Además de ser la directora de A Tale of Love and Darkness (una historia de amor y tinieblas), Natalie Portman también es la protagonista de la película que está basada en las memorias del verdadero periodista y escritor Amos Oz (que propuso crear dos estados como la solución del conflicto entre Israel y Palestina), y así es como también cuenta la historia de Jerusalén, durante los primeros días de la Independencia de Israel.

¿Cómo surgió la idea de dirigir tu propia película?

– Es algo que venía pensando desde hacía tiempo. Ya había leído el libro original cuando salió la traducción al inglés en el año 2004 y en ese momento imaginé la película en mi cabeza.

Incluso empecé a jugar un poco con el guion, hasta que lo dejé por un tiempo y volví a escribir un poco más. Después se combinaron varios factores que me llevaron a decidirme por dirigirla, pensando “OK, no seré Darren (Aronofsky) ni Mike (Nichols), pero puedo hacer esto”.

Y después de haber pasado por ciertas actuaciones bastante graciosas como actriz (se refiere al fracaso de la comedia ‘Your Highness’), sentí suficiente confianza como para pensar que podía ser mejor que otras personas en esto.

También influyó mi esposo, porque me di cuenta que podía ser la última oportunidad que iba a tener de pasar un año entero de mi vida trabajando en algo así, por tanto tiempo. Por eso me concentré tanto...y lo logré.

¿Y filmar una película de Hollywood en Israel, también fue algo especial?

Filmar en Israel fue algo increíble. Yo había nacido en ese lugar y por eso me sentí en familia. Y ahí también hay muchas directoras mujeres.

Hay una generación joven que es más femenina que masculina, y aunque los hombres mantienen posiciones líderes en todos lados, los equipos de filmación están acostumbrados a recibir órdenes de una mujer. No tuve ningún momento donde sintiera que no me estaban prestando atención y supongo que tuve suerte por ser mi primer trabajo como directora de cine.

¿Hasta qué punto crees que el cine pueda ejercer algún cambio en la conciencia de la gente?

Es la mejor forma de practicar la empatía. En un cine estás alrededor de otras personas que se preocupan por la vida de alguien, a lo largo de dos horas, pensando lo que ellos pudieron haber pasado, qué pudieron haber sentido, al conocer sus esperanzas o sus sueños.

Y cuando te permiten entrar en la vida de alguien así, con una actuación, yo creo que cambia la forma en que sales a la calle.

Por supuesto, cuanto más diversa sea la experiencia, mucho mejor, ya sea en diferencias de géneros, nacionalidad, razas o incluso orientación sexual, porque te ofrece una mirada distinta de la vida de mucha gente que sería muy difícil de entender de otra forma. Y yo creo que el cine puede lograr algo así.

¿Vas a seguir dirigiendo cine en el futuro?

— Definitivamente me gustaría seguir dirigiendo cine... si me dan la oportunidad de hacerlo, pero por ahora pienso volver a la actuación.

Sus mentores

En una época donde las mujeres que dirigen cine son una verdadera minoría en Hollywood, Natalie aceptó una abierta conversación sobre las mejores lecciones que ella misma aprendió con los directores que pasaron por su vida.

¿Cuáles son los más grandes secretos que descubriste con los mejores directores con los que trabajaste?

George Lucas tiene la técnica y la habilidad de ver cosas que ni siquiera existen en la más adorable canción.

¿Mike Nichols?

Mike Nichols fue el que le escribió a Anthony Minghella para convencerlo que me pusiera en la película Cold Mountain. Y con Mike, The Closer me brindó experiencias realmente positivas, porque él siguió siendo mi mentor y buen amigo a lo largo de toda mi vida.

Es alguien con quien todavía salgo y hablo tanto de mis relaciones, de mi vida personal, como mi vida profesional.

¿David Gordon Green?

Es asombroso. Él y Danny McBride fueron juntos a la universidad en Carolina del Norte y son personas maravillosas, dos buenos amigos que hacen cine juntos.

Es algo increíble ver cuando la gente está con sus amigos y se divierte tanto.

¿Darren Aronofsky?

Sabe muy bien cómo hablarle a los actores, sabe lo que necesita y busca exactamente eso, en cada persona. Hay gente que necesita un empuje, otros necesitan  críticas, otros quieren que los dejen solos.

Y él fue el que me enseñó esa clase de personalización.

¿Y un actor y director como Kenneth Branagh?

Es muy bueno para entretener a la gente. No sé de dónde saca tanta energía. Es muy bueno en la complicada situación de la pantalla verde y en cada descanso siempre viene con la historia más entretenida que hayas escuchado en tu vida. Como si actuara diferentes roles, en cada corte.