1- Las legumbres y la soya. Algunos estudios indican que ayudan a que las mujeres aumenten su nivel de estrógenos durante la menopausia gracias a los fitoestrógenos, que sirven para recuperar la energía y, en consecuencia, el deseo sexual. Incluso, científicos del Hospital Virgen de la Macarena de Sevilla realizaron un estudio con 190 mujeres postmenopáusicas a quienes se les suministró una preparación de soya rica en isoflavonas.

El resultado fue una mejoría sustancial en la habitual pérdida de la libido, que se registra en dicha etapa fisiológica de la vida de la mujer.

2- El azafrán. Para el investigador Massimo Marcone, de la Universidad de Guelph (Canadá), los verdaderos afrodisiacos naturales son el azafrán y el ginseng. El científico, quien publicó su investigación en la revista del Instituto Canadiense de Ciencia y Tecnología de Alimentos, comprobó que ambas sustancias son “verdaderos estimulantes del rendimiento”. Marcone, junto con otros expertos, encontró que las únicas sustancias que se ha comprobado que pueden mejorar la función sexual humana son el panax ginseng y el azafrán, una especia derivada de la flor Crocus sativus.

3- El ginseng. Se le atribuyen diversos beneficios y propiedades. Asimismo, esta hierba ha sido objeto de muchos estudios. La cultura china considera a esta planta como un remedio para todas las cosas. Incluso, en Rusia es una especia protegida. Algunos de sus beneficios son que aumenta el rendimiento físico y estimula las funciones mentales.

Además de incrementar el apetito, ayudar en la regulación de los problemas digestivos, mejorar la circulación sanguínea, el estado de ánimo, reducir el cansancio y aumentar el apetito sexual.

4- El ajo. En la antigüedad era considerada una planta sagrada, medicinal y erótica. No obstante, los atletas en las Olimpiadas de Grecia la consumían para tener un mejor rendimiento, y se dice que los egipcios alimentaban a sus esclavos para que estuvieran más fuertes mientras construían las pirámides.

En la Segunda Guerra Mundial, el ajo era utilizado como un remedio para curar las heridas de los soldados. Así que esta especie ayuda a prevenir males de corazón y el cáncer. Bioquímicos han descubierto que la glicina, el componente activo del ajo, actúa como un potente antibiótico y fungicida.

5- Jengibre. Está compuesto en su mayor parte por hidratos de carbono ricos en fibra, aunque también posee algo de proteína, muy pocos ácidos grasos, minerales como calcio, magnesio, fósforo o hierro y vitaminas, entre ellas A, C, B1, B2, B6 y E. El jengibre es un anticoagulante por lo que, al igual que el ajo, previene los ataques cardíacos, las anginas de pecho y otras dolencias del sistema cardiovascular, además de favorecer la circulación de la sangre.

Un estudio de la revista The Journal of Pain mostró que una dosis diaria de jengibre aliviaba el dolor muscular causado por lesiones inducidas por el ejercicio.

“El consumo diario de jengibre crudo o tratado con calor resultó en reducciones entre moderadas y grandes en el dolor muscular tras una lesión provocada por la actividad física”, afirmó el investigador Christopher D. Black, del departamento de kinesiología de Georgia College.