversación que une a las personas y que doma a las fieras. Una cata de vino te abre las puertas para cosas muy bonitas.

España es un país con diversos contrastes climáticos, sin embargo se elabora vino de gran calidad, ¿Existen condiciones meteorológicas o climáticas de manera general idóneas para el cultivo de viñedos?
Sí. Es muy importante la diferencia climática entre el día y la noche, las diferencias térmicas para que la planta se desarrolle muy bien; tiene que ser preferiblemente un clima frío para que la uva tenga mayor acidez. Es un balance entre lo frío y caliente.  

¿Qué variedades de vinos produce Artevino?
Nosotros luchamos por las variedades autóctonas, las nacionales, por lo menos de manera primordial, por lo menos que un mínimo del 85 % sea así.

En la variedad que utilizamos tinta mayoritaria es en Rioja, Ribera del Duero y Toro es el Tempranillo, que a su vez adquieren nombres diferentes.

“Tempranillo en Rioja”,  “Tinta de Toro en Toro” y  “Tinto Fino en la Ribera del Duero”.

Para blancos utilizamos dos, hacemos uno con la variedad Viura de Rioja y uno con la variedad de Verdejo en Rueda. Y luego jugamos con otras variedades minoritarias, pero autóctonas como es la Garnacha, el Graciano, la Maturana, que son porcentajes más pequeñitos, que en la cocina serían como la sal y la pimienta, pero que están ahí.

¿Qué características tiene para el paladar un Artevino?
Nosotros hacemos vinos para comer con ellos porque otra de nuestra base es la gastronomía y nos gustan hacer vinos que mariden bien con la comida, vinos finos y elegantes que indiquen a beber y luego vinos con alma, que tengan carácter de la zona de la que vienen y que se expresen en la copa y que vean cambiando una buena conversación o una buena comida.

¿Cuál es el vino de la empresa más demandado?
Actualmente el Pruno,  de la Finca de Villacreces, de Ribera del Duero. El estadounidense Robert Parker, considerado uno de los críticos de vinos más influyentes del mundo, lo ha denominado como el vino más mediático, colocándolo entre los preferidos por tres años consecutivos con un puntaje de aceptación 93 y 94, con un precio sumamente asequible.

¿Cuántos años llevan estos vinos en el mercado?
Hace 30 años que mis ancestros empezaron a cultivar este sueño, al cual le dieron por nombre “Izadi”, es decir que tenemos una trayectoria recorrida en el mundo de los vinos muy buena. Y al mercado República Dominicana llegamos para quedarnos hace dos años, cuando cerramos un contrato con  nuestros socios de Vinos S.A., para desarrollar un proyecto de cinco años.
 Sabemos que en República Dominicana el consumo de vinos es bajo, sin embargo las nuevas generaciones están apostando a ello.

¿Cree usted que hay rentabilidad en las bodegas, o un aumento de la venta de vino en el mercado del país?
Yo pienso que el mercado dominicano se está desarrollando de manera correcta. Hay mucha inquietud por conocer y probar vinos. Creo que el dominicano se está abriendo de manera rápida, especialmente las nuevas generaciones, lo cual es bueno. Estoy seguro de que en un futuro va a seguir esta misma tendencia y va a ser un mercado muy interesante en cuanto a volumen de vino consumido y conocimiento.

¿Qué consejos daría a jóvenes bodegueros emprendedores que se inician en el sector?
Que defiendan sus raíces, que defiendan sus orígenes y que hagan vinos sinceros y de calidad.

En su posición de CEO, ¿cuáles miedos ha enfrentado? ¿Cuáles son sus retos?
Uno de mis miedos más grandes ha sido la internacionalización y el cultivo del viñedo, a sabiendas de que siempre debo respetar el medioambiente, el cultivo ecológico y orgánico. Y el reto, pues el tener que desarrollar experiencias innovadoras dentro de las bodegas, para que cuando las personas nos visiten se encuentren con experiencias positivas, y también desarrollar líneas de vinos más ajustados a los nuevos paladares.

¿Qué se debe hacer para mantener una posición aceptable en el mercado?
No dormirte. Estar todo el rato innovando y buscando lo mejor de cada vino, intentar hacerlo cada vez mejor. Mejora constante y marcarse unos objetivos ambiciosos pero logrables.