“Ella estaba acostada en su cama en una posición cadavérica, con las manos en su estómago”, dice el profesor Roland Dardenne, describiendo mórbidamente a un paciente con síndrome de Cotard.

“Cuando me las arreglé para conseguir que me respondiera, ella obviamente delirante, me contó que sus entrañas ya no funcionaban; estaba convencida de que este estado sería interminable. Era como un zombi”.

El síndrome de Cotard, también llamado “Síndrome del cadáver caminante”, hace que las personas crean que están muertas, que partes de su cuerpo están muertas o que no existen.

Dardenne, psiquiatra del Hospital Saint-Anne de París, recuerda un raro encuentro con la enfermedad.

Una negación del cuerpo

Llamado en honor al neurólogo francés Jules Cotard, quien identificó por primera vez los síntomas, el síndrome de Cotard se caracteriza por delirios nihilistas que se centran en el cuerpo de la persona. En estos se incluyen la idea de pérdida de partes del cuerpo, el pensamiento de que están muertos o que no existen en absoluto.

A pesar de que no es un síndrome diagnosticado en nuestros sistemas de clasificación actuales, es ampliamente reconocido por la comunidad científica en la actualidad.

En 1880, Cotard elaboró ​​una descripción clínica de la ilusión de ne-gación física en un contexto de melancolía, pero Emil Regis acuñó el término síndrome de Cotard en 1893.

“En un cuadro de depresión intensa que lleva a la negación del cuerpo de uno, como creer que no se tiene intestino, o estómago, o que los órganos se están pudriendo. Como consecuencia de ello, dejan de comer, ya que sienten que ya no pueden digerir más. Hasta cierto punto, pueden negar su existencia”, explica Dardenne.

Un estado extremo de la depresión

Este tipo de enfermedades se clasifica como episodios depresivos con arranques de delirio. La depresión con delirio afecta solo a un 1% del total de las depresiones severas, y el síndrome de Cotard representa una fracción de este porcentaje.

“Los pacientes siguen repitiendo las mismas palabras, una letanía de los mismos hechos y experiencias, y son extremadamente negativos en contra de sí mismos”, dice German Arce Ross, doctor en Psicología y Psicoanálisis en París. Signos de hipocondría también pueden tenerse en cuenta, pero en una medida que los hace completamente desconectados con la realidad. “Ellos están muy delirantes; nadie puede vivir sin su corazón, pulmones o estómago.

Debido a que no sienten sus órganos corporales,  realmente sienten que están muertos o pueden cometer intentos de suicidio”. El especialista agrega: “Ellos experimentan una profunda insensibilidad moral”.

Síntomas asociados

En el otro extremo del espectro, los pacientes pueden tener una sensación de inmortalidad condenada.
“Históricamente, cuando la enfermedad solía ser más frecuente, el paciente se podía sentir condenado, lo que estaba asociado a una sensación de castigo eterno por Dios, como un purgatorio sin fin”, dice Dardenne.

El delirio de inmortalidad pasa cuando la vida se siente tan dura que no pueden imaginar un fin a la misma, y ​​creen que su estado de sufrimiento durará para siempre. “Tuve un paciente que decía que todos en el planeta estaban muertos excepto él. Todos parecían estar llevando una vida normal, pero esto era sólo una ilusión y esto lo hacía sentir muy solo”, dice Ross, quien recuerda haber oído a un paciente decir: “Quiero suicidarme pero no va a funcionar porque no tengo estómago”.

Cómo sucede

A lo largo de los 25 años de carrera, en los que ha tratado la depresión y otras enfermedades mentales, Dardennes sólo se ha encontrado con un par de casos del síndrome de Cotard. “Es un fenómeno bastante raro, y que en realidad se da cada vez menos”, dice.

Las mujeres son generalmente más afectadas por la depresión que los hombres y son más propensas a recibir tratamiento. Por lo tanto, representan la mayor parte de las personas tratadas. “Pero si se llega a este nivel de depresión, tu familia te llevará al hospital. Los afectados suelen ser personas de edad avanzada; es raro ver a un paciente joven con Cotard”.

Cómo se cura

La psicoterapia no puede ser la única respuesta. “Es muy difícil tratar al paciente solamente con psicoterapia, también necesitan de medicamentos y cuidado diario, preferiblemente de alguien fuera de la familia, porque dejan de cuidar de sí mismos. Ellos no comen, y no se limpian”, dice Ross.

Para comenzar a sentirse vivo de nuevo, el paciente tiene que volver a conectarse a una época en la que podía sentir emociones.

Pero debido a que están poniendo su vida en riesgo, los pacientes suelen ser tratados con terapia electroconvulsiva (TEC).

“A pesar de toda la investigación y los avances de la ciencia y la medicina, el electrochoque sigue siendo el tratamiento más eficaz para la depresión. Para estos episodios de delirio, es mucho más eficiente que cualquier droga o la psicoterapia”, dice Dardenne.

La TEC es rápida y eficaz: mejoras importantes pueden verse en unas dos semanas, aunque no puede ser una solución a largo plazo. Para evitar la recaída, el litio es el tratamiento estándar, pero también se utiliza TEC de mantenimiento.

“Todo sigue siendo un co-nocimiento empírico. Hemos conocido la eficacia de la TEC durante décadas: puede sustituir muchos medicamentos y se siente más seguro de usar, pero todavía no somos capaces de dar una explicación sencilla de cómo funciona exactamente”, admite Dardenne.

A veces, sólo necesitan unos pocos golpes para volver de entre los muertos.