Previo al concierto de Lily Goodman, realizado el pasado sábado, la ciudad de Santo Domingo fue bendecida con una fuerte y prolongada lluvia. En medio de esta condición climática, llegaron las personas que se congregaron en el Teatro Nacional para vivir cada segundo de este reencuentro titulado “Sinfonía en el cielo”.

Al recoger nuestra boleta de acceso, tuvimos la oportunidad de conocer a María Martha, madre de la artista, quien se manifestó su felicidad y orgullo de ver a su hija cumpliendo la promesa de servirle a Dios a través del canto y la alabanza, misión que descubrió a través de ella y por la insistencia de su familia.

A las 8:43 de la noche, una pantalla proyectaba el mensaje de bienvenida que Lily Goodman le daba a su pueblo tras cinco años sin hacer presentaciones con su orquesta.

En el escenario, el maestro Amaury Sánchez acompañado por más de 60 músicos de la Orquesta Filarmónica de Santo Domingo, entonó las melodías que fueron correspondidas con un fuerte aplauso del auditorio; también con expresiones de cariño como un ¡Te queremos Lily!

La artista se mostró muy cercana de su público, al que dependiendo la interpretación puso a cantar, bailar, aplaudir y orar. “Permitamos con nuestras acciones que su presencia esté aquí; aprendamos a tener una relación real y franca con Dios; la gratitud desata el favor de Dios en nuestras vidas”, fueron algunos de los mensajes que la artista externó en su diálogo con el público.

Con la enorme sonrisa que le caracteriza, indicó que a pesar del frío que había en la sala, ella permanecía calientita por la bendición que Dios puso en su vientre. Lily, espera su segundo hijo y el hermano anhelado de Liam Michael.

También, recordó que en su niñez era muy tímida, solitaria, escuchaba música en su habitación, y que quería graduarse de la universidad, “pero, un día Dios me dijo soy yo que te estoy llamando; ve y predica porque a través de la música serán sanos mucha gente”.

Feliz de estar en su tierra, durante todo el concierto, la artista cristiana dio testimonio del amor, el favor y la gracia que Dios ha hecho en su vida y en la de su familia. Y en repetidas ocasiones aseveró que “Esta nación bendita le pertenece a Cristo”.

Se mostró muy agradecida
Lily agradeció a todas las personas que le acompañaron en esa noche histórica;  a su madre, a los músicos. En ese sentido, destacó la presencia de Robert Martínez, director artístico de su orquesta, quien vino desde Houston, Texas, Estados Unidos para ofrecer su talento en varias piezas musicales.

Una melodía  esperada
Todas las melodías que Lily Goodman interpretó fueron muy bien recibidas y disfrutadas, pero cuando el reloj marcó las 10:16 de la noche, su poderosa voz interpretó la canción “Al final”, en buen dominicano –el Teatro Nacional se fue abajo-, o simplemente –se rindió a los pies-, del mensaje que tiene las estrofas de esta inspiración escrita con su puño y letra.  

Elogios mutuos

Lily Goodman afirmó que fue un placer trabajar este proyecto musical de la mano del maestro y director artístico Amaury Sánchez, “Quien tiene un corazón bueno y noble”.
Aunque no es lo protocolar en de este tipo de evento, en dos oportunidades, el maestro Amaury

Sánchez, tomó el micrófono para decir “este concierto significa mucho, es el más difícil que he hecho y el más gratificante”.

En otro momento, mientras Goodman hacia uno de sus tres cambios de vestuario, Sánchez relató cómo surgió este recital sacro “La iniciativa fue idea de mi hermano; él me dijo que hiciera un concierto sinfónico con un artista cristiana; y me sugirió que lo hiciera con Lily Goodman. La idea quedó en mi mente, y me dediqué a buscar sus canciones en Youtube, y vi que se podía hacer algo muy lindo, por eso, estamos aquí. Mi hermano, también es el autor del título que dio vida a este concierto dedicado a Dios”.


Calidad acústica y visual
A nivel visual, la producción utilizó muy bien el recurso de las luces multi color  para iluminar el escenario acorde al sentimiento que transmitía la canción interpretada.

Como preámbulo de varias canciones, proyectaron varios videos en los que Lily Goodman testimoniaba  su fe; a la vez que proclamaba lo bondadoso y amoroso que es Dios.

Aunque en un instante, el micrófono de la artista presentó dificultades con el sonido, hay que valorar que –en las casi dos horas de concierto-, la acústica fue impecable.
Repertorio

Las alabanzas que Lily Goodman interpretó fueron las siguientes:

  •  Mi corazón entona la canción
  • El Dios que me ve   
  • Yo sin ti
  • Suelta el equipaje
  • De aquí a 20 años
  • Mi necesidad
  • Es tu amor
  • Ve por tu sueño
  • Te necesito más
  • Sin dolor no hay ganador
  • Nadie me dijo
  • Al final
  • Cúbreme
  • Si puedes creer
  • Ven te necesito 
  • Cuan grande es Él
  • Mejores tiempos

De su discografía hizo popurrí con: “Sobreviviré”, “Un alma en libertad”, “No importa”, “Me faltan palabras” y  “Una vida no me da”.