No hay recetas mágicas. Criar es una labor exigente que requiere compromiso todos los días del año.  No hay vacaciones ni pausa en el papel de madre y padre. Pero por fortuna existen alternativas para disfrutar este viaje emocionante y de exploración.
      

Uno de los retos constantes es el de imponer el respeto, que para muchos adultos se torna casi imposible sin gritar e incluso sin llegar al castigo físico.
Según la página hacerfamilia.com, el propósito de poner límites y establecer la responsabilidad como padre o tutor no se trata de que no admitas contradicciones de parte del niño.  “Se trata de que interiorice que debe dirigirse a ti con educación y respeto, que es una consecuencia del amor”, resalta una publicación especializada.
  

Vida Gaviria, asesora familiar, conversó con MetroRD sobre la manera más apropiada de educar a los hijos. “Una crianza respetuosa es una forma de abordar el ejercicio parental que considera al niño como una persona con los mismos derechos de un adulto y cuyas bases fundamentales son el amor, el respeto y los límites no punitivos”.

 En este mismo recuadro  la asesora familiar citó la Teoría del Apego, desarrollada por el psiquiatra infantil John Bowlby, quien concluyó “que los seres humanos necesitan contar con un apego seguro que garantice protección, amor y alimento para desarrollarse sanamente”.  Y  aunque su teoría se refiere a los primeros años de vida, en los cuales las crías humanas dependen casi exclusivamente de la presencia de un adulto responsivo a las necesidades para así garantizar la supervivencia, la crianza respetuosa es aplicable a cualquier etapa evolutiva de los seres humanos, añadió.

Los límites
Es importante establecer límites durante la crianza de los niños, y es que algunas personas pueden confundir la horizontalidad que propone esta corriente con una falta absoluta de límites, lo cual es incierto e insano.  

Los límites claros son en la vida como las señales de tránsito. Cuando no sabemos los roles ni las tareas propias ni de los demás, estamos desorientados, angustiados y llenos de incertidumbre por no saber lo que nos espera. Resulta sano y necesario establecer unos límites definidos desde el amor y el respeto, que comprendan las demandas de cada ciclo vital por el que pasan nuestros hijos, que se ajusten con el tiempo a medida que el pequeño vaya creciendo y sus necesidades vayan cambiando.  
Con frecuencia confrontamos con situaciones que nos obligan a poner límites entre adultos y no siempre resulta tan fácil, por lo que modelar esta práctica desde pequeños es un gran legado que dejaremos a nuestros hijos, añadió  la asesora familiar Gaviria.

Disciplinar sin gritos ni violencia

• Para Gaviria, una buena crianza propone formas alternativas de enseñarles a los hijos a convivir respetando el derecho propio y el de otros, de mantener relaciones empáticas y de tolerancia.

Ejemplo: Cuando un niño de dos años en plena necesidad de explorar el mundo hace un berrinche porque está cansado, se puede practicar la empatía, comprender sus razones y, con firmeza amorosa, decirle que se está a su lado para acompañarlo.

Una vez superada la crisis se podrá explicarle con palabras que se entiendan cómo se siente y cómo puede comunicarlo en una próxima oportunidad asertivamente.

Probablemente parezca que un pequeño a esta edad no es capaz de comprender este mensaje pero si se es paciente y consistente, sorprenderá comunicando su incomodidad tal y como se espera.

Bases de la crianza respetuosa
• Igualdad de derechos para niños y adultos que desmonta la creencia de que los mayores son los únicos que saben y por ende, los niños deben obedecer.
• Empatía para ser capaces de sintonizar con las necesidades genuinas de los hijos y responder a ellas oportuna y amorosamente.
• Límites claros basados en el modelaje y el amor con firmeza, pero sin violencia.
• Respeto a su integridad física y emocional que descarta las correcciones físicas o agresiones psicológicas y busca alternativas respetuosas. Respeto de igual manera a sus ritmos evolutivos.