Luces, un escenario interactivo (movimiento y despliegue de imágenes), bailes candentes, colorido y las ganas bien puestas en hacer unespectáculo inolvidable convergieron en una presentación sin precedentes, donde el boricua hizo vibrar a Altos de Chavón con su “One Word Tour 2016”.

Antes de la salida de Ricky Martin, la representación dominicana estuvo a cargo de uno de los Dj más acertados de la escena local,  Dj Korduroy, un multi-intrumentista que con sus mezclas fusionó géneros como el Hip Hop, Electro, House, Rock, Soul, Disco, R&B, Reggeaton y más.

No fue hasta las 9:13 de la noche del sábado, con “smoking” azul y negro y zapatos deportivos de los mismos tonos, cuando el artista de 44 años salió con la ovación de todos los presentes. Los gritos no se hicieron esperar para acompañarlo a bailar y mantenerse en casi dos horas de show sin bajar, ni un poquito, la adrenalina y calentura del cantante y, por supuesto, de todos los fans eufóricos que se mantuvieron pidiendo más y más.

En su tercera canción, “Muévete duro”, dio inicio al despliegue de cambios de vestuario y optó por una camiseta negra con flecos y vaqueros negros. Al entonar “Shake Your Bon-Bon” estremeció todo el complejo de Casa de Campo con la ayuda de su cuerpo de baile de ocho integrantes (4 hombres y 4 mujeres) quienes interpretaron con mucha sexualidad y picardía todas las canciones de la presentación, y hasta nalgaditas y uno que otro “besito” recibieron de Ricky.

El artista, quien llegó a suelo dominicano el pasado jueves, saludó a los dominicanos tras la quinta canción y pidió, con el corazón en la mano y notablemente emocionado, que se olvidaran de todo, que era un momento para volar y ser libres: “Traigo lo mejor de mi música, es momento de volar, de pasarla bien y dejarnos ser”.

Ricky, quien se ha abanderado con que no le teme a la vejez ni a la muerte y argumenta que son procesos naturales de la vida que hay que enfrentar, tocó temas como “Tal vez”, “Sube la adrenalina”, “Disparo al corazón”, “Una mordidita” (estos últimos de su más reciente producción “A quien quiera escuchar”), los que mantuvieron la atención de los presentes y lograron conjugar la emotividad con la alegría a borbotones.

Y con su himno de alegría (que no podía faltar), “Vive la vida loca”, se subió a un Ford descapotado acompañado de sus siete músicos.

Pero esta no fue la mayor sorpresa de la noche: lo fue cuando, aún con una falda negra al estilo escocés, siguió luciendo ¡sexi! y cautivándonos al interpretar el tema “It’s Alright”.

Un despliegue de imágenes de su fundación en Puerto Rico antecedió a la canción original de Ricardo Arjona “Tengo ganas de no tener ganas”, a la que le siguió “Tu recuerdo”, ya con una onda más relajada con la que abandonó los zapatos y dio fe y testimonio de que en “el suelo se vive mejor”.

Un espíritu libre, simpático, lleno de vida con el entusiasmo a flor de piel, fueron los cómplices de uno de los mejores conciertos que desde hace tiempo no se ofrecían en Quisqueya. Y con esa sonrisa encantadora se despidió de nuestro país tras recibir unas flores de Trinitaria a las 10:43 de la noche.
Pero sí, volvió vestido de blanco, cautivado por los gritos de su fanaticada y la algarabía continuó con “Pégate un poco más” y “La copa la vida”.

Y no desaprovechó su regreso para predicar por la igualdad, por la humanidad y empoderarse para motivar a todos a “ser felices, sin que importe lo que los demás crean”.

Vestuario

El negro, blanco y violeta fueron los colores escogidos por el puertorriqueño. Chaquetas, camisetas largas, falda, camisones, pitillos, botas y tenis armaron sus ‘outfits’.
poco más” y “La copa la vida”.

Y no desaprovechó su regreso para predicar por la igualdad, por la humanidad y empoderarse para motivar a todos a “ser felices, sin que importe lo que los demás crean”.