La Semana de la Moda de Nueva York hizo historia en septiembre. No por la originalidad de sus diseños, sino por el aspecto de una mujer en la pasarela. Su nombre es Madeline Stuart, una modelo australiana de 18 años con síndrome de Down.
 

Stuart, quien había modelado durante sólo cuatro meses previo a su debut, lo hizo en el FTL Moda, un evento bianual que presenta nuevos talentos de la moda y el modelaje. 
 

Rosanne Stuart, quien es a la vez su madre y manager, quedó impresionada por la reacción del público ante su hija: “Creo que Madeline está teniendo un impacto. Personas nos contactan todos los días, contándonos cómo ella los inspiró o cómo les dio más confianza. Les da espe-ranza”. Ella también logró que la gente empezara a hablar sobre la diversidad: Stuart fue la quinta modelo de la que más se habló durante el NYFW.

“Creo que es algo muy valiente de hacer y se nota que las cosas están cambiando en la moda; la gente se está volviendo más tolerante de las diferencias”, dice Carole White, fundadora de Premier Model Management. Sin embargo, está lejos de ser una confirmación de que la industria está cambiando sus actitudes hacia la diversidad, con la modelo blanca ultra delgada aún gobernando la pasarela.

La supermodelo Naomi Campbell, quien ha hablado abiertamente sobre este tema desde hace varios años, dijo en un video para portal de moda SHOWstudio que no se retirará hasta que vea una mejora en la materia, con muchachas negras componiendo solo 6.8% de las apariencias sobre las pasarelas durante el 2014.
 

White, quien fue la mána-ger de Campbell durante 17 años y ahora representa a la modelo nacida en Kenia Malaika Firth, sí cree que se está volviendo “un poco mejor”. Explica que “hay un montón de chicas negras en la pasarela en este momento”. “Es un proceso lento, les tomó tiempo a las niñas negras para llegar a donde están. Es mucho más difícil para ellas; tienen que ser perfectas y trabajar mucho más”.

Para la exmodelo, el pro-blema tiene mucho que ver con el hecho de que los fotógrafos no saben cómo iluminar la piel negra y los maquilladores no saben cómo resaltar los rasgos faciales. “Lo logran al final, pero tienen que ser muy especia-les”, explica. Esta temporada, Fashion Spot documentó que el 28.4% de las modelos en la pasarela del Fashion Week de Nueva York no eran blancas, frente al 20.9% en el otoño de 2015.

Como fuerte defensora de la diversidad étnica, White espera que la reciente mejora no sea un acto de formulismo. 

“Esta temporada lo están haciendo bastante bien, pero podría cambiar de nuevo. Cuando El Señor de los Anillos salió, todo el mundo quería una niña que se pareciera a un elfo, y no hay elfos negros,  todo se relaciona con la influencia del momento,” dice.

Otro desarrollo positivo para la inclusión en la Semana de la Moda de Nueva York fue un desfile de ropa interior U.S.12+, producido por la modelo de tallas grandes Ashley Graham. Ella trabajó con modelos de todas las formas y tamaños, incluyendo a la belleza sueca Sabina Karlsson. La modelo de 27 años, quien es ahora talla americana 12 a 14, decidió probar la industria de talla grande a los 22 porque no podía hacer frente a las restricciones de las dietas y las horas en el gimnasio.

“Para mí, nunca ha sido un problema representar una talla grande; esto es sólo mi trabajo. No creo en la etiqueta, así que no me importa. Sólo quiero ser capaz de trabajar, incluso a mi tamaño natural”.

Para Karlsson, el problema con el tamaño tiene sus raíces en el probador de los diseñadores. “Creo que todo comienza con las tallas de las muestras [una pieza de ropa hecha para la pasarela suele ser talla 0]. Supongo que los diseñadores creen que las tallas más pequeñas simplemente se ven mejor. Recuerdo como me volvía loca tratando de ponerme la ropa, incluso cuando era mega flaca”, dice ella.

Los diseñadores de alta gama casi siempre cortan para la misma figura diminuta, con una notable excepción: Jean Paul Gaultier. El diseñador francés ha promovido siempre la diversidad en sus desfiles, trabajando con modelos transexuales como Andreja Pejic y Conchita Wurst hasta modelos grandes, como la cantautora Beth Ditto y modelos de tallas mayores, como la modelo de entonces 82 años de edad, Carmen Dell’Orefice, de forma regular.

“Cuando la industria estaba diciendo que yo era demasiado grande, desfilé para Gaultier; él me aceptó igual,” recuerda Karlsson con cariño.

“Creo que los diseñadores sienten que sus prendas se ven mejor en ese formato ultrapequeño,” reflexiona White. “¡Los seres humanos normales no caben en esa ropa!”, añade, insistiendo en el hecho de que las modelos de pasarela sólo representan el uno o dos por ciento de lo que una agencia de top model tiene entre sus libros. “Esas chicas son bastante etéreas y no son tipos que se pueden ver en la calle y ser consideradas hermosas”.

Ella agrega: “Se ven bastante innovadoras y no tienen curvas porque así es como los diseñadores de todo el mundo ven su ropa, por eso es que las chicas son tan jóvenes, de entre 16 y 20. Cuando llegan a 20, sus cuerpos comienzan a cambiar y ponerse más femeninos”.

En pocas palabras, la gente debe ser consciente de que lo que se ve en una pasarela no representa cada tipo de cuerpo, o cada tipo humano. Ellas están ahí para vender un sueño y no reflejan la realidad.

Para aquellos dispuestos a ver la gama más amplia de niñas, los anuncios y los minoristas en línea son por lo general mucho mejor que las marcas de gama alta ya que ofrecen diferentes tipos de belleza. “La ropa de calle es lo que vas a comprar y sus modelos son muy diferentes. Es mucho más fácil identificarse con ellas”,  dice White, añadiendo que el aumento del comercio electrónico ha cambiado el negocio.

Con sus pecas, pelo colorín rizado y espacio entre sus dientes, Karlsson considera su aspecto único como un plus en el negocio. “Si miro a mi alrededor en Nueva York, veo un montón de gente que me recuerda a mí misma.

Mientras más diversas sean las modelos, se puede llegar a más gente y atraer a clientes nuevos”, cree ella. Para la modelo que vive en Nueva York, un verdadero cambio está en marcha. “He estado trabajando más que cuando era una modelo de tamaño regular: He trabajado para la revista Teen Vogue, Glamour y Refinery29. Hace cinco o diez años, yo no habría estado trabajando para esas revistas o clientes”. 

Con esto en mente, esperemos que la próxima década en las pasarelas alcance una diversidad igual a su audiencia.