Querido diario:

Sabes que todas las experiencias, buenas y malas, las asimilo como una lección de vida. Es más, mis primeras páginas las completé con la travesía de mis braces. Es increíble como algo tan cotidiano, pudo enseñarme tanto.

Pero no es de eso que vamos a hablar, mi querido diario. ¡Ya ese capítulo dental está asimilado! Es de esa gran realidad: las lecciones de la vida a través de las pequeñas cosas.

Cuando nos detenemos en aquella persona que nos regala una sonrisa en un semáforo, a pesar de vivir en condiciones paupérrimas, ahí hay una gran lección sobre la correcta actitud hacia la vida. Me pasó ayer en una esquina de la ciudad, con un chico que limpia cristales.

O ese momento donde tienes un día cargado y alguien en silencio te pregunta “¿estás bien?”, mostrándote la importancia de la empatía. ¡Otra lección reciente! Al igual que la que experimenté en mi trabajo con la salida de mi querida Alejandra, que generó varias reacciones al comunicar la noticia.

Recordé que cada quien tiene su manera de expresar las emociones. Las diferencias existen, y la tolerancia es necesaria. Además de ver a su madre feliz por ese paso, confirmando que quien ama aplaude el progreso de ese ser amado.

¿Y las filas que me ha tocado hacer? ¿Los procesos burocráticos que he tenido que agotar? Me han enseñado a ser agradecida porque tengo problemas con solución. Me han confirmado que la paciencia tiene su recompensa y que debemos esperar en Dios. Su promesa es para siempre y su voluntad, buena y perfecta.

En fin, puedo compartirte tantos acontecimientos diarios, pero todo se centra en que debemos detenernos. Porque todo lo que nos ocurre debajo del cielo tiene un propósito en nuestra vida. Necesitamos estar alerta para aprender de cada paso dado.

No subestimemos un episodio, que detrás de las pequeñeces podemos descubrir grandes lecciones. Aprendamos. Evolucionemos. Que solo consiguiendo lo mejor del pasado, si trabajamos el presente. Solo así podemos construir un mejor yo. La decisión es nuestra.

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La diferencia entre un mal día y uno bueno es el sentido que le das a los eventos de tu vida #PoderCorazon

Mi día a día

Olimpiadas Río 2016: la universidad de las lecciones

¡Pegada al evento que une a todos los habitantes del planeta Tierra! Pendientes de nuestras delegaciones y su desempeño, viviendo las emociones a través de los atletas sin importar la nacionalidad; eso es espíritu deportivo. ¡Tenemos mucho que aprender de estos Juegos Olímpicos Río 2016!

1- Hacer las cosas bien tiene su recompensa:  La española Lidia Valentín recibirá su medalla en halterofilia, luego de que las tres atletas que subieron al podio fueron sancionadas por dar positivo en dopaje.

2- Brasil demuestra que cuando se quiere, se puede: En una disciplina deportiva donde los brasileños tenían poco protagonismo, alcanzaron buenos puntuales. ¡Un aplauso para su dedicación y determinación!

3- Los últimos serán los primeros: Todo cambió en ciclismo de ruta (250 kms). Los primeros lugares, faltando menos de 11 kilómetros para llegar a la meta, sufrieron una lamentable caída. ¡Resultó ganador el belga Van Avermaet!

4- Podemos ser una sola voz: La ceremonia de apertura con todos los países presentes demuestra que podemos convivir todos, a pesar de las diferencias, si nos mueven los mismos sentimientos: el amor y el respeto.

5- Las diferencias deben ser respetadas: El contraste en la vestimenta de ambos equipos fue muy llamativa: bikini versus traje de baño entero con un hijab en la cabeza. Hablamos del equipo de alemanas frente al equipo de egipcias, en un partido de volleyball en Copacabana.

6- Kosovo gana su primera medalla de oro: A pesar de la resistencia de parte de las autoridades de Serbia, Kosovo logra ingresar a los juegos por primera vez, ¡y su yudoca Majlinda Kelmendi gana oro!

7-La esperanza es lo último que se pierde: Del Potro sorprende al eliminar al número uno del mundo, Novak Djokovic, a pesar de su lesión en la muñeca. ¡El subestimado Delpo demostró que su mente es más fuerte que su cuerpo!