Eres de los artistas que gozan de la admiración de diferentes públicos (jóvenes, adultos, niños), y que en cualquier fecha llenan un concierto aquí ¿Por qué decidiste irte a Colombia?

Tuvo que ver con que busqué una identidad dominicana en mis letras y música y, eso hace que todo el que sea dominicano se sienta identificado y parte de eso. Como dominicano se tiene que ampliar los horizontes; el mercado es puntual, uno tiene acceso a hacer conciertos y cosas hasta un punto.

La mayoría de la gente se va a Miami, y no quería seguir esa línea de “la estrella de pop latino en Miami”. Me interesaba estar en un país de Latinoamérica, que las cosas fueran parecidas a mi país y que esté esa “vaina de echar para adelante”.

Te veía en los anuncios de HTV en Colombia y se te proyectó como toda una estrella ¿Un éxito en tierra extranjera?

Comencé con esa intensidad en el primer disco. Fue mi primer trabajo con una disquera multinacional, acababa de firmar con Capital Latin y, claro, el plan era expandir todo y la música empezó a funcionar. Esos medios me dieron a conocer.

Sin embargo, si bien disfruto todavía de ese impulso que se me dio, aposté a comenzar de abajo para arriba, a tocar en vivo, a creer en las cosas palpables y reales, más que el “Show business”.


Por esas fechas grabaste con Ximena  Sariñana.

Fue parte del primer proceso para el disco “Melodrama”, tenía algunos demos preparados  y estaba la canción de “Poquito a poquito”. Desde un principio sabía que era para un dúo por el tipo de letra y la dinámica entre las voces. La hice, y unos meses después la vi en un video, y a través de un amigo conseguí su correo y le escribí: “No tengo disquera, no tengo nada más que cuatro canciones y quiero grabar una de ellas contigo”. Fue la primera cosa buena que pasó con ese disco.

¿Y ella te contactó con la también mexicana Lafourcade?

No, a ella la conocí después y también grabamos una canción juntos, “Esteman”.

Grabaste con dos mexicanas y se dice que quien se “pega” en México lo hace para siempre. ¿Hay  intención de abrirte camino por esos lares?

Mientras estuve en Emmy, en Capital, estuvimos grabando el primer sencillo “Cómo has logrado” y luego “Mi balcón”, y siempre quería entrar al mercado mexicano y me decían que no había cabida para música tropical, bachata... La gente de Emmy no quería saber del trabajo que había hecho, sin embargo, veía en las redes que a mucha gente le interesaba. Después de un tiempo tuve chance de ir al país (con mi novia, que tiene una banda llamada Monsieur Periné), e hice un concierto acústico en un lugar pequeño.

Ese primer concierto se llenó y la fila, fuera del lugar, llegaba hasta la esquina. Abrí otra fecha y toda la bachata que Emmy decía que no se escucharía, el público la cantaba.

EL 23 octubre voy a tocar en Teatro Galerías de México. Esa experiencia me hizo reafirmar que las cosas hay que agarrarlas por el mango y que al final soy un compositor de canciones de amor y desamor, y eso es lo que le encanta a la gente en América Latina  y en México también.

¿Ese fue el motivo para no seguir con la disquera Emmy?

No. Pasaron varias cosas. En primer lugar Emmy era “Emmy Capital” estaba pasando por un momento difícil y de hecho, ahora se fusionó con Universa. Esto coincidió con  que yo estaba ya presentando mi segundo disco y tenía temas más folklóricos de bachata, palos, tambor, etc. Y eso no les pareció muy aceptable. Me estaban “mareando”.

Había una inestabilidad, a tal punto que me reunía hoy con alguien, y ya la semana próxima no estaba. Gracias a Dios me dejaron ir, para hacer mi carrera como yo quería.

Fue en parte por la crisis que ellos estaban viviendo y en parte por mi desacuerdo con lo que ellos querían en un disco.

¿Viste la oportunidad en la crisis? ¡Exactamente! Y me fui dando cuenta de que las cosas se movían por otro lado mejor.

Mencionaste a tu novia y su banda fue nominada a los Latin Grammys como artista nueva ¿Algún dueto en camino?

Está en la radio de Colombia sonando, se llama “Nuestra canción”. Con esta canción nos conocimos, ella tenía un verso y cuando la conocí me dijo que la terminara (no éramos novios, ni nada). 

Fue “nuestra canción”, tal cual. El plan es seguir haciendo cosas juntos, pero tenemos agendas apretadas, y coincidir cuesta. No sabemos cuándo, pero lo haremos porque es muy bonito.

Tus últimos dos conciertos en Hard Rock llenaron las expectativas de muchos. ¿Qué fue lo mejor de volver a tocar en tu tierra?

Sentir que la gente estaba ahí, con esa energía y tantas ganas de verme. También sentir que estaba entregando un concierto y una música mucho más madura, el proceso de la puesta en escena es largo y tendido y cuesta mucho, y para mí no ha sido diferente.

