Con el cabello en rulos, el maquillaje a medio terminar y con un diminuto albornoz de seda, rosa chicle a rayas de Victoria’s Secret, Adriana Lima habla con los reporteros a la vez que sube un video en Instagram.

La carrera de la súpermodelo brasileña ya estaba en buen camino cuando las redes sociales llegaron.

Sin embargo, no le faltan seguidores, pues acumula ni más ni menos que 5.7 millones y 2.24 millones de seguidores en Instagram y Twitter, respectivamente.

No obstante, a sus 34 años, la veterana de las pasarelas admite que aun le quedan algunos trucos por aprender.

“El fotógrafo me estaba enseñando cómo etiquetarle en Instagram”, dice. “Acabo de aprender algo nuevo ahora mismo”.

Lima recibió sus alas de Victoria’s Secret en el 2000, siendo el ángel que más años ha trabajado para la firma.

Ha abierto el desfile anual de Victoria’s Secret varias veces  a lo largo de la última década y media, y también lució en hasta tres ocasiones el incrustado con joyas Fantasy Bra.

Este año, la belleza morena desfila en compañía de mediáticos nuevos fichajes de alto nivel, Gigi Hadid y Kendall Jenner.

Durante los últimos años, los agentes de modelos han comenzado a monetizar a los seguidores en las redes sociales de sus modelos, que junto con la audiencia de decenas de millones de espectadores que tienes el desfile de Victoria’s Secret a lo largo de 185 países, lo convierte en un gran negocio.

Mientras que la cultura “selfie” forma ya parte del arsenal de toda modelo, Lima comprende que es más bien una cosa generacional. Sus hijas pequeñas (Valentina, 6 y Siena, 3) que aparecen en el Instagram feed de Lima, ya son mejores que su madre con las nuevas tecnologías.

“Aunque no lo creas, lo son”, confiesa. “Solo intento hacerlo lo mejor que puedo”.

Y aclara: “Pero me encantan las redes sociales porque tu familia, tus amigos, tus fans tienen acceso instantáneo a ti. Acceso instantáneo  a lo que haces y es algo rápido, ya sabes”.

En vez de desesperarse sobre cómo los “millennials” sobrecomparten en la red, Lima, que es de “mucho antes de los smartphones y las redes sociales”, mantiene sus cuentas en Instagram y Twitter muy profesionales, eligiendo no mostrar nada demasiado personal.

“De hecho, controlo lo que quiero exponer sobre mí. Depende de cómo de lejos quieras llegar con esa libertad, y yo he elegido no llegar tan lejos” –dice. “Intento enseñar un poquito sobre mi vida, como mis tablas de ejercicio, momentos con mis hijos, mi trabajo, lo que hago. Y eso es lo que intento compartir.”

Comprensiblemente, Lima, como muchas celebridades, es propensa a evitar cualquier situación embarazosa por un tweet pobre en contenido o una foto embarazosa  en Instagram.

Algo que pudiera afectar su trabajo caritativo para el orfanato “Caminos da Luz” en su ciudad natal, Salvador, Bahia, Brasil.

La devota católica también ha colaborado por Haití con la fundación St. Luke, así como con el Clinton Global Initiative, de los Clinton.

Lima no se toma su estatus a la ligera. “Es una gran responsabilidad por que estás muy expuesta internacionalmente y hay niños, adolescentes, que te tienen como referencia”, dice y añade: “Intento tanto como puedo ser una buena influencia en lo que quiera que diga o haga en mi día a día.”