Fue en 1996 cuando Roland Emmerich logró posicionarse en el mundo del cine con Día de la Independencia, cinta que electrificó al público desde el momento en que en el trailer de la película hace estallar a la Casa Blanca.

Y es que la mezcla de ciencia ficción y aventura se convirtió en un movimiento influyente en el cine, reviviendo la demanda para tales películas y dando pie para cualquier número de intentos de replicar su fórmula cargada de efectos visuales y personajes memorables.

En la cinta original, unas enormes naves espaciales alienígenas llegan y empiezan a devastar las ciudades del mundo. Eventualmente, gracias a un descubrimiento al azar y mucho heroísmo, un pequeño grupo es capaz de derrotar a la nave nodriza y salvar a la raza humana.

Ahora, 20 años después, Emmerich está de regreso para la segunda parte, la cual adelanta la historia dos décadas.

La Tierra, después de la infame “batalla del 96”, es un lugar mucho más unificado y la humanidad ha aprendido a utilizar algunas de las tecnologías tomadas de los alienígenas para el bien del planeta y de su gente. Sin embargo, todos viven teniendo conciencia de que los alienígenas algún día regresarán y en mayor número... y ese día ya ha llegado.

¿Cuándo consideraste por primera vez la idea de una secuela para Día de la Independencia?

Creo que fue mientras hacía 2012. Esa fue la primera película que filmé utilizando cámaras digitales, apoyándome totalmente en las computadoras CG para los efectos visuales. De repente me dí cuenta de lo lejos que había avanzado la tecnología. Hablé mucho con mi supervisor de efectos visuales acerca de esto y dije “En ese tiempo no podíamos hacer tantas cosas, pero ahora las podemos hacer”. Y ahí tuve la idea. Para ser honesto, no soy un tipo al que realmente le agradan las segundas partes, pues pienso ¿por qué querrías ver algo de nuevo, que ya has visto con anterioridad? Y esa fue la razón por la que decidí no hacer una secuela directa sino la continuación de una historia.

En ese momento fue cuando la idea me vino a decir cómo sería el mundo cuando sabemos que los alienígenas van a regresar con todo lo positivo y negativo que eso implica.

Han pasado 20 años desde el estreno de Día de la Independencia”. ¿Te consideras un cineasta distinto del hombre que hizo el filme original?

¡No tanto! Soy como el adolescente más viejo de Alemania, el único que tiene el cabello gris y que parece un hombre viejo, pero sigo siendo el mismo. Aunque sí tengo lo que llaman “Aeen”, lo que significa “años en el negocio”, y quizás ya no te espantas tan rápido pues sabes qué es lo que sigue.

Pero en esta ocasión tiene una caja de herramientas mucho más grande con la cual jugar.

Desde el inicio dejé muy en claro que necesitaba un presupuesto de efectos visuales mucho más grande que en la primera, pues fue hecha en un tiempo distinto. En 1996 tuvimos 400 o 450 tomas de efectos visuales y eso ya era mucho. Ahora, en los tiempos de Marvel y todas esas películas, tienes que tener 2,000 y tantas, o de otra manera no puedes competir.

¿Había algo que quisiste hacer en la cinta original y no pudiste, y ahora sí puedes hacer?

Sí, en la original estuve muy decepcionado con los alienígenas, pues tuvimos que emplear pequeñas figuras de madera y marionetas, y eso se veía. De hecho, cuando vi la película de nuevo dije “¡Santo Dios!”. Además, siempre me había imaginado nubes volumétricas alrededor de la nave. En el primer filme todas fueron hechas en un tanque de nubes y se veían reales, pero realmente no se veían lo suficientemente naturales.

Hoy en día podemos hacer cosas mucho mejores. Algunas personas aún son muy nostálgicas acerca del empleo de maquetas, pero yo en realidad no lo soy. Ya no tengo que hacer esas cosas. ¡Y me siento muy aliviado!

¿Cómo fue volver a reunir al viejo elenco?

¡Fue como una reunión familiar o de escuela! Nadie habló de ella, pero tan sólo conseguir que Brent Spiner regresara a la película como el “Dr. Okun” fue toda una hazaña. Brent es un asombroso actor y añade mucho ingenio a la película... O sea, que el Dr. Okun despierta después de 20 años ¡y todo le resulta asombroso! Pero él conseguirá a otro amigo en esta película...

¿Cuáles serían, a tu juicio, las claves de Día de la Independencia; Contraataque?

Hay un mensaje de unidad para un mundo muy dividido que podría ya no tener conflictos mayores, pero aún tiene muchos pequeños.

De alguna manera, la cinta muestra lo que podemos lograr si trabajamos juntos, además del hecho de que cuando estás en una generación más vieja y le dices a los más jóvenes que si trabajan muy duro y entrenan les podemos volver a ganar, y luego regresan y realmente no tenemos oportunidad alguna, uno tiene cierta responsabilidad.

Hay un diálogo entre Jeff Goldblum y Bill Pullman en donde hablan acerca de eso. Ellos dicen: “No nos podemos rendir, pues si no rendimos, ¿qué pensará la generación más joven acerca de nosotros?”. No nos sentimos viejos, ¡pero lo somos! Eso significa que uno piensa hacia dónde se dirige y la película refleja mucho eso.