Querido diario:

Que difícil me resulta perdonarme. Los errores que cometo los repaso una y otra vez, como si equivocarme no me fuese permitido. Imagino que es parte de la “cualidad” perfeccionista.

La pongo entre comillas intencionalmente, porque no siempre es una virtud. En mi caso, repasando experiencias, recuerdo cómo tomaba represalias contra mí cuando me equivocaba en las direcciones. O las horas que pasaba calculando, para conseguir otro resultado.

Sé que estoy muy lejos de ser perfecta, aún así intento con todas mis fuerzas llenar las expectativas. Y creo que nos pasa a muchos. Pero he trabajado en conseguir el equilibrio, para poder ser más comprensiva conmigo.

¿Una gran prueba? Una falla que significó que alguien se ausentara para siempre. Me he apegado al plan perfecto de Dios. Como siempre, recurro al método que me ha funcionado a través de las pruebas, que se basa en dos preguntas: ¿Qué enseñanza me deja esta experiencia? ¿Cómo tomo nuevamente el camino?

Cada episodio de nuestras vidas, por doloroso que sea, deja una lección. En ocasiones, muchas. Y analizarlas para pasar al próximo nivel es necesario. Es como la universidad, que tienes para cursar las materias con grados que te permitan continuar al siguiente nivel.

Debemos aferrarnos a esto, para poder crecer y convertirnos en mejores personas. Entonces, cuando asimilamos lo acontecido e interiorizamos la enseñanza, pasamos a ir en busca del camino, con energía.

Toca ser benevolentes y misericordiosos con nosotros, toca soltar, para poder ser capaces de concedernos el perdón, como tantas veces lo hemos hecho con seres queridos cuando faltan, incluso a nosotros. Hasta un día, donde eso quedará en el pasado. Al final, todo pasa.

Plátano maduro: el elemento mágico

La comida es uno de los grandes placeres de la vida (que levante la mano quien piensa igual). Y si tiene plátano maduro, ¡mejor! Este ingrediente, al igual que la tocineta, vuelve oro todo lo que toca como el Rey Midas.

He descubierto estos gnocchi de plátano maduro de “Il Bacaretto” que son capaces de cambiar mi estado de humor.

Aquí les dejo con algunos platos más que les harán la boca agua. Dirección: Av. Bolivar 219, Esq. Lincoln, Plaza Juan Dauhajre. La Esperilla. Tel: 809-544-4953.

El orden de tus prioridades determina tu vida #podercorazon

Mi día a día: La rueda de la vida

¡Este ejercicio es perfecto para iniciar el año! Me lo enseñó mi amiga Roxana, quien es psicóloga, en medio de esfuerzos de mi búsqueda por el equilibrio.

Nos permite evaluar nuestras prioridades y cómo estamos en cada una de ellas. Consiste en escoger cuatro áreas de nuestra vida, y subdividirlas en cuatro. Luego colocamos porcentajes, según nuestra satisfacción.

Es un mapa de nuestra realidad y nos facilita la elaboración de metas para el año que se asoma. ¿Listos para el 2016?

Relojes, que además dan la hora

¡Me encanta esta iniciativa! 1: Face Watch, una firma de relojes, que le suma un valor añadido. Estos relojes vienen en 9 colores distintos y cada color representa una causa: blanco (hambre), amarillo (educación), rojo (Sida), negro (cáncer), rosa (cáncer de mama), azul (medio ambiente), naranja (animales), blanco y amarillo (agua potable), blanco y rojo (desastres naturales). Cuando adquieres tu reloj, realizas  una donación a una de las fundaciones. Ingresa a www.thediamondsociety.es/1face ¡Otra manera de ser parte del cambio!

Moda con corazón. TECHO y Tingle se unen para“RD se la busca”

Creo mucho en ser parte del cambio. ¡La fundación TECHO República Dominicana nos permite experimentar esto! Junto a Tingola, lanzaron la campaña “RD se la busca” con el objetivo de reivindicar las historias de cientos de personas de las comunidades donde trabaja TECHO.

Personas que día a día apelan a la destreza, la creatividad y el esfuerzo para salir adelante. El fin de la campaña es recaudar fondos a través de la camiseta para seguir trabajando junto a más familias de las comunidades en 2016.

Las camisetas estarán a la venta en los locales de Tingola, en Sambil y Ágora Mall y en las oficinas de TECHO RD, en Santo Domingo y Santiago de los Caballeros.