Me ha costado tener seguridad, sentir confianza… Y en ese concierto sentí que crecí y qué bueno que fue aquí, en mi casa.

¿Puede decirse que las inseguridades de Vicente García han quedado a un lado?

No (risas). Claro que no, se dominan ahí, por ratito (risas).

¿Qué es lo que más extrañas de quisqueya y su cultura musical?

Me hacía muchísima falta tocar con los músicos de mi banda de aquí, con David, con Eduardo…Volver a eso, al sonido que creamos nosotros, tocar bachata con el sabor local. Además no solo vine a eso, también aprovechamos para entrar en el estudio.

Sí, de inmediato te internaste en un estudio, ¿qué viene nuevo de Vicente García?

Ahora finalmente me estoy preparando para el segundo disco. Tiene mucho folklore dominicano, gagá, pri pri, palo, más bachata tipo “Mi balcón”, y callejera, para que se conozca fuera ese sonido de la bachata de colmado. Es otra faceta y es desdoblarse.

Me llamó mucho la atención que contaste con la participación de voces del grupo de salve de la cofradía  del espíritu santo de Villa Mella.

Llevo como dos años investigando sobre ello, sobre todo por esa zona de Villa Mella, Patrimonio Universal de la Humanidad.

A Eneroliza la conocía desde pequeño por las canciones de Kinito, pero luego fui adentrándome en ello y vi la importancia y trascendencia social y religiosa para nosotros y nuestra cultura.

Me recorrí fiestas de palo, salve,  a ver gaga. De esas andanzas salió “Entre Lucas y Juan Mejía”. No es que ahora sea folckorista, es que ahora quiero que mi música tenga ese color y ciertos toques autóctonos.

También te vimos en Instagram con Visitante del dúo Calle 13.

Es el productor de mi segundo disco, y cuadró súper bien con esto.

A él también le interesa buscar en las raíces de Latinoamérica. Congeniamos y desde hace cinco meses estamos trabajando en ello. La grabación tiene dos etapas: la primera aquí en Santo Domingo, para llevarnos todo lo esencial en ritmos; la  segunda parte fue en Puerto Rico, para metales y voces.

¿Fechas aproximadas?

En este año queremos sacar el primer sencillo, y el disco será ya el próximo año.

Como sabrás, el género urbano triunfa en nuestra tierra, ¿te atreverías a “zambullirte” en este mundo y más que estás con Visitante?

Hay mucha gente que está haciendo buen trabajo. De hecho, me gusta lo que Vakeró ha venido haciendo. Estamos hablando para grabar algo con él.

Él ha grabado con artistas con una línea parecida a la tuya…
La onda la estamos viendo, quiero que cualquier cosa que haga antes del disco no se desligue con lo que quiero hacer. Es meter la identidad de lo que viene para que sea coherente.

¿Pudiera decirse que este nuevo disco es la forma de apoderarte de tu condición de caribeño?

Sí, realmente cuando me fui a vivir a Colombia fue cuando me sentí más dominicano y más caribeño. Aquí soy Vicente y ya, en Colombia soy “Vicente el dominicano”. Mis amigos me dicen el antillano, allá me di cuenta de lo que soy y de las cosas que me hacen único.

¿Crees que para los jóvenes, que tenemos tanto bombardeo gringo, quizás el momento de salir de la isla y liberarse es cuando se encuentra?

Creo que sí. Imagino que a mucha gente le ha pasado lo mismo que a mí y es muy importante, porque uno cuando crece usa la música como una manera de distanciarse y pensar que es más universal; empiezas a oír a Oasis, y está bien, pero también es bonito hacer lo contrario.

A los 11 o 12 años era todo en inglés y viendo MTV, y ahora me parece bonito venir a manifestar y enseñar lo que se hace aquí.

Comenzaste a grabar el disco en el estudio de Juan Luís y hace algunas semanas algunos artistas se quejaron de Juan Luís por no querer grabar con ellos. Sin embargo, tú has contado con el apoyo de este grande. ¿Qué  crees pasó de diferente contigo?

Realmente no sé cómo tuve ese privilegio, pero lo agradezco mucho. Creo que tuvo que ver con mi interés por la bachata.

Venía de hacer funk y cuando hice el clic de querer hacer música dominicana, fue en una gira con Juan Luis, cuando estaba en la banda Calor Urbano y le abríamos.

Veía cómo la gente respondía con el merengue y la bachata y esa magia de hacer lo de uno fuera.

De allá para acá vine queriendo ponerle la identidad a mi música de mis raíces, mi interés en ello lo alentó a ayudarme y darme consejos (muchos que le pedí), y eso.

¿Regresas a Colombia?

Pero no lo pongas tan trágico  (risas). Voy a Colombia a un concierto, luego a México, después en noviembre vuelvo para acá. No quiero desligarme de mis raíces, mi familia y el entorno que me vio crecer.