¡Lo confundiste con una enfermedad! Pues te equivocaste.  El autismo es un trastorno  del desarrollo infantil que se manifiesta en los primeros tres años de vida y se caracteriza por marcadas dificultades para la comunicación y la interacción social. Quien lo posee muestra unos patrones muy restringidos de comportamiento.

Debido a esta situación, desde 2007 la Organización de las Naciones Unidas (ONU) comenzó a promover el 2 de abril como Día Mundial de Concienciación sobre el Trastorno del Espectro Autista, para suscitar una mayor atención de la comunidad internacional respecto a esa condición.

El primer punto es entender que las personas con autismo presentan intereses especiales, que no son frecuentes en otras personas de su edad (fascinación por partes de objetos, piezas giratorias, letras o logotipos).

El juego tiende a ser repetitivo y poco imaginativo. También pueden aparecer persistentes movimientos corporales, giros sobre sí mismo y balanceos, entre otros. Así lo estable el portal de salud guiainfantil.com.

Cuando hay autismo, la comunicación con las demás personas se torna muy limitada, según explica  la doctora Biaris Rodríguez, médico psiquiatra, quien compartió con MetrRD algunas de las características principales del síndrome autista. Estas son las más comunes:

No identifica los peligros

Tiene una falta de consciencia frente al peligro.

No contestan lo que se les pregunta

Usan pocas palabras y suelen  monologar, no escuchan lo que los demás les dicen.

Problemas en la comunicación verbal y no-verbal

Los niños con autismo tienen dificultades para identificar objetos, no imitan los gestos que hacen los demás y les cuesta hablar durante los dos primeros años.

No expresan sus sentimientos

Tiene dificultad para comprender los sentimientos ajenos y para expresar los propios. No desarrollan apego por los padres y no muestran ninguna ansiedad normal hacia los desconocidos. No les interesa mucho relacionarse con otros niños y personas. En muchos de los casos, se desarrollan bien hasta los 24 meses, para luego dejar de adquirir destrezas como la capacidad de comunicarse.

Hiperactividad

Los autistas por momentos suelen tener una conducta hiperactiva; se mueven de un lado para otro, posteriormente se quedan quietos y no les gusta ser molestados, no les gusta que los topen o que los quieran cargar.

Sensibilidad extrema

Son muy sensibles a los sonidos, al tacto, al olfato y al gusto. El ruido de una alarma puede perturbarlos. Los olores a quemado y a cierta comida tienden a irritarlos.

Dificultades para relacionarse con las personas

Los niños con este trastorno no se dejan mimar, evitan el contacto visual y no parecen querer o necesitar contacto físico o afecto. Pueden volverse rígidos o flojos cuando se los sostiene, llorar cuando se les levanta y mostrar poco interés en el contacto humano. No levantan sus brazos para ser cargados. 

Conducta estereotipada

Establecen una rutina que es anormal por su intensidad a su edad. Mantienen meticulosamente el orden de los juguetes  u otros objetos. Si los padres tratan de corregir estas conductas por lo general las personas cambian su comportamiento y se tornan un poco agresivos.