¿Tiene mala visión requiriendo múltiples cambios de sus gafas o intolerancia al lente de contacto, distorsión de imágenes, molestias a la luz (fotofobia), y empeora con la vision nocturna? Entonces usted sufre de queratocono, que por lo general, afecta a ambos ojos, aunque los síntomas pueden variar de un ojo al otro. Los indicios comienzan a ocurrir durante la adolescencia y alrededor de los 10 a 20 años de edad, y pueden incluir: leve visión borrosa; ligera distorsión de la visión; mayor sensibilidad a la luz; deslumbramiento, e irritación ocular leve.

Según explica Katherine Rivera Grullon, presidenta de la Sociedad Dominicana de Oftalmología, el queratocono es un término que se utiliza para definir la forma cónica de la córnea, que es la membrana trasparente externa en el centro del globo ocular. “Esta se caracteriza por el adelgazamiento de su capa central (estroma) e irregularidad de la misma dando a lugar a un astigmatismo importante, responsable de la mala visión de estos pacientes y que se puede corregir con lentes correctivos, lentes de contacto duro (preferible) o con cirugía ya sea trasplante corneal, anillos intraestromales o Cross Linking”, manifiesta la especialista.

Un informe de la Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que hay en el país unos 15 mil pacientes que necesitan de trasplante corneal; al tiempo que la enfermedad ocular conocida como queratocono hace que la demanda aumente en mil nuevos casos por año.

Al preguntársele si la enfermedad es hereditaria, la doctora señala que generalmente comienza en la pubertad, bilateralmente, aunque puede ser asimétrica, lentamente progresiva  y puede volverse estacionari. De etiología incierta, sin antecedentes hereditarios asociados, sin embargo sí se ha relacionado con enfermedades sistémicas como el síndrome de Down.

“Se detecta por evaluación oftalmológica que incluya retinoscopia, queratometria y topografía corneal”, agrega. “Es importante resaltar que el frotado o rascado frecuente de los ojos puede empeorar la presencia del queratocono: no lo ocasiona pero lo aumenta; para lo cual se recomienda el uso de gotas oftálmicas para mejorar la resequedad o el estado alérgico según sea la causa desencadenante”.

No lleva a la ceguera

La oftalmóloga especialista en córnea, Katherine Rivera resalta que no lleva a la ceguera propiamente, pero si a depender del uso de gafas correctivas, a menos que el paciente sea sometido a trasplante de córnea –el último recurso a agotar–, a la colocación de anillos intraestromales que si mejoran el grado de miopía y astigmatismo, o a la realización de Cross Linking, que es una técnica con rayos U-V y riboflavina que, en teoría, evita la progresión de la condición.

En agosto de 2014, la OMS señalaba que en el mundo hay aproximadamente 285 millones de personas con discapacidad visual, de las cuales 39 millones son ciegas y 246 millones presentan baja visión.
Aproximadamente un 90 % de la carga mundial de discapacidad visual se concentra en los países de ingresos bajos. Mientras que el 80 % del total mundial de casos de discapacidad visual se pueden evitar o curar.

Para tales fines, la doctora recomienda una evaluación oftalmológica anual, o antes de así requerirse, uso de gotas lubricantes, protección a los rayos U-V y el uso estricto de lentes correctivos para evitar, en lo posible, la progresión de la enfermedad.

La salud ocular de una persona cambia constantemente con la edad, siguiendo las necesidades de los diferentes momentos de su vida. A los tres años, los ojos son muy diferentes que en la tercera o sexta década de vida. La recomendación principal es que hay que examinarse los ojos periódicamente con un especialista, ya que muchas enfermedades oculares no muestran síntomas tempranos o avanzan lentamente y, a menudo, cuando se detectan ya existe afectación o pérdida de visión.