Lilly Goodman es una artista con una voz prodigiosa. Con la calidez de sus notas musicales, ella tiene el poder de sensibilizar y tocar corazones a través de sus alabanzas a Dios.

El refrán que reza “Uno propone, pero Dios dispone” se ajusta a su realidad. Y es que desde niña mostró sus dotes artísticas, pero no se imaginaba que cantar sería su profesión.

En su historial cuenta con seis producciones musicales “Contigo Dios”, (1999) “Vuelve a casa”, “Sobreviviré, “Sin miedo a nada”; “La compilación” y “Amor, favor y gracia”, con la cual en 2013, fue nominada a los Premios Grammy Latinos como “Mejor álbum cristiano en español”. Con éstas, Lilly ha sobrepasado las expectativas en copias vendidas, convirtiéndose en una de las cantantes cristianas de mayor trascendencia a nivel nacional e internacional.

Mediante estas producciones ha llevado su música a diferentes latitudes y ha compartido escenario con Marcos Witt, Alberto Motessi, Jesús Adrián Romero, Jaci Velásquez, Marcos Vidal, Marco Barrientos, Samuel Hernández, René González, Roberto Orellana, Alex Campos, Yuri, entre otros.

Hoy no concibe su vida sin llevar un mensaje de fe a través de la música cristiana. Por eso afirma que más allá de los reconocimientos que ha recibido por sus composiciones, su pasión  y motivo para subir a escena siempre será amar a Dios sobre todas las cosas.

Hace cinco años que no cantaba en su tierra. Sin embargo, en el momento que yo escribo esta entrevista, para que usted la lea, Lily Goodman y el maestro Amaury Sánchez ensayan para ofrecerle al público una “Sinfonía para el cielo”. Este es el título del concierto, que se realizarán mañana sábado 27 de agosto, en la sala Carlos Piantini, del Teatro Nacional, a las 8:30 de la noche.
Conozcamos más de esta artista dominicana.

¿Cómo Lilly Goodman comienza sus pininos en la música cristiana?

Comencé a cantar a los cuatro años. Mi madre estaba cantando en la cocina y yo comencé a imitarla. Ella me dijo: “Qué lindo canta la niña...”. Pero, lo que menos quería hacer era cantar porque era muy tímida.

Estudiando Farmacia te diste cuenta de que Dios tenía otro propósito para ti. ¿Cómo fue tu llamado?

Duré tres años estudiando licenciatura en Farmacia, carrera que no terminé porque no pude atender a la demanda de la música y a la universidad. Aunque crecí cantando no pensé dedicarme a la música de manera profesional. Por eso nunca fui a la escuela a preparar mi voz. Cantar y componer canciones, honestamente, son puros dones y talentos naturales que Dios me regaló.

El Señor me dijo que yo había sido llamada para el ministerio de la música y que esa misión tenía que cumplirla hasta que me quedara el último aliento.

Ante este llamando inaplazable, ¿recibiste el apoyo de tus padres?

Mi niñez siempre estuvo rodeada de música. De mi padre tengo sangre inglesa; mi afroamericana viene de mi madre. De ahí, nos llegó la bendición de la música y el poder de voz. Tuve un gran apoyo de mi familia, especialmente de mi madre.

Cuando te decidiste a cantar, ¿cómo fue el proceso para grabar tu primera producción?

Fue un proceso lento que disfruté mucho. Mis dos amigos –que son casi mis hermanos– me motivaron para que empezara. No había prisa, lo que más había era mucha pasión y entrega por lo que hacíamos.

Las cosas se dieron porque Dios me había escogido y Él se encargó de promocionarme y colocarme en un lugar de privilegio sin necesidad de empujar puertas. Esa fue su estrategia para demostrarme que cantar es mi llamado y que no debía permitir que el miedo me detuviera.

¿Qué significa para ti haber grabado y cantado con Jesús Adrián Romero?

En 2002, fui contratada por Jesús Adrián Romero; por ocho años formé parte de su compañía disquera, Vástago Producciones. Él no solo es la persona con quien grabé y con quien he realizado muchos conciertos; Jesús es como un padre para mí.

Él cree en mí; me apoya, me respeta y ha bendecido mi vida de forma incalculable con sus consejos y oraciones. Aunque hace unos años me retiré de su compañía, mantengo una linda relación con él, su esposa Pecos y sus hijos.

