Hablar con Natalia Lafourcade es un gusto, algo casi tan hipnótico como escuchar su nueva producción discográfica. Y es que la cantante de 31 años logró capturar en su sexto larga duración un proceso que muchos ven desde la vereda de la amargura: el desamor, pero con una mirada particularmente positiva.
Con esta renovada intensidad, alegría y pasión, la mexicana (quien según rumores se presentará en noviembre  en el Festival de Santo Domingo Pop en R.D.) canta sobre sus experiencias más íntimas, y habla con Metro sobre las sensaciones y sueños que hoy la rodean.

¿Cómo has sentido la recepción de “Hasta la raíz”?

-Lo he sentido muy bien. Afortunadamente ha tenido súper bonita respuesta de parte del público. Inclusive, ha rebasado nuestras expectativas porque en México se nos llenó el calendario hasta fin de año, estamos teniendo muchos conciertos y hay mucho agradecimiento de la gente por el disco.  Me siento feliz. La verdad es que cuando terminas un disco no sabes qué puede pasar, no hay ningún tipo de control, y se siente muy bonito que la gente se encuentre, se conecte y que vaya a los conciertos para compartir esto en vivo.

¿Qué significa este disco para ti?

–La verdad es que significa mucho porque tenía mucho tiempo de no componer. Era bien intimidante volver a hacer un disco, volver a componer al principio. Después, empecé a encontrar las canciones y poco a poco me fui conectando con lo que quería decir, conmigo. Es un disco que habla de amor y desamor. Que habla de este proceso de volverse a construir a uno mismo y de todas las cosas lindas que pasan en este proceso también.

¿Cuánto tuviste que reconstruir de ti para armar este disco?

–Pues todo. Fue volver a conocerme, a preguntarme hacia dónde quería ir, qué quería hacer. Fue realmente comenzar un ciclo nuevo y cerrar uno viejo. Cuando terminas una relación con una persona que de alguna manera se transformó en tu complemento, se rompe esa dinámica de cotidianidad y entonces te quedas preguntando ¿y ahora?, y entras a descubrirte.

En este proceso vas encontrando muchas cosas. Vas agarrando una fuerza distinta, vas dejando miedos, inseguridades, vas tomando valor para sentir los nuevos sueños y nuevas cosas que quieres para ti. Fue una búsqueda intensa.

¿Te sirvió de terapia el volver a escribir canciones y cantarlas?

–La música es terapéutica, es poderosa en ese aspecto para sanar y liberarse. Y sí, realmente se puede decir que cuando terminé el disco me sentí totalmente liberada y vacía. Como que ya había transformado todo ese sufrimiento en una cosa positiva y hermosa, que es el disco y su música. Terminó siendo una manera de desahogarme.

¿Qué hace diferente a “Hasta la raíz” de tus otros discos?¿Los lugares en que lo compusiste?

–No es solamente eso. Son también diversas cosas que coinciden, desde las emociones que portan las canciones, la búsqueda, aquello que uno dice “me gustaría hacer un disco que vaya de esto”. En mi caso, quería hacer un disco personal, que hablara de cosas que me inquietaban, y un disco también simple, cotidiano.

Que pudiera conectar con mi público y a nuevo público, y que fuera sencillo. Para mí, lo más importante es que la música sea sensorial, que despierte los sentidos, que provoque imaginar cosas y tenga una parte visual poderosa. Eso no es simple, pero mi meta al final era hacerlo.

¿Tienes otros proyectos fuera de la música?

–Por ahora estoy ciento por ciento conectada a mi proyecto, a mi música, promoción y conciertos. Eso es lo que más quiero hacer. Me impuse el deseo de poder compartir este disco en la mayor cantidad de lugares posibles de Latinoamérica y Europa; y tocarlo por sobre todo. Por ahora estoy enfocada en compartir mi música con la gente.