Siendo uno de los artistas visuales más reconocidos de México, llega a Santo Domingo con la muestra “You Build Bridges, I Build Walls”.

Esta colección que está conformada por un cuerpo de 11 pinturas, en su mayoría “retratos experimentales” de gran formato, es la manera en que el artista retorna a su obsesión por perpetuar la imagen alucinante de su conocida musa –anti–‐musa, que persiste como figura omnipresente, ya convertida en ícono de sus composiciones. 

Está abierta a todo el público hasta  el 30 de enero de 2016   en  Lyle O. Reitzel Arte Contemporáneo,    en  el primer piso de la Torre Piantini.              

¿Cuál es la historia de esta exposición? 

Un tema que ha estado presente en mi trabajo, desde que empecé hace 25 años. No son retratos, son imágenes de la misma modelo que fue mi esposa.

Es una cuestión continua que se ha convertido en una excusa para hacer los cuadros. A partir de tener resuelto el tema de la pintura, ella misma se ha ido a explorar distintos campos formales, como la abstracción geométrica, foto realismo o cuestión pop, etc.

Pero el hilo conductor es siempre la figura humana. Con esta exposición hemos elegido lo mejor de estos géneros formales. Hemos reunido todo eso para hacer un mapa de todo mi proyecto reciente.

¿Generar un impacto visual?

Sí, exacto.           

¿Cómo fue el proceso para armarla?

Todo el trabajo, desde hace dos años, para este proyecto lo hemos seleccionado Lyle O. Reitzel y yo. Fuimos eligiendo lo mejor de lo que iba produciendo y así fue como se armó todo.

Hay una cierta crítica a la conceptualización del divismo. La cuestión ideal de la obra de arte es que sea un espejo, donde cada persona pueda ver cosas de su propio entorno, de sí mismo.

Un señor de 85 años lo verá distinto  a tí, y eso es para mí éxito.                                                    

¿Qué te motivó a venir al mercado del arte dominicano?

No vine al mercado dominicano, esa es la parte que la galería tiene que hacer (risas) y que es necesaria para poder sustentar la producción.

Pero nunca tengo eso en mente, ese no es mi objetivo, más bien es compartir mi proyecto con una nueva audiencia; sobre todo, siendo mexicano, que tenemos en común esta forma de ver las cosas latinas.                        

¿Hasta las condiciones políticas?

Sí, completamente. Mi familia en México vive en Veracruz, una ciudad que está en el golfo de México, muy similar a Santo Domingo en cuestión de clima, de gente, así que me siento como si estuviera en casa.                                             

Conoces parte de los artistas dominicanos que también maneja esta galería.

¿Hay algo de ellos que llame tu atención?

Me siento muy honrado de que me inviten a participar, porque los artistas locales que representa Lyle son todos muy buenos.

Tienen un nivel muy alto, la mayoría mucho mejores que yo. Es un honor que me inviten a colaborar.