Sobre el nombre del espectáculo Pierre Richard III, ¿es como un regreso a las raíces aristócratas?

No, no. Pierre es mi nombre. “Tercero”, porque es mi tercer espectáculo. En cada uno le dedico un segmento a Shakespeare. Es como una especie de alusión. En la primera obra (Pierre Richard on Demand”) yo era como un extra, interpretaba a un oficial en el Macbeth de Shakespeare. En el primer acto, en medio de una batalla de espadas debí morir, pero me quedé dormido.

Al despertar me doy cuenta que ya estoy en el segundo acto, y estoy a los pies de la cama de Lady Macbeth. De acuerdo con el escenario, el soldado no debe dormir al lado de Macbeth. Es así como se convirtió en un trágico vodevil. Yo sólo podía pensar en cómo escapar de allí en silencio. Seleccioné la peor opción, arrastrándome. Lady Macbeth me sigue con su mirada. En la segunda obra, (Labyrinths of Memory), volví a ser un extra. Hacíamos de “Caesar”.

Todos los supernumerarios tenían espadas de goma, pero por alguna razón la de mi oponente era real, era de acero. El pobre hombre estaba iracundo. Caigo inmediatamente muerto y él camina sobre mí. En la nueva obra, hay un segmento dedicado a la actriz francesa, Valentine Tessier, quien perdió su audición con la edad.

Es difícil interactuar con una persona aburrida, ella enciende su audífono sólo cuando es necesario y lo apaga cuando tiene que decir algo. Así guarda la carga de su batería.

¿Todavía tienes algún personaje soñado para alguna película o cambiaste totalmente al teatro?

Este año inicié dos películas. Pero, ciertamente estoy más comprometido con el teatro. Ya he hecho dos espectáculos como el que estoy próximo a presentar en Moscú. Me han tomado 10 años de mi vida. No haré el cuatro. Volveré al cine. Es menos agotador que el teatro. Además, en serio, Pierre Richard III es la obra más personal que he hecho y mi favorita. Entonces, temo hacer una cuarta porque creo que podría ser mala.

Tus hijos también han optado por carreras creativas. Olivier es saxofonista con Blues Trottoir, Christophe toca el contrabajo. ¿Los impulsaste a esto?

No, fue su decisión personal, no los forcé. Tal vez fueron influenciados por mis amigos que aman el jazz. Incluso ya escribieron la música para una película mía.

¿Qué canciones te levantan el ánimo?

¡Las de los Beatles! Su música me lleva al pasado. Cuando tengas mi edad, entenderás lo que digo.

¿Tiene algún mejor amigo?

El término “amigo” es bien difícil. Podemos tener mucha gente a las que llamamos “amigos”, pero en realidad son pasajeros. Un amigo...  Si logras tener dos o tres durante toda la vida, has tenido muchísimos. Tengo un amigo así, nos ponemos al día en las vacaciones. Si decido ir a África, vamos juntos, si voy a Brasil, siempre me lo llevo.

Todos los veranos me visita. De hecho, es la única persona con quien puedo estar dos horas sin sentirme en la obligación de hablar. Creo que es una forma de saber quién es un verdadero amigo. Están mirando algo a la misma vez, no se hablan, ni se intercambian miradas, pero al mismo tiempo saben que tienen la misma opinión sobre el tema. La inexpresión, a veces, es más importante que decir las cosas en voz alta.

Nos conocimos hace mucho tiempo en el set. Era un asesor técnico en mi primera película. Después trabajamos juntos en algunas películas, luego actué en varias de sus películas como director. Luego desapareció de mi vida por 10 años hasta que nos reencontramos. Es alguien a quien necesito.

¿Qué tal Gerard Depardieu?

Amo a Gerard, es muy buen amigo, pero para hablar con él, uno debe empeñarse. Es difícil de contactar. Gerard es una sustancia volátil. Siento una buena amistad y sé que es mutuo. Sé que en cualquier oportunidad, hablaría bien de mí.

¿Alguna vez ha sido testigo de un acto heroico?

No. Usualmente los sigo por los medios. El heroísmo es algo que uno no se da cuenta hasta que le toca vivirlo. Puedes actuar con cobardía o valentía. No es hasta que se vive ese momento para saber cómo se reaccionará. A veces, personas cobardes de momento se encuentran en una situación y reaccionan con valor o viceversa. Es algo que no se puede prever.

¿Recuerda la invasión a Francia?

Sí. Era un niño. Cuando tenía nueve años, fui a la escuela. En mi mismo escritorio, a la izquierda se sentaba un niño llamado David. Era judío. Un buen día llegó con la estrella en su brazo. Éramos muy jóvenes para entender lo que significaba.

Entonces, un lunes en la mañana desapareció.  Martes ni miércoles vino y preguntamos al maestro qué pasaba, nos preguntamos si estaba enfermo. Él dudaba cómo responder, pero no podía decir nada. Realmente no sabía qué decir.  Nunca más vi a David. No fue hasta muchos años después que entendí lo que sucedió. Es algo que recordaré toda la vida.

Tiene 81 años y está lleno de energía, ¿cómo lo hace?

Toda la vida he tratado de evitar los extremos. Amo el vino (¡que francés no lo ama!) pero no me tomo dos botellas al día, una es suficiente. (Ríe) Hacía deportes, también es muy saludable cuando no te excedes. En una ocasión le preguntaron a Churchill el secreto de su juventud y dijo que nunca hacía deportes.

Eso también es un extremo. En mi caso, creo que es la genética. Cuando mi madre tenía 81, conducía un auto deportivo. Le era difícil bajarse del carro, pero eso no la detenía. Una vez la vi empujar un carro que no encendía, tenía 75. Yo no he llegado a ese nivel, sólo empujo una bicicleta.

Un día es en vano, si…

Si no recibes tantas sonrisas y alegrías como las que me estás dando ahora porque sonreír es un sol. Te da un poder y energía increíble.

El mejor consejo que ha recibido...

Me lo dio Yves Robert, gracias a eso debuté en el cine. Tuve un pequeño personaje en su película Alexandre le bienheureux” (Alexander el muy feliz, 1968). Me dijo: “No eres un actor, eres un personaje. Tu lugar no está en el cine francés, haz tu propio cine”. Claro que no me gustó lo que dijo, pero estoy seguro que hoy estoy aquí contigo por escuchar su consejo.

¿Con qué soñaba cuando era pequeño?

¿Yo? ¿Cuando era pequeño? Tenía dos metas: ser Tarzán o Gerónimo (líder apache). Recuerdo que no podía decidirme.

El rumor más ridículo que ha escuchado sobre usted…

Hmm… ¡Me pasan muchos pensamientos por la cabeza ahora! No puedo seleccionar uno. Es difícil responder. Estoy seguro que como en una hora decido por uno y me voy a decir: ¡Caramba debí decir ese! (golpea la mesa). Todos los días corren rumores y son absurdos. Para eso son los rumores.

¿Qué hace mejor que los demás?

¡Dormir! Tengo hasta un álbum de fotos durmiendo en el set. Tengo fotos con Depardieu, que estamos los dos dormidos. Sorpresivamente, el que más ruido hace es el que mejor duerme. Tengo suerte de que me despierto y puedo inmediatamente involucrarme en el proceso de grabación.