Mañana, a partir de las 9:00 de la noche en el Teatro La Fiesta del Hotel Jaragua, saldrá para todo el público,“De mis insomnios”, la nueva producción del artista más emblemático de su generación.

Tu nuevo álbum, ¿qué veremos de tus trasnoches?

Esta ha sido la producción donde más me he salido de mi zona de confort.

La gente verá esa sonoridad que no imaginaba en mí. El primer sencillo, Al otro lado de la calle, deja bien claro que venimos por otro rumbo y, de hecho, es lo más parecido a mí del disco completo.

¿Más ritmos?

Sí, hemos implementado una sonoridad mediterránea, guitarristas flamencas, coristas, cantadores flamencos, palmas. Ese mundo flamenco-mediterráneo ligado con el caribe, con los metales y el pop ya da como resultado un trabajo muy diferente.

¿Por qué cambiar la fórmula que ya te había funcionado?

Por romper los paradigmas, por saber que hay un público creciente que, a lo mejor, no pertenece a una generación que pujó conmigo esas canciones. Debo arriesgarme a que mi público me cuestione y a que uno nuevo me acepte.

¿Miedo?

Sí lo hubo, pero al lanzar el primer sencillo vi que me equivoqué positivamente.

¿Por qué has decidido hacer un concierto para su lanzamiento?

Porque tengo cuatro años haciendo el disco, y es hora de tocarlo.

¿Cuatro años?

No nos faltó la intención, pero sí el presupuesto. Y en el intento de hacer cosas, tuvimos que postergar un poco. No era un asunto de no tener las canciones, era un asunto de que este es un disco de zapatero a su zapato.

Fui a España a grabar las guitarras y los coros flamencos, fui a Italia a grabar las guitarras eléctricas, y las baterías en Los Ángeles.

Presupuesto no es lo que uno espera escuchar en un disco de un artista consagrado…

Sí, pero créeme que los artistas alternativos no contamos con un apoyo económico detrás que nos permita fluir con la calidad que queremos.

En el momento que te quieres meter a una calidad industrial en lo que haces, con esos parámetros es difícil. Después del Big Band, qué podía hacer, llevar mi carrera a un nivel sonoro diferente. Por eso el productor de este álbum es José Mestre, hasta ahora me habían visto con Rafa Payan.

Eso no significa que no volveré a trabajar con él. Somos Batman y Robin, de hecho, antes de dar este paso lo comenté con él. Todo esto se tomaba su tiempo y dinero, y se lo tomó.

Tanto es así que en el proceso de “De mis insomnios”, hice otro disco que fue el homenaje a Luís Díaz, que hicimos en vivo.

No dejas de lado la honra a Luís

Precisamente años después, para que no se viera como un “aprovechamiento”, porque no lo era. Como quiera, lo dicen.

¿De quién recibiste apoyo?

Conté con mi apoyo, con lo que iba generando en mí día a día. Llenando esa agenda de concierto y haciendo una pirámide de prioridades: casa, colegio, comida…

Esa agenda te puso a tocar en un solo día en la Bienal, con Gilberto Santa Rosa en el Country, el día antes en La Vega.

Así pudimos hacer el disco. Y no fue que lo planifiqué todo, también nos contrataron. Hicimos una gira y creo que lo de mañana va a ir muy bien en el Jaragua.

También tienes, junto a estas giras y la realización del disco, un trabajo de exposición pública en el Ministerio de Cultura.

Estoy visitando las cárceles, donde damos terapia ocupacional a través de la música. Buscamos la parte de transformación y, ahora, abordaremos la etapa preventiva. Que los jóvenes vean que a través de la música también se puede no llegar a las cárceles. Es un asunto de dividir tu día, si tengo doce horas de labor, le dedico cuatro horas a cada uno.

¿Está en tus planes seguir trabajando en el Gobierno?

Sí, todo el ciclón que pasó son pajas que le caen a la leche y si yo me pongo a hacer caso a personas que en ningún momento han aportado nada a la sociedad, que solo están ahí para criticar lo que se ha hecho, entonces, estaría dándoles la razón.

Sé que no es así, y que cuento con una población que confía en lo que hago y sigue apostando a mí.
O sea, qué hay que hacer en este país para ser reconocido en tu área, porque no estamos hablando de que me estaban pagando en el Banco Agrícola; estamos hablando que aquí se asumió el cargo de un gestor cultural, que antes de serlo en título, era ya un gestor cultural.

Lo que se hizo, obviamente, fue asumirme y magnificar lo que podía hacer en una palestra pública. De hecho, mi cargo no es político.

¿Y cómo es?

Brindo un servicio para una entidad gubernamental, pero no soy ministro. Una de las cosas de este Gobierno, que asumo como buena y válida, es que han asumido personal del sector privado para que hagan el trabajo que tienen que hacer, y no asumir gente del sector público que no saben de esa área.

Estoy haciendo un trabajo, de la mano de mi carrera artística.

¿Hay una lista de eventos dentro de este papel de gestor?

Después del lanzamiento del disco me toca hacer un levantamiento en los barrios. Vamos a hacer audiciones, para seleccionar jóvenes artistas talentosos para empezar, luego, a darles clases a partir del año entrante.

También tus días en México han dejado huellas profundas y el que se pega en México… ¿Cómo has ido trabajando con tu internacionalización?

México es una plaza que hay que visitarla y visitarla. A mí me pasó que a mi tercera visita ya la gente se sabía mis canciones. Gracias a Miguel Inzunza (a quien había traído al país) que me apoyó por allá.

Los dominicanos se están yendo para allá.

Creo que los mexicanos se fijaron en nosotros. Vieron que hay otra cosa y que hay personas que hacen música pensante.

Estás apoyando a artistas nuevos, haciendo duetos. ¿Hay alguna producción grupal de camino?

Siempre he visto la película como un juego de fútbol, donde un gol se logra, no por uno, sino por un equipo.

Por eso, aún hoy, sigo con mi misma banda. Desde la cabeza, he planteado eso. Esa eterna colaboración con artistas del patio, se da cuando estás consciente de que todo eso está por encima del dinero.

A lo mejor, repartiendo las oportunidades he hecho menos rápido que esas oportunidades no vayan a mi favor, pero a la larga, eso vendrá como mayores bendiciones.

¿Antes de la cabeza del artista, hay una cabeza gerencial?

Eché los dientes viendo cómo mi familia gerenciaba el medio. Diría que soy el único artista de mi generación que se crío rodeado de locos maravillosos. Eso me enseñó a ver el negocio como negocio y el arte como arte.

Todos mis conciertos los estructuro yo con mi oficina y donde tengo un activismo como publicista.

Y como quien no quiere la cosa, Pavel, te convertiste en la verdadera referencia de los artistas “alternativos”. Al mirar atrás, ¿qué ves?

Veo el resultado de un trabajo muy arduo. Eso fue lo que más me dolió cuando se dijo que yo no trabajaba. Todo lo otro lo puedo asumir, pero que yo no trabajo… Bueno, he trabajado mucho, esa es la respuesta.

Luego de este concierto, ¿en qué seguirá la ruta de Pavel?

Cambia de nombre de “Del otro lado de la calle Tour” a “De mis insomnios Tour”.

Será un repertorio más completo. Para el año que viene empezaremos en NuevaYork y esperamos sea una bola de nieve que siga corriendo.

¿Qué no quieres de los críticos?

Quiero que me evalúen en mi justa dimensión. Y si hay errores, que me los hagan ver.