Estar de gira implica pasar mucho tiempo lejos de casa, por lo que la gente que trabaja con los famosos se vuelven como su familia.

Por eso no es de extrañarse que las celebridades vean a alguno de sus colaboradores con "ojos de amor", como sus bailarines, que después de estar tanto tiempo cuerpo con cuerpo, su relación sobrepasa lo laboral y comienzan un romance.

La última en vivir esta situación es Ariana Grande. Pero no ha sido la única cantante que ha caído ante los pies de uno de sus bailarines. 

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