Mito 1: La mujer pierde calcio cuando está embarazada y se le sueltan los dientes.

Falso. Según indica el especialista, “la mujer en el embarazo tiene los suficientes depósitos de calcio para formar la dentición de su hijo y no tener problemas con sus propios dientes”. Explica que uno de los problemas dentales que sí puede sufrir una mujer embarazada es la llamada gingivitis gestacional, una inflamación de la encía provocada por el desorden hormonal propio de esta etapa, que hace que muchas mujeres eviten el cepillado producto de las náuseas. “Es importante fortalecer la higiene”, explica el Sullivan.
 
Mito 2: Se puede usar frenillos a cualquier edad y tener buenos resultados.

Verdadero. “Hay que considerar las condiciones de cada paciente, el estado de los huesos maxilares y la salud general de la boca”, explica el odontólogo. Además, indica que aunque es recomendable iniciar un tratamiento a temprana edad, ser adulto no es impedimento para utilizar frenillos, en ciertas ocasiones de anomalías graves se debe complementar el tratamiento de ortodoncia con tratamiento quirúrgico.
 
Mito 3: En la actualidad las “muelas del juicio” no sirven para nada.

Verdadero. Hace miles de años los seres humanos utilizaban sus 32 piezas dentales para facilitar la digestión de los alimentos. Sin embargo, el cambio de dieta y hábitos provocó una adaptación que cambió la morfología de la cara, volviéndola más estrecha e impidiendo que los últimos molares emergieran. Por lo tanto, en la actualidad no tienen ninguna utilidad.  
 
Mito 4: Después de los 18 años hay que sacar siempre las “muelas del juicio”.

Falso. Las muelas del juicio en general aparecen desde los 16 años. A veces emergen provocando dolor, o bien generan infecciones y es necesario extraerlas. “Sólo en ese caso hay que sacarlas”, explica el doctor Sullivan, y agrega que “hay personas a quienes nunca les salen estas muelas, o bien sólo una o dos, por lo que va a depender de cada caso, y su posición en los maxilares”.
 
Mito 5: El enjuague bucal es útil para una buena higiene dental.

Verdadero. El doctor Sullivan explica que el enjuague bucal “es un buen complemento para la salud dental, pero no reemplaza al cepillado”. También indica que la higiene se debe completar con el uso de seda dental para alcanzar todos los espacios donde el cepillo no actúa.
 
Mito 6: Basta con lavar los dientes con bicarbonato una vez a la semana.

Falso. “La higiene tiene que ser prolija y con todos los elementos que se necesitan, especialmente una pasta con flúor que no sea abrasiva, ya que daña el esmalte de los dientes”, señala el especialista. Además indica que el cepillado debe ser después de cada comida.
 
Mito 7: El uso excesivo de chicle puede provocar daño dental.

Verdadero. Si bien el uso del chicle por poco tiempo no es dañino, su uso prolongado produce varios problemas. “El chicle activa el sistema masticatorio y eso puede generar molestias y daño en los músculos en la cara, así como sensación de cansancio. Si el chicle además contiene azúcar aumenta la aparición de caries”, explica el odontólogo.
 
Mito 8: Cualquiera puede realizar un blanqueamiento dental, sin necesidad de que sea dentista.

Falso. El doctor Sullivan explica que “el blanqueamiento sólo se debe realizar con un dentista. No en clínicas estéticas, porque hay muchos factores a considerar, como la posibilidad de hipersensibilidad dentaria y veces no se logra bajar los tonos que espera el paciente. Asimismo,  indica que muchas de las pastas que prometen blanquear los dientes pueden dañar su esmalte, por lo que aconseja acudir a la consulta del especialista.

Mito 9: Fumar empeora la salud bucal.

Verdadero. “Con el cigarrillo se disminuye la capacidad inmunológica bucal, por lo que es mucho más factible que el ciclo bacteriano de la boca actúe y se produzcan enfermedades dentales”, explica el odontólogo. Además, indica que el cigarrillo tiñe los dientes, al igual que el té, el vino tinto y el café, cuando se consume en grandes cantidades.

Mito 10: Las personas que no consumen calcio pierden los dientes.

Falso. El especialista indica que “la pérdida de dientes por caries es muy baja, ya que existen muchas posibilidades de tratar a tiempo los dientes, como por ejemplo con sellantes. Tampoco se pierden dientes por falta de calcio.

La forma en que una persona pierde dientes, es por enfermedad periodontal, es decir encías, la que generalmente está asociada a una mala higiene oral, y  en varias ocasiones agravadas por enfermedades de base, como por ejemplo Diabetes.

En estos casos la perdida se produce por una disminución del hueso que sostiene la pieza dentaria, por lo que el diente se torna móvil, hasta llegar a perderlo, pero esto se puede prevenir con una visita periódica al dentista”.