Como una manera de celebrar el Día Nacional de la Deficiencia, la Orquesta Sinfónica de Santo André, una ciudad de la Gran São Paulo, en Brasil, ha realizado un concierto sensorial con personas que tienen problemas de audición.

Bajo la dirección del maestro Abel Rocha, estudiantes sordos de escuelas municipales y de una escuela técnica profesional conocieron instrumentos musicales y tuvieron la oportunidad de aprender más sobre el funcionamiento de una orquesta.

La iniciativa partió del propio maestro y coordinador del programa “Caminando para la salud”, que fue creado por la secretaría de Salud de Santo André, Sebastião Neves. De acuerdo con el representante de la ciudad, la cultura y el deporte son importantes herramientas para la inclusión social. “Tal vez un día también vamos a ver un sordo tocar en una orquesta. El problema está en el descrédito de la sociedad y no en la persistencia de los sordos”, dijo Neves.

El conductor dice que el concierto sensorial es una forma diferente de traer a los sordos a la música. “La orquesta es una gran parte de la división de los polos culturales. Debemos promover la integración y hacer actividades para diversificar el acceso a la música”, dijo.

Sentimiento

Durante la actividad, se enseñaba cómo se hace la propagación del sonido. Para conseguir ilustrar el fenómeno, la vibración fue la manera como los estudiantes pudieron sentir la música. Para eso, ellos estaban cerca o con las manos en los instrumentos.

Las vibraciones del bombo y los silbidos y vejigas utilizados en la actividad fueron el favorito de los estudiantes.

Con la ayuda de un traductor de Libras (Lengua Brasileña de Señales), el periódico Metro Brasil habló con los participantes.

El estudiante Giovanni Rodrigues Vieira, de 13 años, dijo en gestos que fue tocado por el poder de los instrumentos. “Sentí la flauta, el tambor y el chello. Me gustó el conductor. Sentí la vibración y quedé encantado. Hasta mi pelo ha rizado”.

El estudiante con deficiencia Emerson Luiz, 26 años, dijo en señales que creía que la música clásica era exclusiva de los que escuchan. “Sentir en vivo con los profesionales es un nuevo registro que nunca voy olvidar. Lo voy a llevar en el alma, es algo positivo. Voy a celebrar siempre ese día”.

También el estudiante Valberto Lima, de 37, dijo en gestos que siempre quiso hacer música clásica. “Cuando vivía en Fortaleza [capital del estado de Ceará] un amigo mío vio el interés que tenía, pero dijo que no podía participar. Con esta oportunidad ahora, quiero buscar un curso para tener más sensibilidad”, dijo Lima.