El lunes fue el estreno para prensa de la esperada Flor de azúcar, un filme de Fernando Báez. He de reconocer que la espera valió la pena (ocho años duró desarrollando el guion), porque lo visto en pantalla es digno de festivales.

Desde su magnífica fotografía (la mejor de lo que va de año, aún más que La familia Reyna), la música, que se usa como instrumento de lucha, sanador y comunicador en importantes escenas donde sus actores principales entonan y actúan a través de su uso. Sin duda, la sinergia que logra el tema rítmico con el simbolismo del filme llega a la genialidad.  

Y no era para menos, Pedro Eustache (La Pasión de Cristo, Transformes, Piratas del Caribe) y el maestro dominicano Pedro Pagán fueron los responsables de lo escuchado.

Su director y escritor, Fernando Báez se inspiró  en uno de sus escritores favoritos, Juan Bosch, y  su cuento La Noche Buena de Encarnación Mendoza (hasta el mismo García Márquez la señaló, en algún momento, como una historia imperdible) que se desarrolla en el año 1948, cuando la dictadura de Trujillo reinaba.  

Los diálogos en referencia a la atroz matanza haitiana realizada por “El Jefe” y el claro interés de buscar más similitudes que diferencias entre la población vecina y los dominicanos fueron evidentes y, sobre todo, loables, más en los tiempos políticos y sociales que unen y separan a estas dos naciones.  

En cuanto a la actuación, cuatro nombres han de ser mencionados: Héctor Aníbal, James Saintil, Julieta Rodríguez y la niña Akuharella Mercedes. Todos con el calificativo de “orgánico”. Pero la gran sorpresa de la historia es Julieta Rodríguez, quien desarrolló sus diálogos en  créole: esta joven volvió a sorprender y ascendió en las listas de las mejores actrices de su generación. Encarnó a una mujer de ascendencia haitiana que cruzó ilegalmente la frontera junto a su esposo y su hijo.

Héctor logró comunicar sin hablar mucho, y en éste, su primer protagónico, donde desarrolló el personaje de un hombre de familia que se oponía a la dictadura y tuvo que emigrar de su hogar por ser perseguido,  se lució.

James Saintil (el esposo de Julieta en la historia) logró magistralmente provocar una curva de sentimientos: alegría - dolor. Akuharella Mercedes también hizo lo suyo; la niña actriz dará mucho de qué hablar.

Desde mañana jueves estará en todas las salas de Caribbean Cinemas.