Tus canciones tienen un significado que valora a Dios en tiempo y espacio, pero “Al final” tiene un motivo vivencial ¿Cuéntanos por qué?

Hace unos años, experimenté algo difícil en mi vida personal. En ese proceso, recuerdo que le dije a una persona de confianza que tenía fe y estaba en paz porque sabía que Dios estaba al control.

Esa persona me preguntó  cómo es posible siempre estar llena de fe y esperanza. De ahí, sentí en mi corazón la necesidad e inspiración para componer la canción. Escribí el concepto; “Siempre has estado aquí, tu palabra no ha fallado, y nunca me has dejado, descansa mi confianza sobre ti”, dice una estrofa de esa canción.

Al llegar al estudio de grabación lo compartí con el productor musical del álbum, él quedó encantado y me ayudó a terminar de escribirla.

¿Cómo conociste al esposo que acompaña tus días?

La historia de amor de David M. Hegwood y yo es maravillosa, bella, única, y un poco larga (Risas). Nos casamos en 2007, pero  antes pedí una señal a Dios para confirmar si ese era el hombre para mí. Como ahora no contamos con el tiempo y espacio para contárselas, pueden encontrar todos los detalles en mi libro La realidad de un sueño.

Con él también comparto una gran aventura: coordinar el ministerio cristiano “Promesas Producciones”.

¿Cómo te sientes en esta  etapa, en la que pronto le regalarás un hermano a Liam Michael?

Demasiado feliz. Liam está que no se aguanta; cada día me pregunta que cuánto falta para que llegue su bebé. (Risas).

Hace casi cinco años que no dedicabas un concierto a tu público dominicano. ¿Por qué?

Porque no se había dado la oportunidad. A veces, llegan muchas invitaciones que por diferentes razones no se pudieron concretar. Estoy muy emocionada de cantar en mi tierra.

Mañana tienes el compromiso de compartir un  concierto con la producción artística con Amaury Sánchez ¿Qué puede esperar el público de este concierto?

“Sinfonía para el cielo” nació en el corazón de Dios, y lo he declarado como una cita entre Dios y el pueblo. Las canciones “Vuelve a casa”, “Al final”, “Cúbreme”, y “El mismo Dios” forman parte del repertorio que interpretaré con el acompañamiento de más de 60 músicos de la Filarmónica de Santo Domingo.

Este concierto es una alabanza y un instrumento para tocar vidas. Su presencia llenará el auditorio de paz y gozo. Saldremos empapados del amor de Dios.

Ahora que los géneros de moda han arropado a la música cristiana. ¿Crees que la sociedad está necesitada de mensajes de alabanza?

Sin duda. La sociedad está hambrienta de algo real y puro. Siempre he creído que la motivación detrás de todo lo que hacemos es tan importante como las letras que cantamos y lo que hablamos. Si obedecemos el llamado de Dios, las personas serán tocadas por medio de lo que hagamos y Dios estará agradado.

Háblanos de tu faceta como escritora de libros

En 2012, presenté mi primer libro La realidad de un sueño. Recientemente, saqué un libro inspiracional de colorear muy interesante y estoy empezando otro libro diferente. Luego, les daré más información.

Tienes ocho producciones y varios Premios Arpa, Casandra, AMCL, Nueva vida y El Soberano, así como una nominación a los Latin Grammy 2013. ¿Qué otro logro esperas?

Yo me esfuerzo por trabajar con excelencia y bajo la dirección de Dios. Nunca me he enfocado en los premios, aunque son un reconocimiento al esfuerzo y trabajo.

Mi mayor premio son los millones de personas que cada día son tocadas y cambiadas a través del mensaje de mis canciones.

Los testimonios, muestras de amor y agradecimiento son innumerables. Que el nombre de Dios sea exaltado y la gente continúe siendo bendecida, es lo que anhelo; es lo que me da satisfacción.

¿Qué legado de vida quieres dejar?

Que mi esposo e hijos puedan disfrutarme y recibir lo mejor de mí. Que podamos llegar al final de nuestras vidas llenos de amor, y que yo haya contribuido positivamente al desarrollo y cumplimiento de su propósito.

Al nivel profesional, que donde se escuche o se lea mi nombre, sea para hablar de una mujer de paz, real, sencilla, transparente, honesta, de una sola palabra, inquebrantable y valiente.