La premisa es simple: un aspirante a médico quiere marcar la diferencia, y un fenómeno de circo que sabe de medicina quiere salvar a quien ama. Ambos, con el estandarte de prolongar la vida lo más posible, se embarcan en una odisea que es conocida por la inmensa mayoría, esa trama que Mary Shelley propuso hace casi 200 años: Frankenstein.

Pero la versión que presentan Daniel Radcliffe y James McAvoy va más allá del boceto que propuso Shelley en 1818, y que se basa en la relación de dos personajes que han permeado en la cultura popular de nuestros días, desde hace décadas.

Se nota que se llevan muy bien dentro y fuera de pantalla. ¿Eso fue un impedimento para hacer una película tan seria?

Daniel Radcliffe (DR): Oh, sí, nos llevamos bien, pero eso no creo que quiera decir que no podemos reír o hacer bromas. Hay algo importante: como ya nos llevamos bien no hay que preocuparse por tener buen material para la cinta, porque…

James McAvoy (JMA): Y además está el hecho de que ambos estamos en un contexto de crear algo, una criatura, un zombi. Entonces, los personajes pasan un buen momento creando algo, lo que los une más todavía, y eso hace que se lleven bien por naturaleza.

Eso suena divertido…

JMA: Sí, de hecho, la película creo que es más divertida de lo que la gente pueda esperar.

La relación que tienen sus personajes es tan buena que dan ganas de saber qué más pasará con ambos.

DR: ¿Te refieres a la cinta, o para ver otra en el futuro?

JMA: Creo que tanto Daniel como yo nos enfocamos en hacer una muy buena película, y esa era nuestra meta, pero si la cinta genera una cantidad enorme de miles de millones de trillones de dólares, ¿por qué no? Sí nos gustaría hacer más a estos personajes.

DR: Eso sería genial.

JMA: Sí, ya sabes, nos encantaría hacer una película que le vacíe los bolsillos a la gente durante los siguientes dos años (risas).

¿Hay algo de sus personajes en esta cinta que les haya quedado?

JMA: Sin duda, su habilidad de hacer mil cosas al mismo tiempo, de estar siempre atento, y de ser hiperactivo. Es un maniático.

DR: Creo que con Igor siempre extrañaré su lealtad, porque te das cuenta de que a pesar de su pasado casi animal, es un hombre que siempre está ahí para quien lo ha cuidado. Y eso pasa después también, cuando se ve forzado a cambiar de vida. Eso, y además está su curiosidad, que es una característica que siempre me ha llamado la atención.

Con el paso de los años, sus personajes se han caracterizado por ser oscuros. ¿Eso es a propósito?

DR: No, no lo es, pero sí creo que cuando haces a un personaje que siempre está feliz, hay poco de margen de maniobra para trabajar con sus emociones. Porque siempre es más interesante trabajar con personajes que están teniendo problemas.

JMA: Sí, es lo opuesto a la música, porque cuando haces canciones que te alegran, realmente no te cuestionas cómo se hizo para que te sientas así. De algún modo, creo que la gente se divierte más viendo cómo sufre un personaje que ver cuando realmente le sale bien todo en la vida.

Es inevitable verlos juntos, con la cabeza casi a rape y pensar en que Daniel pudo haber sido el doble de James en X-Men: Apocalypse…

JMA: Sí, somos como dos gotas de agua. Este look lo traigo de nuevo para una cinta que estoy haciendo con M. Night Shyamalan...

DR: No debiste contarle, debió haber sido una sorpresa. (Risas)

JMA: Sí, claro, veremos a Daniel haciendo de mi doble, saliendo a otra escena y viéndose como yo. Y la gente quedará completamente sorprendida (más risas).