Hay muchas historias de horror en el set de Escuadrón suicida. Para esta  película basada en un cómic sobre un equipo de villanos que son reunidos para salvar al mundo, el cineasta David Ayer (End of Watch, Fury) alentó a sus actores a realmente, realmente, realmente entrar en el personaje.

Algunos fueron demasiado lejos: Jared Leto se metió tanto en el papel del Guasón que le envió por correo a sus compañeros de reparto preservativos. Sólo hubo una cosa absurda que Viola Davis tuvo que hacer.

Como Amanda Waller, la funcionaria del gobierno manipuladora que creó el equipo: se le pidió que siguiera llamando a su compañero, el actor Joel Kinnaman, quien interpreta a una soldado, “p*ssy”.

Y sin embargo, Davis, de 50 años, no lo podría haber pasado mejor. Todavía aturdida por el reencuentro con el muy unido elenco para la presentación de prensa de Escuadrón suicida, la dos veces nominada al Oscar y ganadora del Emmy elogia su experiencia única.

Aparte de llamar a Kinnaman “p*ssy”, ¿había otras cosas que Ayer te pedía hacer para entrar en papel?¿Además de llamarlo “bitch” y “p * ssy”? (risas).

Eso fue más o menos lo que más hice. Pero lo que (el director) me animaba constantemente a hacer era entrar en mi poder y no rehuir de ello en absoluto. Cada vez que hacía algo, él decía, “Nah-uh. ¡Más fuerte! ¡Más duro!”. Fue muy liberador para mí. Fue un gran ejercicio en términos de entrar en mi poder y entender cuánto más lejos tengo que ir en mi vida.

¿Alguna vez has experimentado algo así como este tipo de producción? Hacer una obra podría ser algo similar a esto.

No. Simplemente se convirtió en un tipo diferente de camaradería. Tuvimos un período de ensayo de cuatro semanas en el que se nos animó a todos a ir a por ello, a compartir nuestros secretos íntimos.

Los miembros del Escuadrón Suicida tenían relojes de combate y pasaron mucho tiempo entrenando juntos. Sencillamente, nos conocimos realmente, y se creó este ambiente de seguridad y de unión. En el momento de empezar a rodar realmente nos sentíamos como un equipo.

¿Cuáles fueron algunas de las cosas que había que hacer en términos de preparación?

Yo tuve que ir a entrenamiento de tiro. Aprendí acerca de las armas más grandes, las semiautomáticas, las 9mm. Antes había hecho mucho entrenamiento con el FBI, así que ya sabía eso al revés y al derecho.

Sé que David Ayer te pidió que leyeras el libro de M. E. Thomas Confesiones de un sociópata. ¿Cuáles fueron algunas ideas interesantes que sacaste de él?

Una de las cosas que dice es que los líderes, directores de empresas, personas de fondos de cobertura, muchos de ellos son sociópatas. Muchas de esas personalidades de tipo A son hambrientos de poder. Me dio una imagen mental de lo que yo quería conseguir interpretar.

Amanda Waller a veces puede ser el personaje más malvado de la película. Pero la película no la juzga a ella. Ella es alguien que piensa que el fin justifica los medios.

¡Mira a quién tenía que liderar! ¡Mira a quién tenía que controlar! Harley Quinn, Killer Croc, quien es un caníbal; uno tendría que ser muy duro para poder controlarlos. Tienes que ser tan despiadada como ellos.

Suena como si fuera divertido interpretarlo.

Lo pasé genial. Realmente. Lo digo en serio.

A pesar de que esta es una película de cómic, sí tiene algo que decir sobre la forma en que tratamos a las personas que son diferentes a nosotros.

Siempre pienso en la frase que tengo en la película donde hablo de Killer Croc: “Creció viéndose como un monstruo y muy pronto la gente lo empezó a tratar como a un monstruo. Después de un tiempo, se creyó un monstruo”. Eso es lo quele  hacemos a los otros, con la gente que etiquetamos como “esa gente”. Empiezan a actuar como extraños. Comienzan a sentirse como extraños.

Teniendo en cuenta lo intensa que fue la producción, ¿fue difícil quitarse eso de encima?

Soy una de esas actrices que no tienen dificultades para sacudirse los papeles. Pero también vi como metía su fea cabeza en pequeñas partes de mi vida. Tenía un poco más de osadía en mí que lo habitual. Me retraía demasiado, hasta el punto en que me dio algo de miedo. Mira: necesito alguna risa en mi vida. Tengo una niña de seis años. Y no creo que ella quiera jugar a disfrazarse como Amanda Waller. (Risas).