Las ARS son entidades privadas creadas para la intermediacion de la atencion de la salud. No podemos negar que sus ejecutivos manejan de forma magistral su negocio, pues los resultados cada ano muestran cuantiosos beneficios.

Hasta aquí no veo nada malo, pero a finales del pasado año la SISALRIL dirigida por el Dr. Pedro Luis Castellanos, persona que trata la clase médica con la deferencia y el respeto adecuados, dispuso un aumento de la cobertura en medicamentos ambulatorios de RD$3,000/año a RD$10,000/año.

Esta acción disparó de inmediato las alarmas de las ARS, pues consideraron la medida como atentatoria de sus pingües beneficios. Entonces comenzaron a buscar una fórmula para reducir el impacto económico, y así se les ocurrió la brillante idea de bloquear las recetas de acuerdo con la especialidad de cada médico, de tal manera que un ginecólogo no podía indicar un medicamento para el corazón.

Al parecer, ellos no protestaron pues consideraron que esto no comprometía su ejercicio profesional. Ahora nos tocó el turno a los internistas. Es bueno que el público sepa la función de este médico especialista capacitado para ver el paciente de forma integral, o sea, todos los órganos internos tanto en la salud como en la enfermedad, eso significa estar entrenado para diagnosticar y tratar todas las patologías que afectan al ser humano adulto.

Con esto no queremos descartar a un subespecialista, que tiene su lugar ganado, pues la medicina es de equipo donde nadie tiene la verdad absoluta. Volviendo al tema: los médicos internistas hemos sido inhabilitados por una decisión unilateral de las ARS para indicar medicamentos continuos para tratar la hipertensión arterial, patología que pertenece plenamente a nuestra área de conocimiento y su tratamiento compartido con los cardiólogos, nefrólogos, endocrinólogos y cualquier médico que sepa tomar la tension arterial y diagnosticar HTA.

Por ello los internistas protestamos enérgicamente por considerar esta medida abusiva, ilegal, falta de lógica y peligrosa pues los pacientes están llegando al consultorio con altos niveles de presión debido a la suspensión brusca de su tratamiento al no poder comprarlo a tiempo pues la farmacia en complicidad con las ARS le niegan su medicina con el argumento de que solo los subespecialistas– entiéndase cardiólogos– son los únicos facultados para decidir cuándo un medicamento para tratar la HTA puede ser de uso continuo. Tamaño disparate.

Pero como en este país se puede hacer de todo y no hay castigo para nadie, las ARS consideran que tienen la sartén por el mango y que nosotros debemos acatar sumisos. Pues se equivocan. Vamos a protestar hasta que se caiga esa disposición multiplicadora de mortalidad Cardiovascular.