La tarde de ayer, la industria de la moda recibió la inesperada noticia de que Ralph Lauren, ícono de la moda norteamericana, dimitía de su cargo como director general de su legendaria empresa. A partir del próximo mes de noviembre, su lugar lo ocupará el diseñador sueco Stefan Larsson, quien hasta la fecha era el presidente global de Old Navy y a quien se le atribuye la subida de las ventas de la marca desde 2012. Precisamente, Larsson estará a la cabeza de las estrategias mercadológicas  para aumentar las ganancias del imperio Ralph Lauren.

“No siento que me estoy haciendo de lado ahora”, aseguró Lauren, de 75 años, quien según un comunicado se mantendrá como director creativo de la casa de moda y será a quien se reporte su sucesor. Sin embargo, considera que la empresa tiene que cambiar y que Stefan Larsson “entiende lo que son los sueños. En este negocio, se trata de sueños, progreso y cambio, novedad”.

Esta sería la primera incursión de Larsson en la industria del lujo, lo que ha despertado escepticismo. Sin embargo, antes de presidir Old Navy, se desempeñó en la gigante sueca H&M como parte del equipo que lideró su vertiginoso crecimiento, y aparentemente cuenta con la confianza absoluta del icónico diseñador al que sucede. “Stefan Larsson es excepcionalmente talentoso, y el dará a nuestra compañía una perspectiva fresca y global”, asegura Ralph Lauren.

No es que a su marca le faltara frescura o atractivo global. Basta echar un vistazo a su propuesta para la primavera-verano del 2016, presentada en septiembre pasado durante la Semana de la Moda de Nueva York para entender por qué Ralph Lauren es considerando una autoridad y un ícono de la moda estadounidense en el mundo entero. Los relajados vestidos maxi, las siluetas tan femeninas con aire preppy, estampados de rayas (muchas rayas) y el impactante uso del color –el blanco, el rojo, el azul y el beige fueron los protagonistas– le ganaron, una vez más, los halagos de la prensa especializada. Se notaba que se trataba de un veterano que conoce a la perfección a su público, rabiosamente estadounidense, pero con sueños de vacacionar en la Costa Azul.   

Hace mucho que la manera de interpretar el lujo, su elegancia natural y la gracia de cada pieza que presenta convirtieron a Ralph Lauren en un favorito de aristócratas, celebridades, modelos. En fin, de los hombres y mujeres más estilosos del mundo. Por eso no es sorpresa que algunos medios internacionales cataloguen su dimisión como el fin de la época dorada de la moda neoyorquina. Sobre todo, tomando en cuenta la muerte de Oscar De La Renta el año pasado y la renuncia en julio de Donna Karan a la dirección creativa de su firma.