Ratatoulille, Los increíbles y Buscando a Nemo, son algunas de las películas en las que Peter Sohn ha trabajado como animador dentro de Pixar, y este año tendrá su gran debut como director con Un gran dinosaurio.

El épico viaje de Arlo y Spot promete ser, junto con Intesa-mente, una de las grandes cintas animadas de la temporada y ciertamente sorprenderá al público con sus hermosos paisajes.

Para hablar del filme, viajamos hasta los estudios de Pixar, donde Sohn nos reveló algunos detalles tras esta historia.

Los paisajes de El gran dinosaurio se parecen mucho al sur de Chile...

¡Ah, sí! ¡Los conocemos! Es básicamente la misma cadena montañosa. Literalmente, es la misma gran roca que se junta con los Andes. Es bellísimo.

¿Cuándo fue la primera vez que comenzaste a preguntarte qué pasaría si los dinosaurios nunca se hubiesen extinguido?

Bueno, fue hace mucho tiempo. Todo comenzó cuando vi una de estas excavaciones de fósiles y me pregunté qué pasaría si hubiesen seguido evolucionando, qué harían, y de ahí se abrió a la idea que podrían tener granjas y cosas así.

Luego se me pasó por la cabeza lo del tráiler, que originalmente era que el asteroide golpeara la Tierra, la hiciera estallar y en ese momento haríamos un rewind y saldría la pregunta, “¿y si nunca hubiese pasado?”. Desde esa pequeña y extraña idea, comenzamos a trabajar en muchas cosas…

Pero todo comenzó ahí.

¿Y cuánto sabes ahora de dinosaurios?

¿Sabes? Crecí visitando constantemente el Museo de Historia Natural de Nueva York y tenían este gigantesco brachiosaurus de 80 pies de alto. Y alguien me dijo, “Estos muchachos caminaban por aquí”, y yo respondí como loco: “¡¡Qué!! ¿Esto es real?”.

Desde ese momento tuve una gran atracción por los dinosaurios, pero no sólo por la idea de que eran enormes, eso era un punto, sino la idea de que fueron reales, de que estos animales fantásticos habían existido realmente y que eran tantos y tan diferentes me impactaba.

¿Los estudiabas?

Algo así. Cuando era un niño, tenía decenas de juguetes de dinosaurios y me encantaban. Y además, mientras iba creciendo, salía más y más información respecto a los dinosaurios.

Incluso mientras comenzamos las filmaciones de la película se encontró un nuevo y gigantesco dinosaurio en Argentina.

Hay una generación que creció viendo los dinosaurios de “Jurassic Park”, y ahora habrá una nueva  que conocerá a los dinosaurios con tu película, ¿cómo se siente eso?


¡Uf! No lo sé. Es un honor. Espero que hagamos justicia. Siempre tenemos la esperanza de crear películas con las que el público se conecte y encuentro divertidas.

Siempre es un deleite saber que a un niño le gustó tu película, no hay nada mejor que eso. Verlos caminar por la calle con una mochila de una película que hicíste es tremendamente emotivo.

¿Qué fue lo más difícil de hacer para la cinta?

Sé que sonará cliché, pero realmente lo más difícil fue escribir la historia.

¿Por qué?

Porque siempre se quiere hacer algo que sea fresco, auténtico, divertido y visualmente interesante y que tenga sentido. Realmente es algo difícil. Toma mucho tiempo de trabajo y tuvimos un calendario muy apretado esta vez.

Entonces el equipo de creadores y yo tuvimos que hacer que el guionista trabajara al doble de su capacidad porque sentimos que era muy importante tapar todas las grietas que pudieran haber, lo antes posible.

La mayoría de las películas de Pixar toman unos cuatro años, y nosotros hicímos ésta en dos. Eso fue muy difícil, pero afortunadamente logramos progresar. Esa fue nuestra consigna, “seguir adelante”.

Fue duro, pero sacamos todas las cosas que nos asustaban y terminamos haciendo un gran trabajo. Llegó un momento en el que dijimos: “Ok, esto somos nosotros, esto es lo que tenemos, así que pongámosle todo el corazón que podamos”.  

¿Y lo fácil?

No quiero decir qué fue lo más fácil porque nunca lo es, pero podría ser la ejecución de las escenas, aunque hay muchos pasos que dar hasta ese último render; teníamos un equipo de primera trabajando aquí y en ese momento estaba todo tan claro que sabíamos que todo saldría bien y cómo queríamos. Por eso lo más difícil es la historia, porque sin una historia buena, todo lo demás se derrumba.

¿Hay algún tipo de presión al estar tras la “nueva gran película de Pixar”?

Sí. La presión siempre está, pero ¿sabes?, estamos muy orgullosos por cómo hicimos este trabajo. Llevo 15 años en Pixar y todos estos muchachos son mi familia, y ver a estos “hermanas y hermanos” hacer la película es algo increíble, un honor. 

También nos sentimos muy afortunados de trabajar en un estudio que hace este tipo de películas. Intensamente y Un gran dinosaurio no podrían ser de otra manera.  

Mmm, creo que la palabra no es “presión”, es algo más parecido a ansiedad. Ansiedad por saber si la gente irá a ver la película, porque ya sabes, si no lo hacen sería algo deprimente, por eso es que nos esforzamos al máximo, para que esto no ocurra.

Y si ocurriera… A Gigante de acero, la primera película en la que trabajé, casi nadie la fue a ver, lo que fue una pena, pero todos estábamos muy orgullosos de ella, porque entregaron todo lo que tenían.  

¿Hay algún momento de la película que nos puedan adelantar, un momento que al ver sientan que hicieron un buen trabajo y se emocionen?

Recuerdo que cuando vimos por primera vez todo el trabajo en visual junto con el tremendo trabajo que hicieron para la banda sonora, fue muy emotivo. Y hay un momento particular en la película, cuando Arlo corre entre unas aves y la música comienza a sonar, ¡uff! Dios mío, es increíble. 

Creo que comencé a llorar con la combinación de todas estas bellas imágenes y la música que Mychael y Jeff Danna compusieron. 

Además,  es ver que todo el trabajo de arte, diseño, animación, guion, música, etc; todo confluye en una sola escena, se fusionan en una voz.

s algo que te quita el aliento.