Comunicó:

"Decidí apostar  a mis años de experiencia y prestigio para lograr una nueva visión de la comedia dominicana. Richard Douglas, productor y director General del espacio “Telerelajo”.

A mediados de 2003 partiste para Venezuela, en momentos en que la situación no era como la que se vive hoy en día.  

Yo no vine por eso. La verdad es que nunca he dejado de venir: en febrero de 2004 me trajo Pinky Pintor para el filme La cárcel de la victoria y luego en abril seguí con  La fiesta del Chivo. A partir de ahí vino la ley de cine, luego mi nombramiento como diplomático me obligaba a ir y venir. En esta etapa de la crisis de Venezuela, yo tengo familia e inversiones allá, y me dije “déjame ir a Santo Domingo y aportar a la programación de la televisión!.

¿Cómo está el arte en Venezuela?

Allá todo está igual: polarizado. Los que están con la oposición no están con el oficialismo y viceversa. Se ha desarrollado una proyección artística donde los que no son oficialistas sólo generan contenido que ataque al oficialismo, y así. En mi caso, soy dominicano, a mí me sacan de allá con una patada porque Maduro ha sacado hasta embajadores. Yo por respeto a mi hija (solo tiene tres años), he respetado la polarización y no me involucro con ninguno. Lo que está viviendo Venezuela es la consecuencia de Chávez.
 
¿Ves la crisis como motor creativo?

Absolutamente. Pienso que en crisis se demuestra la capacidad real de crecer del ser humano. Debemos aprender de los países desarrollados, como Europa, que llegas a una edad y por lo que trabajaste tienes tu vejez asegurada. Aquí no pasa así, aquí hay que fajarse a hacer un nombre para poder tener algo.

¿Confías en nuestro sistema de gobierno?

Confío en cualquier sistema de gobierno que promueva el desarrollo social, cualquiera, inclusive Chávez. Creo que él tenía buena intención, aunque en la ejecución falló.

¿Vienes ya a quedarte en RD?

En principio estaré viajando, pero al final me quedaré aquí, porque es donde hay fuente de trabajo. Estoy aquí porque vi que la televisión local necesitaba un producto nuevo. Necesitamos reeducar a los televidentes y ofrecerles contenidos de calidad.

¿Aseguras que tendrás calidad?

Yo pretendo demostrar que lo que hacemos debe tener calidad. Vamos a hacer un programa de humor, que, entre otras cosas por el costo que tendrá, nunca se ha hecho. Estamos haciendo un programa que se graba en un estudio de cine; somos el único programa que tendrá un director de arte, un director de fotografía… Lo que sacaremos es cine en televisión. Lo que voy a invertir nadie me lo va a pagar.

¿Y cómo vas a subsistir?

Lo haré gracias a las sociedades que logré. Convencí de este discurso al Grupo Corripio, quienes me han prestado sus espacios y transmisión (un horario “prime time”: domingo 8 de la noche). También en el estudio Quitasueño me cedieron sus estudios, asociados conmigo. Tengo los siete mejores libretistas de este país.

Menciónalos, por favor.

Victor Reyes, Fernando Rodríguez, Orlando Olguín,  Philipp  Rodríguez,  Angelita Curiel y, como líder, Omar Cruz. Mi trabajo fue convencer a la gente, yo no tengo el dinero de Archie López para producir Tubérculo Gourmet, ni nadie me ha dado nunca ¡20 millones de pesos, ni 10! Pero decidí apostar a mis años de experiencia y prestigio  para lograr una nueva visión de la comedia dominicana.

¿Qué vas a tener de diferente para la comedia local?

Lo primero es que no es vulgar. Yo estoy controlando todo lo que se dice, quiero apostar a otros parámetros sociales.

¿Segmentos fijos?

No tendremos segmentos fijos como tal. El programa tiene un soporte: hay secciones con cada uno de los talentos, dentro los que destacan Héctor Sierra, Raúl Grisanty,  Carrasquillo y más. Los demás son pequeñas escenas humorísticas (sketches).  

¿Cuál ha sido la mayor dificultad técnica?

Bueno, que decidí grabar todos los sketches y me di cuenta que en 12 horas de grabación solo saqué siete minutos. Cosa que los costos no aguantan. Entonces, decidí invertir la producción y hacer todas las cosas largas en el estudio y lo demás en exteriores. Y que se sepa, he invertido en esto todo mi capital y he encontrado el apoyo de muchos amigos. Esperamos tener resultados ideológicos y socioeconómicos.

¿Hay un mercado definido?

No. Cuando le llevé la idea a Manuel Corripio me remitió al director del canal para ponerme al día en cuanto a rating. Saber qué se consume de humor y lo que la gente busca. Me recomendaron el horario del sábado  porque es el de la competencia y decidí no competir con lo establecido. Por ello pedí el domingo, aunque no haya tradición de comedias este día. No tengo un público focalizado, lo que le daré a la gente es calidad de contenido. Un programa acabado, producido y con una imagen perfecta que se consigue con cuatro cámaras de cine.

Mencionaste a la competencia. ¿Cómo ves la situación de la comedia dominicana?

La veo crítica. Yo creo que parte del éxito de lo que hoy en día está en el aire es la ausencia de otras opciones.

¿Qué extrañas de las antiguas generaciones de comediantes?

Nosotros queríamos hacer humor no tan solo para provocar risas, buscábamos educar y por eso retomo el nombre del programa “Telerelajo”, que hice hace 34 años. Mi motivación no es el dinero,  yo tengo una motivación más allá, quiero cambiar la dinámica de los programas de TV y quiero asumir todos los riesgos.

En repetidas ocasiones dices que la gente cree en tu talento y que nadie habla de ti. ¿Por qué haces estas afirmaciones?

Porque me buscan y me llaman. Además, soy una persona que asume riesgos, que se mete en la piel del personaje y aporta notablemente a cualquier papel que haga. Mi gran satisfacción es hacer que piensen en mí como profesional, como una persona que se entrega a lo que hace y que siempre dará lo mejor de sí.

También te espera otro reto en el cine, La otra Penélope.

Es una película inspirada en el libro de Andrés L. Mateo y lo primero que hice fue comprarlo para leerlo. Yo me preparo porque respeto lo que hago. Ya casi estamos terminando el rodaje y se estrenará el año entrante. Haré el papel de un sicario y la historia el director Bladimir Abud la maneja de una manera brillante.  La novela es de intriga política, amor furtivo, persecución, celos y  desazón existencial.

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Sí, ya en este año sale y soy un policía bueno que protagoniza el filme. Es del director  Ronni Castillo; también participa Irving Alberti y tiene locaciones en la cárcel de Najayo, San Cristóbal, el Mercado Nuevo de la avenida Duarte, así como en Estudios Quitasueño y otros escenarios abiertos de la región sur del país.

¿Qué más te espera antes de finalizar el año?

Alan Nadal Piantini me contactó hace varios años para una obra. Yo no tengo problemas para trabajar con todo el mundo, he recibido llamadas de Roberto Ángel y Archie López. No hemos quedado en nada, pero yo estoy abierto a todas las posibilidades, porque mi motivación es lo que yo pueda hacer a través de los personajes, no es lo económico. Y como dice una máxima teatral: “los personajes no se juzgan”.